lunes, 28 de mayo de 2012

IMPERIO DEL ESPÍRITU



Lléname por completo, Espíritu divino
Y sé para mi vida, mi guía y mi mentor
Enséñame el imperio de mi acato contino,
Que en tu consuelo y mando ya sea merecedor

Reine en mí la obediencia con gozo genuino,
Cólmame día a día de ferviente valor,
Para beber contigo del excitante vino
De lucha y mansedumbre, de gozo adorador.

Alumbra mi ceguera, despierta mi sentido
De forma que agradezca por tu divino amor,
Que alienta el corazón doliente y afligido.

Haz que mi vida sea un ejemplo de amor,
Para que por las gentes se note esclarecido,
El sol del Evangelio que alumbra redentor.

domingo, 27 de mayo de 2012

ESTIMADO AMIGO AGNÓSTICO



Amigo Juan: No, no es usted pesado. Tiene interés y para esos estoy y no para discutir sobre opiniones. Siendo como dice, agnóstico, no tiene por que sentir ninguna preocupación por ello, ya que solo se puede creer en lo que se cree. Cada uno es vasallo de sus pensamientos y creencias, así como de las consecuencias de su manera de pensar. Cada uno con sus convicciones.

Los cristianos nos sentimos libres para creer lo que creemos, con todo respeto a tibios, piadosos melifluos, agnósticos, que esto último puede ser de todo, según mi experiencia (recibo más de quinientas cartas todos los días). Así que ya verá si estoy al tanto de lo que ocurre a muchos.

Unos escriben (a veces por decenas el mismo mensaje), y otros sin embargo me hacen receptor de sus problemas; a todos procuro hacer honor con todas mis limitadas capacidades, y con la mejor voluntad del mundo.

Para ello no necesito meterme en berenjenales doctrinales, teológicos, etc., que de eso sobra quien se ocupe con maestría y espíritu. Le aseguro que hay mensajes desgarradores. Y no es para tomarlo como una incidencia más de los mensajes. Es duro y a veces trágico.

Con todo respeto y como modesto comentario al suyo, le comunico que, en mi experiencia, la posición agnóstica es la cómoda porque no compromete a nada. Por ejemplo mi abuela siempre dijo que no podía existir el mar, porque ¿de donde iban a sacar el agua para llenarlo?

Y le aseguro que le mostrábamos un panorama muy pequeño. Pero ella murió sin ver el mar, ni concebirlo siquiera. Murió agnóstica. No creía en el infierno, porque decía que: ¿de donde iban a sacar para echar leña continuamente? ¿Argumento rústico? No era tonta: era simple y como consecuencia agnóstica. No le cabía en la cabeza.

Aunque le parezca mentira hay gente que no cree en América, y quien cree que la llegada a la Luna es un camelo. Que la vacuna de la gripe porcina es una estafa, y así hasta el infinito. Ahora bien cada cual es cada cual, y por tanto hay que mostrar respeto por las personas, aunque no estemos conformes con sus cosas y hechos.

Nadie conoce lo que hay en el corazón humano, que es más profundo que cualquier otra cosa creada, incluso las profundidades siderales. Así que meterse en estas profundidades, cuando menos es necio.

Así que simplificando y brevemente Le felicito por pensar (¡se piensa tan poco!) y le prometo que podrá comprobar a lo largo de su vida, que lo que dice La Revelación del Evangelio es lo mejor para una vida digna de ser vivida, y para tener el gozo de una consoladora  Esperanza en otra esfera de la vida.

sábado, 26 de mayo de 2012

YO TE SIGO SEÑOR

 
Soneto
Yo te quiero seguir mi buen Señor,
Y también quiero hacerlo dignamente,
Pero ¿cómo lograrlo? si presente
Ya tengo, mi fracaso y mi dolor.

Nada puedo ofrecer de algún valor;
Solo tengo mi fe, que mansamente
Declara, que si tú te hallas ausente,
Flaqueará sin tu manto protector.

Quisiera que bastara mi trabajo,
Para hacer que mi mérito me avale,
Sin temer del pecado el espantajo.

No reinen, ni el retraso, ni el atajo,
Ni lavado, ni afeite me acicale;
Solo Tú, garantizas mi relajo.

FUERA VANIDADES Y FILOSOFÍAS AL USO


 


Las gentes se sienten abandonadas y solas, y de ahí el ansia de ser bien visto y de estar siempre metido en el tumulto ruidoso de la vida disipada, por que estas personas están vacías de toda piedad y de toda alegría interior.

Precisan, como el drogadicto, su dosis diaria de la vana conversación y de la mundanalidad farisaica y vana. Como moscas a la basura, los vicios acuden a esos corros, y ya no hay forma de evitarlos.

Solo con la huida de tanta barahúnda y la concentración necesaria, es posible salir a una vida plena de piedad y que, a buen seguro, proporciona más dicha y paz que ninguna otra forma de andar mundana. Así lo experimentan los que sin más filosofías, se entregan de una vez a la fidelidad de Jesús y sus palabras.

Solo al alejamiento de la agitación, y la renuncia a tantas vaciedades, es la que nos permite la paz de tener la seguridad de salvación: En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las sendas de los violentos. (Salmo 17:4). Así hay que andar por nuestro propio bien, aquí y en la otra esfera de la existencia. Porque hay muchas clases de violencia.

Es harto lamentable que se tenga que repetir, admonición tras admonición, estas cosas tan propias del andar cristiano. Ya es triste que las palabras del Evangelio de Jesús tengan que ser repetidas tantas veces, pero las gentes no quieren oír nada de las cosas espirituales, y más aun ahora que la molicie, el vicio, y la inmoralidad, imperan en la Sociedad Occidental

Más triste es aun, que se tengan que repetir a los cristianos, que hacen caso omiso a estas llamadas y viven sin distinguirse en nada de los paganos. Poco podemos hacer sobre esto, sino estimular a buenas obras y denunciar la inopia en que vivimos, hasta que una sacudida personal o colectiva nos pone en perspectiva.  

Solo acude la paz a quien se alimenta de piedad y, como muy bien expresa el piadoso poeta Fray Luis de León que fue hasta juzgado por la Inquisición, ya cansado de los devaneos de todos, y apartándose de las cosas y vanidades del mundo en cualquiera de sus manifestaciones.


¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde ha ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Y así dice el apóstol magistralmente:


Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente,

aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras. (Tito 2:11, 12, 13,14).

viernes, 25 de mayo de 2012

COMO TÚ QUIERES


Soneto con estrambote


Es ser muy obediente y ardoroso,

Como quieres Jesús a los que amas,

Y no gustas de imprecaciones vanas,

Sino solo mirar a ti afanoso.



De nada le valdrá correr ansioso,

Al ser sobre el que amante tú derramas

Sobre su alma y su mente, santas llamas

De amor y compasión, tan abundoso.



No aceptas al pedante o vanidoso,

Sino solo al humilde y entregado,

A tu amor en la fe que ya le has dado.



Con agrado sincero y generoso

A todos nos convidas a tu lado,

Y eres ante el Padre mi abogado.



Tranquilo y abrigado

En tu gran salvación y acreditado,

Me presento ante Dios limpio y confiado

¡AY DEL MUNDO POR SUS ESCÁNDALOS!


Tomado del blog DIVINO PLACEBO


Andamos tras lo que solo es una apariencia que enciende nuestros deseos, y hace que andemos por tortuosos caminos, dejando la recta vereda que nos conduce a la vida. Y ponemos nuestros ojos en la apariencia de las cosas. No es necesario insistir en la situación de la moral  mundana comenzando por la sexual.

Pero la Escritura dice sin ambages: Engañosa es la gracia, y vana la hermosura; La mujer que teme a Yahvé, ésa será alabada. (Proverbios 31:30). Gustará o no a algunos, aunque eso es lo que dice la Palabra de Dios.

Favorecidos por la Gracia de Dios, son los que dejaron de distraerse mirando al mundo, y lo dejaron todo en último lugar, siguiendo por el contrario la senda de Cristo. Es un privilegio que tenemos, y no valoramos debidamente por nuestro propio impúdico descuido.

Seguir el camino del mundo, es seguir la avenida ancha y tentadora del diablo. Al final no muy lejano vendrán los lloros, las congojas y carencias de lo que más sacia el espíritu humano, que es la llenura del Espíritu, y también las carencias físicas, resultado de este desprecio por la verdadera vida.

Pero ya pasó toda esa apariencia y ahora solo queda el llanto y el crujir de dientes. (Lucas 13:28). En ese momento decimos que Dios es malo, que no nos ama y que ¿por qué, no voy a hacer lo que me dé la gana?

La verdad se ha tergiversado. Los políticos y los falsos profetas, pregonan una felicidad sin Dios, que no es posible. Ya vemos a diario los estragos que produce la desobediencia a su palabra en las almas, y también en los cuerpos. Como dice la Escritura: Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios. (1ª Corintios 6:20).

Cualquiera puede hoy día buscar un recinto, y con otros pocos más fundar su propia iglesia, en la cual el papa sería.... él mismo. Así vemos la proliferación de tan dispares congregaciones que, aunque tienen un ideario básico común, difieren abismalmente de doctrina y praxis. Engañadores que hacen mercancía de los creyentes, inocentes estos o no.

El apóstol Pedro, veterano que experimentó todo esto en carne propia, amonesta en una carta, la senda de vida que hemos de seguir, sin hacer el menor caso de mundanalidades que aborrecemos por ser dignas de burla y de desprecio. En cambio el apóstol nos indica el camino y el motivo por el que nos conviene, y tenemos el deber de recorrerlo.

Porque: Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; Mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que por el evangelio os ha sido anunciada (1 Pedro 1:22,23,24,25)

jueves, 24 de mayo de 2012

¿ESTAMOS SOLOS? ¿Y DIOS?

 

Como vetusta calesa, el cristianismo de hoy se bambolea preso de sus muchas desviaciones, que surgen como hongos en el muladar. La queja de los cristianos es siempre una misma. Las gentes no quieren escuchar el Evangelio.

En ciudades hermosas y de gran prosperidad, ya la gente no acude a la iglesia, y si observamos bien, todos o casi todos los asistentes son personas mayores. Unos por que es su costumbre piadosa, otros por que como dice el refrán antiguo “el diablo cuando envejeció se hizo fraile”.

Esta ausencia de asistencia, y ese segmento de la sociedad es casi lo que nos queda. Los jóvenes que aun andan por los caminos de Dios son pocos, aunque denodados, ya que cada día es más difícil conservar y aumentar la fe, en un mundo pleno hasta el extremo de mentira, vaciedad, y hedonismo.

Aun así, podemos atrevernos a  declarar que hay solución, pero no depende de una jerarquía eclesiástica, ni de simposios, ni de otros muchos intentos de unión y de ecumenismo. El cristianismo está agonizante y la culpa de ello solo la tienen los cristianos.

Es oneroso para muchos, el vivir apartándose de lo que saben que es un grave peligro para su integridad espiritual. El ambiente lo impone, sin tregua ni trazas de mejorar. La corrupción se adueña de todo, y de igual manera, prácticamente todo está maniatado a ese enemigo de Dios que es el Diablo, con su baraja de pecados contra Dios y el propio hombre.

Escuchar alguna observación real de la situación es estremecedor, por las cosas que pasan constantemente. Los medios de comunicación, se encargan de que todos los días obtengamos nuestra repugnante ración de vacuidades y corrupciones. Los noticieros o programas  que más éxito tienen, son los llamados “basura” por que eso es lo que quieren las gentes.

Siempre ha habido de todo en el mundo, pero es ahora cuando todas las gentes se han hecho un bloque para practicar el mal, que ya no es socialmente mal, sino “anormalidades normales”

El amor al mundo hace que los cristianos, en una inmensa mayoría, se relajen y miren como bueno lo que saben (si se detienen a pensar) que es malo. La gente mira al mundo con codicia, y ello es uno de los factores de la pérdida, amortiguamiento, o adormecimiento de la fe.

Confiar en el mundo, y esperar favores de él es una grave equivocación del piadoso. Es vanidad (lo dijo Jesús) desear sus grandezas, honras falsas, hipócritas, riquezas y deleites. Vanidad es andar tras las alabanzas de los hombres, que siempre van envueltas de oculta envidia y corrupción.

Solo el ardiente deseo de servir al Señor, es lo bueno y provechoso. No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.

Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre. 1 Juan 2:15, 16,17). Estas son las proféticas palabras, con que la Escritura define claramente lo que el mundo es en realidad, y la relación del creyente con este enemigo de su paz y de su vida eterna.