jueves, 3 de mayo de 2012

IMPRESIONES BÍBLICAS 3

  “Censurar a otros”


Continuamente nos sorprendemos a nosotros mismos censurando acremente a otros. Posiblemente lo que pretendemos de buena fe, es mostrar preocupación por el hecho que nos lleva  a la crítica. Si miramos a las personas (y apretando, a los hechos) con ojo bueno, veremos siempre un aspecto positivo.

Algo de bondad en el mismo hecho malo, o de ejemplo para nosotros, para que no caigamos en la misma falta o error. Lo que nos disponemos a exigir a otros debemos de mirar si nosotros lo cumplimos. Y así decía Jesús:

No juzguéis, para que no seáis juzgados.
  
 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.
¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?
   
¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? !Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen.  (Mateo7:1,6)

No podemos pedir a otros respeto y consideración para nuestros fallos (porque tenemos fallos), si nosotros desde mucho antes de ponderar un hecho, no estamos dispuestos a absolver para ser absueltos o por lo menos, a ponderar el hecho desde la más completa información posible. En la iglesia todo se hace para edificación. Si algo no edifica se deja, y a seguir nuestro camino. Solo Dios conoce lo que hay en el corazón de cada humano.

Nota: a los conocedores que me lean, y consideren obvio para ellos  lo que escribo, les ruego que consideren que escribo para toda clase de personas, y algunas no están tan puestas en estas materias.  ¡Gracias a todos! 

IMPRESIÓNES BÍBLICAS 2 "LEYES INICUAS"

 
Al Cesar lo que es del Cesar
A Dios lo que es de Dios  
¡Ay De los que dictan leyes inicuas para apartar del juicio a mis pobres,
y quitar el derecho a los humildes de mi pueblo!
(Isaías 10, 1)
 
Pidamos al Señor, con gran clamor, que enderece la mano que dicta esas leyes, contra lo que siente la inmensa mayoría del pueblo. No caigamos en la total apostasía social, que trae las aberraciones que aparecen cada día en los medios de comunicación. Que los abanderados de la libertad piensen en todas las libertades, y no solo en su idea social fracasada desde hace muchos años, de forma sobradamente contrastada.

Ahora padecemos los resultados de las tropelías que se han cometido en nombre de una idea hermosa, pero fuera de lugar y que a lo largo de decenios ha provocado las más burdas aberraciones contra el ser humano. Como el pero del hortelano “ni comen ni dejan comer”; en nombre del Pueblo, hacer sufrir al Pueblo de sus erradas doctrinas y su imposible aplicación

Todos acariciamos la utopía de una humanidad en paz y prosperidad pues en este hermoso planeta hay de sobra para todos. La técnico puede hacer mucho por la mejora del hombre en el plano material. En el espiritual puede, y trae de hecho, otras aberraciones de otro signo, tan perverso como el que antes he mencionado someramente.


El dominio del hombre sobre el hombre será total, y de ahí que los profetas vieran claramente el destino de la humanidad. Parece cosa de una piedad mal proyectada, pero tiene todos los visos de ser una ominosa realidad ante nuestra próxima generación. Y esto nada más que observando los indicios, sin necesidad de dilapidar sabiduría. Esta situación va llegando más rápidamente de lo que pensamos y ya nos está superando con creces.

IMPRESIONES BÍBLICAS 1 APLOMO CRISTIANO

 
A medida que el Espíritu de Dios se impone y llena el espíritu y el alma del hombre, también el cuerpo empieza a incorporarse a este estado de comunicación espiritual. Somos un todo indivisible y todo obra en armonía con el llamamiento de Dios.

La confianza en Dios, y en uno mismo, se robustece a medida del continuo crecimiento espiritual, de manera que sus actos son regidos por un único móvil, que proviene de Dios que otorga por este medio una capacidad de autocontrol superior con mucho a la que posee la gente corriente.
La práctica del autodominio, deja de ser onerosa violación a la tendencia natural, porque un nuevo hombre se ha formado según la voluntad y el imperio de Dios, y la disposición natural del nuevo ser ha sido transformada y dirigida hacia metas absolutamente superiores.

No existe ya subordinación a las querencias naturales que siguen impresas desde la caída en el hombre corriente. Dios actúa en nosotros y pone sobre la nueva criatura recreada, unas inclinaciones nuevas para hacer su voluntad, y todo nuestro ser coadyuva a este divino propósito.

Así afirma y constriñe la Sagrada Escritura: En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos naturales engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios) en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (Efesios 4:22,25).
Un mandamiento imposible de cumplir para la persona inconversa. Perfectamente alcanzable si entregamos a Cristo todo nuestro ser; espíritu, alma y cuerpo, actuando el Espíritu Santo en nuestras mentes y en nuestros corazones ya entregados a Él.

Un mandamiento que solo exige lealtad y autodominio para que, hacer la voluntad de Dios sin aspavientos ni jactancia, sea algo grato que nos llene de satisfacción y, como dice la Escritura: esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria, (2ª Corintios 4:17)

martes, 1 de mayo de 2012

SOBERBIA


¡Cuanta soberbia acumula
El humano vanamente!
y cree que borra y anula
la ley de Dios, ¡tan clemente!

Trabajando como mula
se da a sí mismo, imprudente,
su propia ley que estimula
la perversión de su mente.


Marcha el mundo alegremente
tras su propia voluntad,
despreciando la deidad.

Y así grita altilocuente
su pagana absurdidad,
y su necia vacuidad.

NO DISCUTIMOS SOBRE OPINIONES (Rom. 14:1)


Como D. Quijote rondo el ridículo.

Dice Don Javier Carrasco
Redactor de Economía de EL MUNDO

El sexo es un don de Dios o de la naturaleza, allá cada cual con sus creencias, y no debería razón para condenar o salvar a nadie. Estamos en el siglo XXI, no en la Edad Media. Que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo siempre que respete a los demás. No metan sus narices en los dormitorios de la gente.

Y bien, Sr. Carrasco. Al decir que Dios o la Naturaleza, ya sabemos que usted es forofo de la Naturaleza, y que Dios tiene muy poco que ver con usted; y a la vez que usted no tiene nada que ver con Dios. El Obispo Reig Pla, al que no conozco sino por sus afortunadas palabras sobre la homosexualidad (que se puede aplicar a la heterosexualidad), no ha dicho nada más que lo que tiene que decir como obispo católico. Y si me aprieta, como pastor protestante.

Y la verdad es que lo mismo que a usted no le ha gustado, a mí me ha encantado lo que dijo. Es cuestión de cómo se mira el Evangelio. Jesús no dijo nada contra el tabaco. Y cuando hablaba de espada, no era de tanques y bombas. Él no vino a enseñar reglas ni convivencias forzadas, sino demostrar quien era, y lo que trataba de hacer en su ministerio, pasión, y muerte.

San Pablo (ese renegado judío, como usted le califica) dijo muy acertadamente: Si alguno se cree profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos del Señor. (1ª Corintios 14:37)  porque en su tiempo también había contradictores, no crea que no había hasta ahora. En todo tiempo desde los gnósticos, y otros antes, hasta ahora. Verá usted ¡o se cree o no! nada más.

Para nosotros este versículo de San Pablo, es Palabra de Dios. Es cierto que él hablaba como se hacía en su tiempo, y muchas veces los traductores no se entretienen, salvo raras ocasiones, en explicarlo. Y lo mismo hablaba a los Gálatas, a los fieles de Colosas, o Atenas.

A unos hablaba en sus formas y costumbres, y así decía. (Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1) Eso sirve para todos sean lo que sean.

Tampoco faltaban maestros que trataban de embutir sus doctrinas ramplonas y carnales, o hacían creer que todo había sido un sueño, figuras espirituales, o algo parecido. Para aclarar estas cosas escribió Juan: Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo. (2ª Juan 1:7)       

Podemos dejar hablar a la Biblia que cuenta mejor que cualquiera las cosas del Espíritu: Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a ser sabio. (1ª Corintios 3:18) Y también: Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada como debe saberlo  (1 Corintios 8:2)

Más citas bíblicas: Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos que se alaban a sí mismos; pero ellos, midiéndose a sí mismos por sí mismos, y comparándose consigo mismos, no son juiciosos. (2 Corintios 10:12)

A usted, con el mayor respeto, le puedo decir algo que San Pablo decía: Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios. (1ª Corintios 11:16)


Y al Sr. Obispo, con el mismo talante, le digo claramente que ha acertado en sus palabras, y que no tiene nada de que rectificar o avergonzarse. Bravo por decir lo que muchos callan, creyendo que la verdad es perjudicial para el Evangelio. De ninguna manera.


Si lo podía haber dicho de otra forma más grata al oído de muchos, no lo sé. Lo dicho, dicho está. Si padece contradicción y hasta persecución escrita, San Pedro tiene unas palabras muy espirituales y bonitas para usted… pero si alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por ello. (1 Pedro 4:16 y concomitantes).


Nota: como es obvio no trato de enseñar al Sr. Carrasco, ni por supuesto al Sr. Obispo. Podría decir que esto no me atañe, y que es bobada escribir sobre los que otros saben más que yo, hacerlo mejor, y con más conocimiento. Pero a veces me siento un poco D. Quijote y me fastidian las injusticias. Como se suele decir "vengan de donde vengan". Me da igual que la palabra de Dios la diga un católico, o un protestante, o el Gran Lama, si es verdaderamente la Palabra de Dios.


Así que escribo más largo que de costumbre. El que quiera lea, y el que no, está en su derecho de rechazar lo que escribo. No trato de ofender ni fastidiar a nadie. Tengo amigos ciegos, cojos, y homosexuales; estos últimos, no sé si por causa de las hormonas o por otro motivo. Por lo que sea. Me da "xastamente" igual.  Todos merecen mi solidaridad y cariño. Los actos de cualquiera no; Suscribo todo lo que dice el Sr. Obispo. Bendito el que viene (y habla) en nombre del Señor.

domingo, 29 de abril de 2012

GENUINO AMOR



No hay palabra más prostituida que la palabra amor, que en algunos casos llega a ser una “palabrota”. Hoy se le llama amor a cualquier cosa. A un chico le gusta una chica y naturalmente quiere estar con ella en las más “estrechas” condiciones posibles. Entonces dice que lo que siente por ella es “amor”. Ya sabemos lo que siente ¿no?

El político dice que ama al pueblo, aunque lo primero de todo cuando entra en la política, es colocarse en una buena posición que les permita vivir lo más espléndidamente posible y ejercer una autoridad. ¡Que bueno eso de mandar! Los necios llaman a eso “amor al Pueblo”. Y así podríamos aplicar a cualquier cosa la palabra amor.

Hay que entender que existe el amor al dinero, a los placeres, a las grandezas del siglo, etc. Eso no es amor, sino avidez o a lo menos ambición. Amor no existe en el ser humano, porque es una afición o instinto que lleva -por ejemplo- a un padre o a una madre a exponer su vida para salvar a la de un hijito. Sigue siendo instinto. Igual que un gorrión o una leona.

Y hay algunas formas de demostrar algo que se aproxime al amor, en muchas manifestaciones de auténtico heroísmo para hacer por los demás, pero eso es vocación, bondad, o apariencia de ella. Todo lo que hacemos, lleva un componente de exhibición de un “sentimiento”, que ya he dicho es solo instinto y ¿porqué no decirlo? “educación para la solidaridad” que es cosa muy buena.

El auténtico amor brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor, no afecto -que también- que proviene de Dios con ternura, pero no con afectación para que se parezca algo a lo que nosotros entendemos por amor. Es amor verdadero, genuino, desinteresado y cordial, que Dios siente por sus criaturas.

De tal modo que ofreció al hijo, por el cual y mediante cruento sacrificio, salvó a la humanidad del pecado y de la condenación eterna. Es un amor único, por el cual somos existentes, somos librados del pecado y hechos libres para seguir la conducción del Espíritu del Padre eterno.

La entrega de Jesús a los que habían de escarnecerle y matarle, no era un acto de heroísmo explicable por bondad humana, o por las circunstancias que hacen que a veces, el hombre que tiende corrientemente a imitar al diablo, en estos casos imite a Dios, pero en un momento de descarga de adrenalina o por otra motivación.

El sacrificio de Cristo, no fue de estas maneras que antes expongo, sino que fue algo ya destinado desde el principio y aceptado en obediencia, fríamente, y con sus pasos contados. Hay un refrán que dice: “Dios nos libre del empujón de un flojo”. Esto puede suceder en medio de circunstancias excepcionales

Cristo lloró, y clamó al Padre que le librara del tormento al que iba a ser sometido, y pidió con gran clamor y lágrimas, que la eterna redención se realizase de otra forma menos cruenta. Dios quiso que padeciera como cualquier mortal, y que gustara de la muerte como cada uno de nosotros. Eso es verdadero amor.

Y así dice la Escritura: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas? (Romanos 8:32)

JUAN XXIII – GESTOR E IMPULSOR DE DESGRACIAS .-TRASLACIÓN.-

Radio Cristiandad




JUAN XXIII – GESTOR E IMPULSOR DE DESGRACIAS

EL “BEATO” QUE NOS TRAJO LA DESGRACIA, PAPA JUAN XXIII, EL PAPA DEL CONCILIO


Juan-23-

Estas afirmaciones, por mucha razón que tengan no son de recibo, y son francamente cismáticas y demuestran una fijación fanática por una ortodoxia que no tiene en cuenta la espiritualidad, sino las formas y el talante esclerótico, tan denostado por los mismos que por otro extremo quieren que las cosas cambien por cambiar o que se adapten al mundo.

No participo en la semiadoración de las personas, que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de llevar la Iglesia. Me parece que son elegidos para servir. Como decía alguien que era: “servidor de los servidores de Jesús”. No soy por tanto sospechoso de ir tras cualquiera que no sea el Cristo, por muchas virtudes que le adornen.

Pero entiendo que en cada confesión hay que tener un líder (y con esto me aparto de la sucesión de Pedro, para que no se diga) y que este es el responsable y discernidor de las doctrinas dentro de esta citada congregación. Ya sé que es llevar las cosas a un terreno bien polémico, pero es que estas cosas me llenan de sobresalto.

¿Cómo se puede hablar así de un hombre que ha sido beatificado, que ha sido Papa entre el aplauso de los más, cuando el que el que escribe estas barbaridades sobre el Papa es solo es un minúsculo personaje, dentro de una denominación tan numerosa como la Iglesia Católica?

Solo quiero añadir que los Papas últimos, que han buscado el respeto en los demás, ese mismo que la Iglesia requiere de todos para sí, estarán todo lo errados que se quiera, pero han buscado el entendimiento y la paz por todo el Orbe. Y la paz es un bien que solo se aprecia cuando ya no existe.

No soy ducho en estas cosas, por lo que prefiero dejar aquí un trocito de las cartas de San Pablo, aceptadas todas por todos los círculos religiosos como Palabra de Dios. No trato de demostrar nada, sino hacer ver lo que es el Espíritu Cristiano en cualquier circunstancia.

EL VALOR DE LA PAZ

Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros,
y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra. Tened paz entre vosotros.
   También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos. Mirad que ninguno pague a otro mal por mal; antes seguid siempre lo bueno unos para con otros, y para con todos.
   Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
No apaguéis al Espíritu. No menospreciéis las profecías.
Examinadlo todo; retened lo bueno. Absteneos de toda especie de mal.
    Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.
Fiel es el que os llama, el cual también lo hará.
Mi intención de principio era solo mostrar estos versículos bíblicos para lectura de menos conocedores. Después he visto la necesidad de glosarlos epidérmicamente -y con el motivo de estas afirmaciones- para su mejor entendimiento. Que Dios dé la capacidad para entenderlos.