sábado, 27 de julio de 2013

RESPECTO AL BUDISMO Con todo respeto desde la discrepancia



 

Me hablaba un amigo sobre la relación que el Budismo tiene con el cristianismo, como si cualquier dirección nos llevara a la buena meta, o la que deseamos. En realidad ese es su pensamiento, y solo puedo hacerle algunas consideraciones. La acción del Espíritu de Cristo, no la puede sustituir nadie ni de lejos. Por tanto yo no respondo como teólogo, (Que no tengo base para ello) sino tratando de ser lógico y consecuente con lo que he experimentado.

Se dice que el budismo no impone creencias. Si eso es verdad  ¿Qué es el budismo? Algo tiene que tener para que se acerque uno a él, y eso son creencias y dogmas al fin y al cabo. A mí me agrada la meditación de los misterios de Cristo, y puedo comprender el desprendimiento y todo eso. Es pues, también, una moral como otra cualquiera.

Ahora bien, Jesús fue perfecto, y creo que Él es el que dijo que era. Nadie puede artificialmente formular una fábula como dicen los evangelios, aun admitiendo (que no es así), alguna mixtificaciones, exageraciones y deseos de que las cosas fueran como las cuentan. Basado en que Jesús es uno con el Padre Creador, yo sostengo una esperanza bien concreta.

El budismo no tiene dios, por lo que tanta meditación y tanto esfuerzo no lleva a nada. Es preferible la vida loca, y por tanto de gozar de tantos placeres como uno pueda y al final, si va mal la cosa, con un disparo de revólver se soluciona todo. Ya reencarnaremos o algo así.

¡Poner todo el potencial espiritual de La Creación sobre los débiles hombros de los seres humanos! ¿Es que no sabemos lo que somos los seres humanos, tan tendentes a la corrupción? ¿Y en estas manos vamos a dejar el destino humano? Permítanme que lo dude; yo no me fiaría de tamaña temeridad.

Hay quien dice que la carga que el cristianismo (catolicismo), había puesto sobre sus hombros se la quitó mediante la meditación. ¿Qué meditaba? Cuando en el cristianismo existe el perdón, y nunca acaban los becerros gordos, (Lucas 15:30) ¿Qué sabría esa persona de la misericordia de Dios?

¿Qué el budismo no obliga a nada? Pues no le veo la gracia. Existen preceptos que también son imposiciones que llevar a cabo. O sea igual que el teísmo. Este es tan lógico, como que las galaxias están encima (o debajo) de nosotros. Y el sufrimiento o un dolor de muelas, no se superan con meditar.

Son realidades que están presentes en cada lugar donde hay humanos. Una esperanza puede amortiguar y hacer pasables o soportables, los dolores comunes, aunque estos están ahí como el alimento, el agua o la gravedad.

Simplemente existen. Y existen también sobre el que medita; y como dice la Biblia: Todo acontece de la misma manera a todos; un mismo suceso ocurre al justo y al impío; al bueno, al limpio y al no limpio; al que sacrifica, y al que no sacrifica; como al bueno, así al que peca; al que jura, como al que teme el juramento. (Eclesiastés 9:2).

Porque la vida transcurre al margen de nosotros, y ella pone los datos de nuestra vida. Hay sabios que apenas pueden alimentarse con lo que obtienen, y hay rufianes o fantoches que llegan a los más altos lugares de la riqueza y la sociedad. El asunto no depende de nosotros, sino en una muy limitada parcela.

Dice también La Escritura con inmejorable criterio sabiduría y experiencia: Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos. (Eclesiastés 9:11).

La compasión, la libertad, la tolerancia y el amor a los demás, figuran como primeras condiciones del cristianismo por lo cual no veo ventaja budista alguna. El desarrollo de la razón, se puede hacer desde el cristianismo auténtico. Normalmente, cuando se contempla un cristianismo de «guardarropía», claro está que el budismo te parece algo exótico y bonito

¿Que desarrolla la persona? Es un buen método, pero en su propio lugar. No se pueden contemplar ambas religiones, desde la perspectiva frívola de la búsqueda de cosas nuevas y exóticas. En definitiva y con el mayor respeto a cualquiera que quiera ir por sus propios caminos, yo me quedo con Jesús y con su persona, presente siempre en mi espíritu y mi mente.

Cuando te introduces en Cristo como hermano, como  amigo, y vives tu existencia junto a la suya, las demás cosas quedan tan diminutas, que la comparación aparece ridícula. En fin; cada cual. Esto solo es una opinión.

AMDG

martes, 23 de julio de 2013

ORANDO Y MAJANDO.


ninia orando


Hay mucha gente que cree que los que rezan u oran, que tanto da, son malos para afuera a pesar de los rezos. No se puede ser justo después de orar porque así lo quieran algunos. Tal es que ellos, que dicen tan mal de los cristianos, son irremediablemente injustos en sus tratos y en sus hechos. Orar es un privilegio maravilloso porque es estar cara a cara con Dios, y podemos desde amarle y estar dentro de su voluntad, hasta recriminarle por nuestras cuitas y desgracias.

Cuando hay personas que rezan y no cumplen con las especificaciones de la comisión de Jesús, nuestro Maestro, es porque no se hace suficiente oración y esta es vaga y descuidada. Cuando hablamos con alguna persona de rango, la escuchamos atentamente sin distracciones ni vaguedades. Es un interlocutor serio y conocedor. ¿Nos imaginamos que sería hablar cara a cara con el rey de España? No cabe distracción.

Si ve que lo hacemos distraídamente él no oye, y se retira para que la oración o el rezo sean palabras al viento que no tienen ningún vigor ni eficacia. Muchos se extrañan por que su oración no tiene respuesta, y es que la hace a voleo como algo insustancial. Dios siempre responde a nuestras oraciones.

Lo que ocurre es que no es un demiurgo que está al servicio de cualquiera. Él nunca abdicó de su soberanía y cuando se va a tratar con Él, es preciso hacerlo en las condiciones que a Él le agradan y no de cualquier manera y a capricho de cualquiera.

La oración es el principal medio que tenemos los creyentes y todos los hombres para vencer y quitar el pecado (2 Reyes 23:1-8). La oración es la mejor ayuda puesto que ponemos a Dios en el problema que tenemos y Él sabe hacerse cargo de cualquier problema, para reducirlo a una lección o un milagro que supere las posibilidades que nosotros tenemos. (Hechos 12:5; vea también Hebreos 4:16).

 Solo hay santidad cuando somos como Dios en el interés de devolverle el amor que el tiene para nosotros. Es después de Cristo la principal fuente de santidad. No que seamos santurrones sino que cumplamos plenamente los criterios de Jesús que son los de Dios el Padre. Hacer justicia e inclinarnos ante Dios que es generoso en el perdón. Y esto mismo dice la Santa Escritura: Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Yahvé, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar. (Isaías 55:7)


Si queremos testificar con poder, es necesaria la oración, que no es solo vocal y de palabra hueca sino la permanencia constante en la presencia de Dios. (2 Corintios. 12:7-9). Así se recibe ayuda para poder cumplir los amorosos designios del Padre, y santidad para que seamos como sal y levadura, para que la masa fermente en el deseo de Dios de que todos los hombres se salven y vengan a conocimiento de la verdad. (1ª Timoteo 2:4)

SEGUIRÁ


AMDG

viernes, 19 de julio de 2013

RESPUESTA A UN TESTIGO DE JEHOVÁ


 


Estimado “testigo”: Le respondo con brevedad si es posible. Sé que me dejo mucho atrás, pero la brevedad tiene sus servidumbres. No sabría escribir un libro con mis refutaciones que quieren ser instrucción y no disputa. Presuponer que veneración es igual a adoración, ya es una incongruencia y un fallo gramatical.  El diccionario lo da como casi igual porque solo contempla la repercusión y usos sociales.


Venero a San Pablo, y no lo adoro ¿se entiende? Porque en el antiguo templo, y esto en Jerusalén donde no se andaban con chiquitas en estas cosas de la “religión”, también había adornos en el templo, manzanas, un buey, y lo que ellos llamaban el “mar de bronce” amén de otras muchas más. Eran útiles para los que iban al templo. En el próximo envío de Obra para la Difusión de la Santas Escrituras, pondré de todo esto.


Si miras en tu Biblia, verás que estas cosas eran porque Dios mismo lo mandaba. Así que si un señor o una jovencita ambos ignorantes le piden a San Antonio (en estatua claro, y puede ser San Luís, y si tiene barba puede ser  San Pedro) que le toque la lotería o que le proporcione un novio, no lo puedes tomar como adoración y por supuesto, que las buenas mujeres piensen que San Antonio es aquella estatua, entre las muchas que hay en las iglesias católicas.


En muchas iglesias no católicas, he visto en el púlpito una que otra cruz. Y conozco no pocas. Por esos casos, no concluyo con ligereza que los creyentes evangélicos u otros grupos adoren la cruz, ni los clavos, ni la escalera que usaron para bajar al Señor de la Cruz.

Tampoco el vicio de la “reverenditis” que ningún cristiano genuino desea, puede ser en muchos casos adorar sino a lo sumo admirar los conocimientos, la habilidad en la predicación, o la reverencia que se le debe al que habla gratamente de Jesús, Nuestro Señor.


La acusación tendenciosa de adoración a las imágenes, no es nada más que un prurito de inferioridad para sacar las peores cualidades de una Iglesia que viene desde los principios con toda dignidad y sus lacras de hombres.


Por lo demás nadie es mejor que nadie, y Dios que conoce lo íntimo de los corazones sabe distinguir y separar como dice el profeta la paja del trigo. (Jeremías 23:28) Por tanto: Nadie os prive de vuestro premio, afectando humildad y culto a los ángeles, entremetiéndose en lo que no ha visto, vanamente hinchado por su propia mente carnal,


Y no asiéndose de la Cabeza, en virtud de quien todo el cuerpo, nutriéndose y uniéndose por las coyunturas y ligamentos, crece con el crecimiento que da Dios. (Colosenses 2: 18,19) Léase todo el capítulo.


AMDG



domingo, 7 de julio de 2013

HONOR DE SOLDADO


HONOR DE SOLDADO

El honor de un soldado de cualquier rango es estar dispuesto a morir por defender aquello para lo que ha sido llamado, entregándose a este empeño sin rodeos y, en caso fatal, dando gustoso su vida para que viva la Patria. Es algo serio y definitivo. No caben dudas ni fluctuaciones. Estar dispuesto a darlo todo estoicamente por la libertad y la vida de los compatriotas, y alcanzar el premio que supone la victoria sobre el mal.


Pero las armas son distintas. Las armas de la milicia cristiana las define el apóstol de forma categórica: Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.


Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; (Efesios 6) Estas son nuestras armas y deben ser esgrimidas con total entrega, tal como hacen los militares ante el combate que les puede costar vida y fatigas.


Arengaba Erlach a los Berneses ante las numerosas tropas imperiales enemigas: solo se trata de repartir muchos golpes, y no temerlos. Y de ser más honrados que todo ese nublado de buitres, que solo se han juntado aquí para proporcionarnos más despojos y más gloria. Esa es la actitud cristiana. Golpes de la palabra y golpes del ejemplo, que en todas partes es la mejor forma de autoridad.


Y tomar ejemplo de tantos como se dan diariamente, en lugares donde ser cristiano es casi una condena al ostracismo o a la opresión, mientras nosotros somos unos "empedernidos quejicas" por cualquier inconveniente, mientras conservamos nuestras casas nuestra tranquilidad para ser o no ser cristianos, sin acabar de serlo definitivamente. Y esto, sin estar dispuestos a sufrir agresiones de palabra o de opiniones sobre nosotros, que parece que nos importan más que la opinión que Dios tiene sobre nosotros.


AMDG.  

MILICIA DEL CRISTIANO


Pues en estas cosas resulta que te doy la razón, Bernardo. Es natural que cuando se tiene una vocación se sumerja uno en ella completamente. La vida es milicia que se dice en el libro de Job. Hay muy distintas milicias, y en eso ya empezamos a discrepar. Me explico, aun en mi rudo lenguaje. La milicia comienza cuando el bebé tiene hambre y llora por alimentos.


En el momento de nacer y en el contraste entre el vientre de su madre cómodo y templado, y las cachetadas que le da el médico cuando nace para que reaccione en el nuevo medio en donde ha de pasa bastantes años, ya comienza la milicia. Pero ya te digo que hay muchas clases de milicias. La cristiana, es una milicia de las más difíciles y la más comprometida.


El soldado sabe cuando entra en combate que puede morir, y así emprende la acción contra el enemigo que trata de imponer sus condiciones. Simplemente está dispuesto a vencer y también a morir. Tal es la posición cristiana. Estar dispuesto a morir al mundo, reino de Satanás, nido de pecado, reino de dispersión, y de muerte vil para obtener la mejor tajada de este "Cosmos satánico" (κοσμον)


Cuando nacemos al Cristo de Dios es porque hemos muerto al mundo, y así dice San Pablo: Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. (2Tim. 2:4) En los cuarteles del ejercito español, hay una divisa que dice así: Todo por la patria. Y ellos están dispuestos a todo para hacerla efectiva, porque esta es su vocación y para ello los tiene la Patria. En otros cuarteles, también se dice: El honor es la principal divisa. Y así se cumple con disciplina y sacrificio. Es decir, con subordinación y orden. Nada de bromas. Las bromitas finas, para otros temas o materias.

AMDG


sábado, 6 de julio de 2013

OPOSITORES Y DISCREPANTES




Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto,
del Padre de las luces,
en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
(Santiago 1:7)

No hay problema en que me escribas, aunque más suave. Esto es un intercambio de ideas y debe ser pacífico. No imitemos a los políticos. ¡Es broma! Y dicha esta tontería, te respondo al asunto que me planteas. La predestinación no es materia que se trate por encima porque, o caemos en el pelagianismo o en la predestinación, que no dejan paso a una posibilidad de salvación en la que participan todos.


Jesús murió por todos no cabe duda, pero si murió por todos me dices: ¿porqué hay infierno, o separación del agrado de Dios? A todos les es aplicable la muerte… y resurrección de Jesús. El Evangelio no distingue de razas, naciones, color de piel y todo lo que los humanos inventamos para seguir la voluntad del enemigo; el diablo. Este busca separar, enconar, y consigue indefectiblemente hacernos pelear y guardar inquina, contra otras gentes de distintas culturas y costumbres.


La proclamación de la salvación es para todos: Todos se pueden acoger a esta maravillosa salvación que Cristo cumplió para nosotros en toda su plenitud. Su rechazo o su antagonismo, son la base de la perdición total, puesto que se rechaza descaradamente el misterio (no enigma) de la misericordia de Dios cumplida ampliamente en Jesucristo. La aceptación sin rebeldía de los propósitos de Dios, y el asentimiento de su misericordia, por medio de Cristo, es la solución única para salvarse.

          
         Ciertamente que Dios en su infinito poder y sabiduría conoce todo lo que ha de suceder, y hace que suceda y por tanto conoce a los perdidos como conoce a los salvos. De muchas maneras, el Espíritu de Cristo actúa para que con su influencia vengamos a la vía de la verdad. La aceptación o rechazo es cosa nuestra, aunque unos seamos ayudados por la Gracia que otros aceptarían si la conociesen. Pero Dios sabe lo que hay en el corazón de cada ser humano… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. (1ª Timoteo 2)

jueves, 4 de julio de 2013

NI FRÍO NI CALOR.- 0 GRADOS



Pues sí querido amigo: Yo no quiero ni he querido ser algo en la Iglesia. Algunos clérigos cercanos en la distancia ni siquiera me conocen. Ya sé de codazos y pieles del plátano, para que entre en esos trajines. Tengo presente que si lo hago ya he tenido mi consuelo en ello y por tanto no me interesa con vistas a la Vida Eterna. Tampoco quiero ser un beatito o un meapilas etc. como tu mismo me dices que puedo ser. Mi piedad se basa en una frase que el señor Jesucristo dijo claramente sin opción a interesada interpretación: ¿Porqué me decís señor, señor, y no hacéis lo que os digo?

Te lo explico más rústicamente con palabras de un profeta que usaba para los israelitas un lenguaje figurado que todos entendían claramente: El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo; Pero Israel no conoce, mi pueblo no tiene entendimiento." (Isaías 1:3) La sociedad en casi todos los pueblos prósperos ha renegado de su Dios, y así nos va todo este tinglado sin pies ni cabeza, para ver quien es más despabilados para robar, abusar, jactarse, y hacer mofa de las ordenanzas de Dios que (siempre lo digo) son para provecho, salud y paz de todos los que le siguen.

Cada uno se hace su propio proyecto, que las más de las veces, es derrumbado por la realidad de los hechos. El camino de Jesús es el bueno, y sería necio por mi parte seguir otro que ya sé que me lleva a estrellarme con la vida real, y que me dejará inerme ante las dificultades que se me presentarán sin duda y que no sé como arreglarlas. Confío en Dios, acepto sus designios, y me va tan ricamente. Y le dejo a Él el oficio e juzgar.

Ciertamente, he pasado en mi ya larga vida por momentos no tan buenos, pero como espero una trascendencia de gozo y de paz, me adapto a la realidad y no me complico con elucubraciones. De estas se tienen que ocupar las personas preparadas, y dedicadas a profundos estudios, que yo no necesito para esta faena mía de expandir unas ideas cristianas que surgen de la Revelación, y de la marcha de la vida y la historia.

Para mí, y lo siento, que los llamados lefebvrianos son ni más ni menos que Lutero, Calvino, Swinglio, y tantos que no estaban conformes con los abusos o deformidades de su época. Y esta época  no tiene parangón con aquellos oscuros tiempos. Llamarse católicos y decir lo que dicen del Papa, no es propio de católicos, si es que creen en lo que dice la Iglesia Católica. Después allá cada uno con su idea. Y como no escribo en dogma sino como opinión, no me importa demasiado lo que piensen otros. Dios sabe.

Así que solo soy hombre de servicio, que pretende aclarar para los pocos o muchos que me leen. No todos son peritos en estos temas, y por ello escribo de la forma en que lo hago. Creo que con que uno solo salga de su sueño espiritual y entre, por su dicha, en los asuntos del Evangelio Eterno, me doy por satisfecho por estos trabajos que pueden tener más o menos acogida, pero es lo que sé y lo que digo. Yo, es que me creo La Revelación.


AMDG.