sábado, 2 de abril de 2011

ENTREVISTA SOBRE MATRIMONIO



A Rafael Marañón

Pregunta.- ¿Dadas las condiciones tan agitadas en temas de matrimonio, no le resulta un poco demencial la situación actual?
Respuesta.- Realmente sí. Aunque una mayoría entusiasta encuentra esta situación extraordinariamente positiva, yo no la contemplo así. Es cuestión de principios.

P.- ¿Usted tiene otras propuestas para el matrimonio?
R.- Claro que sí. Son propuestas para hacer más atractiva la vida de la mujer y la del hombre, que no es precisamente, en estas circunstancias sociales, un lecho de rosas. Y si además está entregado a sus más bajas pasiones, peor aun.

P.- ¿Que le diría usted a las gentes?
R.- Que hay un camino quizás no tan cómodo en apariencia, aunque sí tremendamente seguro y efectivo. El camino que nos marcó Jesús (quiero suponer, que la gente sabe quien es Jesús) No es camino ancho y brillante para la mayoría de las gentes, pero funciona. El sendero es angosto y la puerta estrecha, pero es la que lleva a la verdadera felicidad y sana vida.

P.- Pero hay infinidad de propuestas en cada lugar y tiempo.
R.- Efectivamente. No hay más que entrar en una librería medianamente surtida para comprobar la diversidad y las contradicciones del pensamiento humano. Yo no entro en eso. Solo me vale lo que funciona. ¡Tantas filosofías y teorías existen hoy día! ¡Qué de experimentos se hacen «en vivo» con las vidas de la gente!

P.- Pero hay muchos seguidores de las diversas o semejantes teorías sociales sobre el matrimonio.
R.- Solo se falsifica la moneda verdadera. Y cuanto más perfecta parece la falsificación, mejor puede realizarse el timo. Cualquier teoría, por grotesca que sea, tiene sus seguidores, si la adobas y adornas con algunas notas y ribetes de verdad. Y cuela. Está comprobado.

P.- ¿Es usted partidario de los matrimonios mixtos? Es decir, de distintas religiones o formas de pensar si ellos libremente quieren.
R.- Entre verdaderos cristianos obedientes a las prescripciones de la Biblia, este asunto no tiene ni que suscitarse; Dios por boca del apóstol Pablo dice: no os unáis en yugo desigual con el infiel. Porque no puede caminar el fiel por el mismo camino que el infiel. Tendría que someterse al criterio del que no tiene fe.

P.- ¿Porqué no? Eso es demasiado excluyente y estricto.
R.- Es para bien del creyente y no para mal. Porque el fiel, al entregarse, al querer cumplir meticulosa y escrupulosamente las ordenanzas de Dios para el matrimonio, lógicamente se entrega inerme y totalmente desprovisto de recursos y posibilidades en manos del otro, el cual es ser implacable y sin escrúpulos (tal como impone la filosofía mundana) La excepción confirma la regla.

P.- También el cristiano puede hacerlo y hay leyes que le amparan.

R.- ¿Que leyes? El cristiano tiene que someterse a unos serios preceptos morales, a unas pautas de conducta cristianas. Por lo tanto, desde el primer día, está a merced del otro. O se pasa al modo de pensar y de vivir del otro (que es la mundanalidad) dejando de lado su propio carácter distintivo, y deja de ser cristiano. Esas leyes podrían funcionar si el cristiano se somete a esas filosofías. Y el verdadero cristiano no lo hará.

P.- ¿Y si hay verdadero amor?

R.- Ningún amor puede competir con el de Dios y menos aun suplantarle. No se trata de sentimientos por muy nobles que sean. Se trata de que es lo que Dios dice y del amor que le tenemos para querer complacerle y estar con Él. En la obediencia es donde crece el verdadero amor entre esposos. Dios no pide algo que no sea en bien de sus hijos. Y los sentimientos se confunden y la mayoría de las veces dan frutos muy amargos.

P.- ¿Es posible una estabilidad en matrimonios no cristianos? Se dan muchos casos que conocemos.

R.- No sé que decirle. Lo que sí he comprobado a lo largo de mi vida y a causa de mi minúsculo ministerio, es la patética carga de rencores y de odios ocultos que existen en los matrimonios. Cuando alguno estalla, la gente se extraña. Yo no. Mi recomendación para los que quieren obrar así y también para los que no son creyentes es que no se casen.

P.- ¿No es eso generalizar demasiado?

R.- Es lo que he recogido por experiencia en multitud de familias. Entre dos consortes de distinta fe es imposible la estabilidad. Dos no pueden andar juntos si no están de acuerdo. El matrimonio mixto es dañino y nefasto para el creyente. Está comprobadísimo.

P.- Pero algunas denominaciones lo aceptan sin problemas.

R.- Cada uno que haga lo que le diga su conciencia, aunque eso no es lo que la Biblia dice. Si algunos clérigos o líderes lo aceptan, es porque en lo que se refiere a la conducta ética de sus parroquianos, son igual de tolerantes, que es lo mismo que indiferentes. Pero claro, yo no soy quién para juzgar a nadie. A los hechos, sí.

P.- Da usted la impresión de que se encuentra prácticamente solo en esta opinión.

R.- No lo sé, pero creo que no. Lo que hay que hacer es claro y terminante. Otra cosa es la misericordia, el perdón y la comprensión de nuestras debilidades. Decir bueno a lo malo, no es el camino. Todos hemos sido jóvenes con la carga emocional, romántica e impulsiva que esa edad conlleva, pero el mandamiento es claro y terminante.

P.- O sea, te perdono pero está mal hecho.

R.- No así. Si así fuera habría que poner en libertad a todo el que está en la cárcel. Se le diría que no lo hiciera más y se le soltaría. Se comprende que no es así.

P.- ¿Es que no se hace hincapié en las iglesias sobre este asunto?

R.- Se dice; supongo que en muchas, aunque todos saben que al final se aceptarán los hechos consumados, en la esperanza (para mí temeraria) de que tal vez el incrédulo se convierta. Hay muchos jóvenes de los dos sexos que, llevados de su amor por el otro, se arriesgan con la ilusión de llevar al no creyente a la fe. Y lo hacen convencidos o cegados por la pasión. Que no siempre es amor.

P.- ¿Que sería conveniente para hacer que los jóvenes comprendieran?

R.- Sería conveniente que los jóvenes, y también los mayores, ejercitaran la sencilla humildad de someterse a los consejos y mandamientos de Dios que son para su bien. Lo que no cabe es confesarse seguidor de Cristo y hacer lo que su mente y su corazón ven conveniente, aun en contra su palabra.

P.- Es usted muy riguroso.


R.- Ya me conoce que soy de lo más comprensivo y trato de ponerme en la situación de cualquiera. Y esta actitud me ha procurado muchos problemas de parte de los superpuros y teologuillos. En todo caso no soy juez, sino que expongo lo que dice la Escritura. Después cada uno se juzgará por su propia conciencia. Y tengo que añadir que les deseo a todos los que de esta forma proceden, las mayores bendiciones.

P.- Pues si les desea las bendiciones las podrán tener.

R.- Mi deseo es por amor a los equivocados. No sé, como Dios puede bendecir una unión que ha sido hecha contra su voluntad, tan claramente expresada. Pero claro, para Dios no hay nada imposible. Él sabe.

P.- Los padres tienen que pechar con esas situaciones tan comunes en la moderna cultura.

R.- ¿Y que quiere que hagan? No están conformes, y se oponen hasta donde alcanza su autoridad. Y cada persona adulta es libre; sería deseable que responsable. Quizás la responsabilidad de los padres, consista en no haber puesto suficiente énfasis en su vida cristiana.

P.- Esas exigencias cristianas son muy restrictivas y casi crueles.

R.- Llamar cruel a la disposición de guardar la lealtad de un hombre a una mujer y viceversa no es acertado. Lo contrario sí merece ese calificativo Pero allá cada cual.
Yo veo en los programas de radio y sobre todo de televisión, que si dos esposos son fieles cuando llevan cuarenta años juntos, es aplaudido. Les parecerá bueno a todos. ¡Digo yo!

domingo, 27 de marzo de 2011

RELIGIÓN Y DEMOCRACIA



¿Su religión es la Democracia? ¿No se habla de los “iluminati”, de los poderes ocultos, del capital, del imperialismo, etc.? ¡Claro que se puede escribir de todo, si es contra la religión! Escriba usted sobre un político notorio, diga de él las mismas cosas y se le cae el chaleco. Eso no es ser equitativo.

La religión cristiana no comporta la conversión automática a Dios, pero ayuda a formar gente en la honradez, en el trabajo, y respeto a los demás. Ya es un logro, que no se ve en otros pensamientos. Y el que sea llamado, puede elegir ya instruido.

¿Sabe quien ha hecho que la esclavitud acabe? ¡El cristianismo! ¡Oh Cielos… pues es verdad! En cuanto a lo que dice de la religión, y que no hay democracia dentro de ella, a mí me interesa más mi relación personal con Dios que otra cosa. Cada cual con sus cosas, y respeto para las acciones de otros, y más aún si son positivas y benéficas.

Enseñar a los jóvenes a lo que agrada a todo el mundo como la cortesía y los comportamientos, es una labor maravillosa comparada con la cual las otras formas de enseñanza se muestran como repugnantes a todo hombre de bien. Y eso, simplemente, es lo que hacen los colegios cristianos.

A nadie gusta la calidad de lo que hacen hoy un porcentaje enorme de chicos, malamente enseñados y aconsejados; a veces obligados. Prefiero que un chico o chica esté en una misa, culto evangélico, acto cultural de verdad, etc. que en un lugar donde se cometen los más nefandos actos, que traen enfermedades y conflictos para los incautos chicos adoctrinados para el vicio y la molicie.

La religión (creo por su escrito que se refiere a la católica), tiene una herencia de dos mil años, y eso es lo que hay. El que quiere va, y el que no se queda fuera. Pero tienen derecho a que se les deje hacer su obra según tienen como orden inmutable, porque no perjudican sino auspician toda clase de buenas obras.

Los cristianos de otras confesiones, hacen una labor de convivencia y caridad, tal como corresponde al legado espiritual que les fue entregado. Los dimes y diretes entre ellos, son cosa suya. No ofenden a nadie, si consideran que así es como hay que hacer las cosas. Mientras no lo hagan agresivo para nadie ¿por qué no van a tener la libertad de hacer las cosas como les plazca como hace todo el mundo? Vea que le hablo como desde fuera.

Lo que nos imponen los políticos es OBLIGATORIO, cosa que no pasa en la religión cristiana, de cualquier denominación ortodoxa, protestante, católica, etc. Y mantener misiones caritativas, leproserías, hospitales etc. no se hace sin medios.

Usted acude a una iglesia cualquiera, y mientras no haga algo indebido le acogen como uno más, y puede recabar los servicios del clérigo a la hora que quiera, sin costo alguno y sin rezongarle, siempre que sea para algo que no sea una estupidez.

¿Sabe quien le da de comer a los necesitados, en sus comedores servidos por voluntarios cristianos? ¿Sabe que hasta ahora también han suministrado medicinas, ropas, y hasta colchones, etc.? Entérese, verá como se convence. Los católicos con Caritas en toda España, y los evangélicos, en Misión Urbana y mil lugares más. Y por todo el mundo.

Y qué a mí, si hay clerigos venales o pederastas (suenan tanto sus desvíos, porque se exige que sean ejemplares), y pastores más o menos incapaces o viciosos; por algo será que se les exige que sean modelos de conducta.

Creo que sus enfoques no están bien dirigidos ni planteados

TESTIMONIO DE BRENDA





Testimonio de una mujer de la secta Amihs, para mí conmovedor; quiero compartirlo con los demás amigos.



A veces me preguntan por qué uso el velo. Permítanme explicarles la razón.

Lo que uso en mi cabeza es conocido como un «velo».


Tal vez a ustedes les extrañe saber que el velo no trae su origen de los que hoy lo usan. Durante siglos, las mujeres se cubrían la cabeza como símbolo de sumisión, pero esta costumbre se ha ido perdiendo a través de los años.


Más recientemente, muchas mujeres lo han usado solo cuando asisten a un culto. Hoy en día son pocas las iglesias que todavía lo usan.
Aunque las costumbres populares han cambiado, el significado bíblico queda, y las bendiciones de usar el velo son muchas. La base bíblica de esta costumbre, se encuentra en 1ª Corintios 11; 1-16. El velo que usa la mujer cristiana, es un símbolo del orden de autoridad que Dios estableció en la sociedad. Permítanme explicar.

EL ORDEN DE LA AUTORIDAD DE DIOS.


Dios creó al hombre y la mujer con igual valor; sin embargo existen marcadas diferencias entre los dos. (Gálatas 3:26-28). Debido a estas diferencias, y como resultado de la caída de los hombres en pecado, Dios estableció un orden de autoridad. Cuando se respeta este orden, la vida es menos complicada y las diferencias entre los sexos se complementan.


Este bello orden de autoridad se ve en 1ª Corintios 11:3: «Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo». En este bello pasaje, «cabeza» puede traducirse también por «autoridad». Cristo es la cabeza, o la autoridad sobre el hombre. Pero aunque Cristo ocupa esta alta posición y es también parte de la divina Deidad, Él se somete a la autoridad de Dios Padre. (Juan 8: 16, 14,28; y también Marcos 13:31-33).


De la misma manera, el hombre y la mujer ocupan posiciones de igual importancia, pero Dios estableció que la mujer se someta a la autoridad del hombre. Las casadas se sujetan a la autoridad de sus maridos. Las solteras se sujetan a la autoridad de sus padres, o sus líderes espirituales.


¿POR QUÉ DEBE SOMETERSE LA MUJER?


Usted puede preguntarse por qué la mujer debe someterse y por qué el hombre debe tomar el liderazgo. La respuesta se basa en dos razones. Primero, la mujer fue creada con el propósito de ser la ayuda idónea del hombre (Génesis 2: 20-23). Ella fue tomada del costado del hombre para ser su compañera, amorosamente envuelta en su protección y liderazgo. La mujer fue creada para ser, la «gloria del varón»; fue tomada «del varón» y «por causa del varón» (1ª Corintios 11:7; 9).


Segundo, cuando Eva cedió a la tentación y luego sedujo a Adán a hacer lo mismo, Dios pronunció una maldición sobre la serpiente, sobre la mujer y sobre el hombre. Sobre los tres. Cada uno tenía que llevar las consecuencias de su pecado (Génesis3:14; 19).


El resultado fue que el hombre tiene que trabajar esforzadamente con la naturaleza que está sujeta a la degeneración, las plagas y la muerte, para proveer por sí mismo y por su familia. Como resultado de ese primer pecado, la mujer tiene que experimentar el dolor agudo de los partos, y sujetarse a su marido. (Génesis3: 16; 1ª Timoteo 2:9-15; Efesios 5:23; 24).


El plan de Dios no hace dictadores ni esclavas.


Los pasajes bíblicos que tratan de este orden de autoridad no dan lugar a que los esposos o padres sean tiranos, ni que gobiernen sobre su esposa o hijas sin respeto. Al comparar estos pasajes con otros (Efesios 5: 21, 25, 28; y 1 Pedro 3:7), entendemos que la intención de Dios es que el hombre provea un liderazgo tierno, amoroso, y sin opresión.


Se ha dicho que la autoridad no es el derecho de enseñorearse sobre alguien o algo, sino la de hacerse responsable de esa persona. Cuando el hombre se hace responsable, la mujer encuentra seguridad, y la oportunidad de desarrollar su máximo potencial.


Lamentablemente hoy en día muchos están disconformes con este orden de autoridad y lo desprecian. Los hombres se han despreocupado por su autoridad o han abusado de ella. Las mujeres dicen que se sienten menospreciadas y privadas de la vida.


Las mujeres «liberadas» han cambiado su posición de honor, dada por Dios, por lo que llaman la «igualdad independiente». Para lograr estas nuevas libertades, han sacrificado su lugar de protección bajo la autoridad del hombre. Los versículos 11 y 12 de 1ª Corintios 11, advierten en contra de esta actitud independiente.


El plan de Dios es que el hombre y la mujer sean interdependientes. El marido que pone el liderazgo y provee por su esposa, y la esposa que se somete y apoya a su marido, son los elementos esenciales para edificar familias fuertes y felices. Las familias fuertes, a su vez, producen iglesias fuertes y afectuosas, y una sociedad sana y solidaria.


Por el contrario, cuando los maridos descuidan su deber de poner el liderazgo, y las mujeres rechazan esa autoridad, la familia se deteriora, y como resultado la sociedad experimenta los males sociales. Los hombres y las mujeres se dan cuenta de que la misma libertad que buscaban los esclaviza, y sus hijos sufren las consecuencias.


Fin 28/11/98
«Testimonio de Brenda» ha sido recogido del boletín de la Revista la Antorcha de la Verdad, de Costa Rica. Con este tema se ha construido el presente trabajo contando con el correspondiente permiso de esta publicación.

Rafael Marañón.
GRANADA
Lunes 11 de Enero de 1999.

martes, 22 de marzo de 2011

DIOS Y JAPÓN









Verás querido Enrique: te digo de salida que no tienes razón… y la tienes. Verás porqué digo esta boutade. Efectivamente, una falla tectónica ha producido el maremoto y los terremotos en Japón, con los resultados publicados por todos los medios. No creo que Dios quiera castigar especialmente a los japoneses por ser de religión sintoísta, y no ser cristianos. ¡Si se pusiera a castigar, a ver quién aguantaba!

Eso ha sucedido como un fenómeno natural, como lo es el volcán o el rayo que fulmina a cualquiera. Realmente, no sabemos que hay detrás de cada fenómeno y como influye en las persona y en su relación con Dios. Si reconocemos -tan rudimentariamente como queramos- al autor del Universo como controlador de todo el orden de las galaxias y estrellas, hemos de inferir necesariamente que controla este planeta tan insignificante.
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Los hombres -tan presumidillos nosotros- creemos que nuestras personales cositas son muy importantes. Solo lo son para nosotros, porque cuando muramos la vida continúa, y al paso de una generación todo se borra y queda solo lo que los historiadores quieran decir. Por tanto, nuestras obras y nuestros asuntos no son importantes, ni siquiera cuando manejamos el poder humano contra otros. La historia lo minimiza hasta casi ser conocimiento de muy pocos en cada generación. Mueren mil soldados, y solo su familia sabe de ellos. En pocos días ya estarán olvidados… y el mundo seguirá girando.
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Vaya a la calle, y pregunte por los nombres más importantes de la historia ¿quién le dará cuenta de ellos? Ni siquiera los universitarios –para vergüenza de ellos- sabrán algo más que asociar los nombres a epopeyas o casos que no son los que verdaderamente les han dado notoriedad.
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Yo me imagino- al hilo de mi reflexión- a un habitante de Japón antes del maremoto, de Pompeya antes de la erupción del volcán Vesubio, o al que iba distraído en su auto y murió en un “tonto” accidente. Un momento antes, estaba pensando en el dinero que debía o el que le debían, en su viña o su barquito de pesca, o que llegaba una hora tarde a su reunión, por no haber salido a la carretera con tiempo suficiente para llegar a su hora. Una auténtica paradoja.
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No somos dueños del minuto siguiente de nuestra vida, y pretendemos meter a Dios en un bolsillo. Aborrezco la palabra “definir” aplicada a las cosas de Dios, y que los teólogos manejan con una temeridad a veces rayana en la locura. ¿Pero sabes tú, hombre, lo que es Dios y lo que significa en nuestra miserable y corta vida en el ámbito universal?
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¿Como concibes semejante poder y grandeza? Si algo valemos es porque seamos de Dios; lo demás es el fin de ser humano en una sepultura hedionda. No es muy inteligente -y sí agravia a Dios- juzgarlo y condenarlo sin más, y menos aun con la petulancia con que se hace por hombres ignorantes, presuntuosos, y débiles.
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Rafael Marañón
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AMDG.
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Un toquecillo bíblico
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¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.
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Entonces respondió Job a Yahvé, y dijo: He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Una vez hablé, mas no responderé; Aun dos veces, mas no volveré a hablar.
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Respondió Yahvé a Job desde el torbellino, y dijo: Cíñete ahora como varón tus lomos; Yo te preguntaré, y tú me responderás. ¿Invalidarás tú también mi juicio? ¿Me condenarás a mí, para justificarte tú? (Job 39, 40)

domingo, 20 de marzo de 2011

DEJEMOS HABLAR A LA BIBLIA EN CUARESMA





Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Israel su pecado.

Que me buscan cada día, y quieren saber mis caminos, como gente que hubiese hecho justicia, y que no hubiese dejado la ley de su Dios; me piden justos juicios, y quieren acercarse a Dios.

¿Por qué, dicen, ayunamos, y no hiciste caso; humillamos nuestras almas, y no te diste por entendido? He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto, y oprimís a todos vuestros trabajadores.

He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente; no ayunéis como hoy, para que vuestra voz sea oída en lo alto.

¿Es tal el ayuno que yo escogí, que de día aflija el hombre su alma, que incline su cabeza como junco, y haga cama de cilicio y de ceniza? ¿Llamaréis esto ayuno, y día agradable a Dios?

¿No es más bien el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, soltar las cargas de opresión, y dejar ir libres a los quebrantados, y que rompáis todo yugo?

¿No es que partas tu pan con el hambriento, y a los pobres errantes albergues en casa; que cuando veas al desnudo, lo cubras, y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Dios será tu retaguardia.

Entonces invocarás, y te oirá Dios; clamarás, y dirá él: Heme aquí. Si quitares de en medio de ti el yugo, el dedo amenazador, y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento, y saciares al alma afligida, en las tinieblas nacerá tu luz, y tu oscuridad será como el mediodía.

Dios te pastoreará siempre, y en las sequías saciará tu alma, y dará vigor a tus huesos; y serás como huerto de riego, y como manantial de aguas, cuyas aguas nunca faltan.

Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas; los cimientos de generación y generación levantarás, y serás llamado reparador de portillos, restaurador de calzadas para habitar. (Libro de Isaías cap. 58)

miércoles, 16 de marzo de 2011

ANDALUSES De los que espachurran la S





TOMADO DE LA RED Y EN PARTE DÁNDOLE LA RAZÓN.

Estoy harto. Tan harto que ya no sé si decirlo, escribirlo, gritarlo, o ponerlo con hache intercalada.

Harto de que a los andaluces se nos etiquete de vagos, sin criterio, apesebrados, subsidiados o incultos.

Harto de que se nos asocie únicamente con el flamenco, la juerga, los toros y el vino.

Harto de Loperas y musho-beti, de cuentachistes, de famosillos de tercera división, de Malayas y Faletes.

Harto de ver en las series de televisión los papeles de criada analfabeta o tontito con acento andaluz (¿y ningún presentador de informativo con nuestro acento?).

Harto de ver programas de zapping con el patético programa de Juan y Medio mofándose de nuestros ancianos en busca de pareja, dando la imagen de personajes grotescos.

Harto de nuestra imagen de sociedad subsidiada, cateta y sin criterio. Cansado de que se menosprecie nuestro acento.

Harto de ver andaluces que únicamente triunfan en el programa de Patricia, Gran Hermano y similares.

Harto de Jesulín, de Pozi, de Pantojas y Jurados. Harto del risitas y el peíto, de Romerías del Rocío y Feria de Abril.

Harto de la duquesa de Alba (a la que hicieron hija predilecta de esta tierra, tócate los pirindolos) de su hija, de sus hijos, de su yerno y sus trajes de flamenca.

Harto de toreros que se lían con fulanas, del botijo y la pandereta.

Harto, cansado, hastiado, aburrido me tienen.

Ojalá alguna vez los medios se acuerden de los millones de andaluces que se levantan cada mañana para levantar esto, o de nuestros padres y abuelos que emigraron hace décadas a Suiza, Cataluña y País Vasco para trabajar donde nadie quería.

Ojalá quien habla de nuestra incultura se acuerde de Séneca, Maimónides, Averroes, Góngora, Bécquer, Alexandre, Lorca, Juan Ramón Jiménez, Machado, Falla, Zambrano, Picasso, Velázquez, Murillo, Alberti, Carlos Cano, Gala, Luis Rojas Marcos, García Montero, Sabina…

Ojalá se acuerden de que hablamos con acento andaluz abogados, marineros, médicos, albañiles, arquitectos, camareros, taxistas, prostitutas, jueces, enfermeras, empresarios, policías, obreros, agricultores, se acuerden de millones de personas que se parten los cuernos cada día desde Palos hasta el Cabo de Gata, millones de andaluces que siguen haciendo Andalucía más allá de Despeñaperros…

Ojalá este correo lo leyera mucha, mucha gente. Ojalá diera la vuelta al mundo, aunque me temo que se quedará perdido en el inmenso océano de internet.

También podría suceder que este post se expandiera por la red, que los andaluces lo enlazaran a través de facebook, tuenti o twitter, que se difundiera por email y llegara todos los rincones del mundo, eso ya lo dejo en tus manos.

Sin acritud.














































martes, 15 de marzo de 2011

ADVERSIDAD Y ACTITUD Extractado






Que formo la luz y creo las tinieblas, que hago la paz y creo
la adversidad. Yo, Dios, soy el que hago todo esto.
Isaías 45,7

Mira la obra de Dios; porque ¿quién podrá enderezar lo que
él torció? En el día del bien, goza del bien; y en el día de
la adversidad, considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él.
Eclesiastés 7,13

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
(el amor). 1ª Corintios 13,7

El ser humano vive inmerso en un enigmático universo, rodeado de un cúmulo de dificultades, de agresiones internas y externas, así como de deseos frustraciones e ilusiones que se desarrollan dentro de su propio interior; las más de las veces no dependiendo lo más mínimo de su propia voluntad.

Se siente como una pavesa en el viento, y desea desesperadamente, aun en las mejores circunstancias, estabilidad, bienestar y vigencia, que no percibe en la «loca rueda de la fortuna», que no cesa de girar. El temor le acompaña a lo largo de toda su vida. Temor en la niñez, en la adolescencia y en cada tramo de la vida continuamente. Distinto en cada época, pero en todas se siente atrapado por el temor.


Asimismo, aun en la paz más estable, el ser humano, que es complicado por naturaleza, tiende a complicarse aún más sin poderlo evitar. Así se dice con acierto: «El que no tiene una cruz, con dos palitos se hace una».


Aun en paz y sosiego, tan fugaces, la imaginación (la loca de la casa), se inventa motivos de inquietud, bien para proyectarse hacia adelante, tal vez en pos de una fugaz quimera, o bien para retraerse y replegarse dentro de sí misma, defendiéndose de algo que sólo existe de una manera subjetiva e irreal, aunque parezca real para ella.


Ante la dificultad o la adversidad, hay dos modos principales de enfocarla y enfrentarse a ella: la cristiana y la pagana. Es decir, la del hombre de fe y la del que quiere confiar en todo menos en Dios. El cristiano confía en Dios para todo. El pagano lo invoca «por si acaso» pero a la vez se agarra de forma desesperada a lo que encuentra de misterioso.


Los cristianos, sin dejar de ponderar y comprender, con la mayor profundidad que nos es posible, el estado de ánimo del que padece contrariedades y dificultades continuas enfocamos la cuestión desde la perspectiva del hombre de fe.


El ánimo del incrédulo, que está siempre sobresaltado y temeroso es muchas veces, nos guste o no, similar al del cristiano tibio y desentendido de las cosas de Dios. Por ello estamos seguros de que sólo el verdadero creyente, el elegido, puede aplicarse con eficacia estas consideraciones.


Insisto en que dejo por sentado que no menosprecio las turbulencias internas y externas de cualquier ser humano. Todos somos humanos, por tanto «nada humano nos es ajeno». ¿Quién puede sustraerse al agitado devenir del sufrimiento humano? ¿Quién podrá comprender el misterio que se mueve en la existencia de cualquiera?


Hay que dejar bien asentadas dos premisas principales, para enfrentarse con un tema tan delicado. Primera. No es lo que nos sucede, sino nuestra actitud ante ello, lo que hace que cualquier dificultad con la que nos sentimos enfrentados sea para nosotros algo terrible, o sólo un inconveniente pasable. Repetimos, es la actitud subjetiva la que proporciona identidad y cuerpo a lo que nos sucede objetivamente.


Rafael Marañón


AMDG