jueves, 6 de junio de 2013

¡QUE NO, PEPE!



¡Que no, Pepe! No insistas. No es eso lo que ocurre en mi caso. No estoy ofuscado por la religión, sino me encuentro muy feliz con Jesús y el giganteo misterio de Dios. Dios no es nombre propio, sino “adjetivo elevado a pronombre” aunque en este caso lo empleemos como sustantivo. El nombre judío es Jehová, o Yahvé como otros dicen que suena.

Dios significaba en la antigüedad poder y grandeza, y Dios es eso, además de infinitas cosas más. Es por eso que le llamamos así. Los franceses en algunas versiones bíblicas, le llaman L´eternel (El Eterno). A mi me gusta llamarle El Creador, Padre eterno, y Señor. Y ya ves, que hay para aplicar abundantes nombres y apellidos. 

Simplificando, te diré que hace muchos años lo encontré, y ya no he dejado de estar en su orbita. No soy particularmente "cultual", pero voy a donde encuentro hermanos en la fe, con los que me encuentro muy a gusto, y con los que tengo muchas afinidades en la fe común y en su entrega a ella. En ningún caso despreciaré a los que de otro modo distinto al mío, aman y alaban su nombre. 

Todo el que ama a Dios DE CORAZÓN es mi hermano, y lo amo con el espíritu de Cristo que no dudó en alabar al samaritano. A mí lo que no me gusta son las tonterías, y las añadiduras y extravíos. Si para estar en un lugar tengo que ser adversario de otro prefiero no estar allí. Otra cosa distinta es la discrepancia en puntos discutibles.

        En cuanto a lo de mi esposa Isabel, te puedo hacer unas preguntas: en caso de que yo me encontrara en el estado de ella, ya casi impedida ¿ella me hubiese dejado porque soy carga pesada para ella y le impedía unas libertades apetecidas? Respuesta: ¡NO! ¿Porqué yo he de ser distinto en el mismo caso, y más siendo cristiano?

       Ella me ha dedicado su vida durante muchos años y aun lo hace con una dedicación ejemplar Ese fue el trato, hecho delante de Dios ¿y yo voy a dolerme de tener que prescindir de alguna vanidad, dejándola sola, cuando sé que ella, disfruta con mi compañía como yo con la de ella? “Lo primero es antes”, como decía nuestro recordado amigo José Luís el de Úbeda. También así se honra a Dios. 

         Eso me impide estar más con la gente, y lo siento por ellos si es que algo significo para mis amigos. Cuando me casé, prometí expresamente cuidarla y honrarla, y si de algo me pudiera quejar, es de que no tengo los medios suficientes para darle aun más comodidad y cuidados.

    Así que, amigo mío, no creas que yo tengo las costumbres de las gentes en general, que se quejan cada minuto por carecer o por tener obligaciones pesadas, cuando las mías las llevo con gozo y felicidad. Dios sabe. 

Un abrazo



AMDG.

miércoles, 5 de junio de 2013

CARTA RESPUESTA A UN ATEO MAGO

          Campamento asirio en el cerco de Jerusalén


Sí es posible amar así, estimado “ateo mago”. Un roba corazones pasó por mi vida y aquí se quedó conmigo. Se llama Jesús, y no hay cosa que diga que no sea una verdad como un barco, según tu dices de tu idea del Universo. Esto ya es repetitivo, y lo tengo “escribido” en una respuesta a un amigo masón, que estaba indignado por algo que yo publiqué y que fue, “por contraste”, algo que a él le parecía demasiado dogmático.

Por mi parte la historia de Moisés y los reyes, salmos etc. es de lo más creíble, y no tengo por que dudar de los escritores del A.T. Me parece que escribir sobre los vicios y las grandes maldiciones y castigos por parte de Dios contra su propio pueblo, es de lo más indicativo de que decían la verdad.

Por supuesto que cada cual cuenta las cosas como él las percibe, y ellos eran hombres de su tiempo. A mí no me extraña nada que escribieran así. “Las muchas aguas”, el “turbión” etc. tienen para mí una significación distinta que para ti. Ya ves que opinamos de muy distinta manera. Y yo pregunto ¿y qué? ¿No podemos producirnos con modos civilizados de palabra y opinión, en que se contrastan las dos distintas percepciones?

A mí no me importan demasiado las parábolas o hipérboles semitas sobre los acontecimientos que vivían. Es lógico en la emoción de los sucesos que se diga mil, donde solo hay quinientos, o quinientos donde hay mil. Los judíos llevaban siempre una estaca de madera entre sus armas para batallar, y hacer sus necesidades cavando con la estaca un agujero en tierra. Después lo tapaban, y no había enfermedad ni peste que los atacara. No es tontería, ya que los asirios no las llevaban y se declaró una epidemia de disentería, y tuvieron que dejar el sitio de Jerusalén cuando el rey asirio Senaquerib entró en Israel para hacerla feudataria suya. (Isaías 37:36)

Tú dices que fue por la disentería, y a mí me parece bien lo que dices, pero creo que Dios se valió de aquella catástrofe para demostrar que sus vaticinios eran siempre cumplidos. El medio no es relevante. La disentería era una plaga como la peste, en los ejércitos que sitiaban alguna ciudad. Con la estaca de los hebreos todo aquello se hubiera evitado. 

La prohibición de no comer nada más que lo que Dios les revelaba por medio de sus profetas, se muestra por que en las mejores fiestas americanas se pide que la volatería a comer en la fiesta sea kosher, es decir, manipulada a estilo judío o por judíos. El pescado que no tiene escamas, acumula mercurio y otros tóxicos, por lo que el mandamiento de no comerlo por los israelitas tenía vigencia entonces. Y ellos no tenían las técnicas de hoy, pero sí el mandamiento del Señor. No es tan simple como dices.

Bueno, este escrito es una improvisada y modestísima respuesta   a tus pequeños sarcasmos. De estas y como estas, puedo hacerte mil  ejemplos más (hipérbole semita). Y escribo a “tontas y a locas”, solo porque junto a tus sarcasmos pones un toquecito de cordialidad. Y si te hablo de gente que realmente sabe de esto muchísimo más que yo, no acabo con la lista.


AMDG    

martes, 4 de junio de 2013

¿QUIÉN LLAMA A QUIÉN?



Es un tópico hablar de la “búsqueda” del hombre hacia la verdad. Tenemos la errónea sensación de que el libre albedrío nos hace independientes y tenemos la facultad de elegir. No es que sea una mentira ostensible, solo que es algo discutible fuera de la verdadera espiritualidad.

El hombre no desea elegir entre los placeres prohibidos para su bien, y Jesucristo. Hasta tal punto es falsa esta premisa, que ignora lo que el mismo Jesús dijo: Y no queréis venir a mí para que tengáis vida. (Juan 5:40). Es decir que en su estado perdido, o digamos natural, el hombre no quiere ir a un estado de corrección de su camino de perdición. Esto no es una cosa de discutir pues cualquiera puede experimentarlo en su propia vida.

También San Pablo en su enseñanza establece esta verdad de forma magistral: Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente. (1ª Corintios 2:14) Es pues evidente que el esfuerzo del hombre no vale en medio de la lucha en el mundo, ya que en su estado perdido por el pecado es incapaz de entender los misterios de la espiritualidad.

El enemigo pasa ante sus ojos una serie de espejismos que le fascinan y más tarde a la hora de pagar la factura abomina de las dificultades que le ha proporcionado la práctica de tal o cual vicio. Entonces se vuelve contra Dios, al que tenía antes despreciado para poder cometer sus fechorías viciosas, y pregunta porqué a él le pasa lo que le pasa.

El hombre simplemente no quiere ir a Cristo. Solo la elección, el escogimiento y la unción desde arriba, es la que hace vencer la balanza y la espiritualidad se apodera del hombre. No hay nada como que “yo hice un esfuerzo y descubrí la verdad”, porque el ser humano no quiere la verdad. Cuando clama por ella, es simplemente un ejercicio de hipocresía, como estamos viendo continuamente.

El seguidor de Jesús, el espiritual (no espiritualista), ha recibido un hálito o unción por parte de Dios, que le hace replantearse las cosas de tal manera que entiende que las palabras y la persona de Jesús son la vida eterna. Conociendo que la muerte es el hito final para los que no tienen esperanza, acoge a Jesús para que se realicen las palabras de Jesús. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. (Apocalipsis 3:20).

La “química” de estas palabras es evidente. Mientras Jesús llama, la dirección corre a cargo del humano. Una vez que Jesús entra, ya no cena Jesús con él, sino que la palabra y el Espíritu de Cristo toma el control de aquella persona que, ya salva, será la invitada en el Reino de Dios. Es tan preciosa la palabra de Dios, que debajo de cada versículo podemos encontrar el tesoro oculto a los hijos de la incredulidad.


AMDG

lunes, 3 de junio de 2013

PENUMBRA Y LUZ




 ….cuando no sabéis lo que será mañana.
Porque ¿qué es vuestra vida?
Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo,
y luego se desvanece.(Santiago 4:14)

Mi amigo Carlos, se empeña en que la vida es una neblina y le dice al buen Homobono que “eso está en tu Biblia”. ¡Como si la Biblia fuera patrimonio de alguien! Y es cierto que la vida es como una neblina, que al que no ambiciona excelencias de la vida, le parece eterna por lo molesta, y porque le impide desarrollarse. El que cree sabe, y digo bien, “sabe”, que después de la neblina aparecerá el sol que la levantará, y al fin resplandecerá, reinando sobre la oscuridad y el frío de las pasiones y los desencantos.

Conocemos, en el espíritu cristiano, que estamos en medio de una neblina, aunque que a través de ella percibimos que esta luz que nos envuelve, es originaria de otra sublime fuente que resplandecerá para nosotros y brillará tan pronto como esta neblina sea levantada. Homobono le dice que vivimos en fe, pero no una fe sin fundamento ni ceguera ante la realidad, sino porque aun no estamos en condiciones de recibir directamente la luz del Sol de Justicia, que resplandece en la eternidad por encima de esta neblina que es la vida.

La fe abre un boquete, aun chiquito, para que la luz sublime nos ilumine en medio de la tenue claridad del amanecer, cuando la neblina se empieza a levantar. Es a través de la claraboya de la fe, como se puede vivir en la esperanza, para disfrutar uno por uno los días de nuestra travesía por esta vida que nos ha sido concedida. Llegará el momento en que los rayos divinos nos iluminen en su plenitud, y nosotros demos gloria a Dios en la evidencia de su presencia.

Carlos se ríe de lo que él llama nuestra ingenuidad, y esto lleva a Homobono a surtirle de toda suerte de argumentos; para los que somos de Dios, las sutilezas son ciertamente superfluas, porque para nosotros la fe es la evidencia, y en ella vivimos flotando por entre los claroscuros de la niebla, para intuir y saborear el infinito haz de luz que a cada creyente ilumina.

El resplandor eterno, es para nosotros la Vida Eterna, y la inefable presencia de Dios en las divinas y perennes moradas. En esa convicción y gozo vivimos. No nos plegamos a la burda idea de que somos una sutil gasa que se extingue. Preferimos La Vida, a una muerte que reine para siempre. Para nosotros el sol de de la Vida no se extinguirá jamás.

UN VASTO RUMOR LLENA LOS ÁMBITOS; 
MÁGICAS ONDAS DE VIDA VAN RENACIENDO DE PRONTO; 
RETROCEDE EL OLVIDO, RETROCEDE ENGAÑADA LA MUERTE
SE ANUNCIA UN REINO NUEVO
LA CELESTE ESPERANZA.

RUBÉN DARÍO 
Extraído parcialmente de su poema, Salutación del optimista. 


AMDG.   


domingo, 2 de junio de 2013

¿Y QUIEN LO SABRÁ, HASTA QUE SE MANIFIESTE?


    
 

                  Hoy hemos tenido las cosas algo agrias por causa de una discusión, que empezó al decir Homobono que él creía en Dios y que Jesús le parecía un hombre lleno del Espíritu de Dios. Enseguida le contesté que las cosas van un poquito más allá, (mejor dicho, un muchito) que sus aseveraciones. 

                Homobono es algo rústico y no profundiza demasiado en sus rudimentos cristianos. Prefiere ser fiel a lo que ya está establecido, a ejercer de teólogo como tantos, que ya hasta pretenden traérselas tiesas al mismo Papa, y de otros grupos o denominaciones a la recta y simplona doctrina de siglos, buscando complicaciones a lo que es comprensible a poca voluntad y rectitud que se ponga.

               Carlos que es muy descreído (creo que por parecer distinto), alegó que Jesús es ni más ni menos que el mejor maestro que había tenido la humanidad entre tantos buenos maestros. Que efectivamente estaba tocado por un espíritu especial, pero de ahí no pasaba. La bronca fue de aúpa. Hasta hubo malas caras entre los amigos, lo que avala la costumbre anglosajona de no discutir de religión o de política.

              Y es que de discutir a disputar hay la misma distancia que  entre querer aprender y querer salirse con la suya. De todos modos terminó bien la cosa, y quedó establecido que lo que nosotros pensáramos o nos cupiera en la cabecita de cada uno, no modifica en nada la realidad de la divinidad de Jesucristo lo aceptemos o no.

              Raúl que es muy competente nos explicó que la palabra dios se usaba en la antigüedad para referirse al poder superior en todo aspecto de la vida. Nosotros nos escandalizamos porque llamamos Dios (o sea el más poderoso) al Creador y sostenedor del Universo y que al ser tan inmenso y que trasciende a nuestras elucubraciones, es mejor simplificar y dar el nombre como una aplicación nuestra.

            Porque así dijo el Alto y Sublime, el que habita la eternidad, y cuyo nombre es el Santo: Yo habito en la altura y la santidad, y con el quebrantado y humilde de espíritu, para hacer vivir el espíritu de los humildes, y para vivificar el corazón de los quebrantados. (Isaías 57:15) Así se auto-define Nuestro Dios por boca del profeta. Es aviniéndose a nuestras capacidades, y ni siquiera así nos percatamos del todo lo que significa esta declaración.

           Yo quedé impresionado, porque creía que las cosas espirituales estaban muy lejos de la mente de la mayoría de las personas y compruebo que, de una forma u otra, las gentes creen. Es cierto que tienen razón los que se quejan de lo superficial de las creencias o la fe de las gentes, pero como dice la Escritura: Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el Espíritu de Dios se movía sobre la faz de las aguas. (Génesis 1:2)

          El Espíritu Santo se mueve en estas discusiones y en estos rústicos modos de entender las cosas de Dios, pero a pesar de todo, su misericordia cubre a los hombres que de otra forma, seríamos todos destruidos. Bendito pecado que nos trajo tal redentor dice una antigua antífona.


AMDG.

sábado, 1 de junio de 2013

PORQUÉ ESCRIBO POEMAS A MARÍA



Estimado Esteban: no se si es una fijación o es que te gusta contrariarme, pero ya he explicado en anteriores ocasiones el motivo por el cual le hago versos a la Virgen María. Es una forma de decir que soy imbécil por hacer estos versos. Verás, te comunico que he compuesto versos a mujeres y lugares que verdaderamente eran merecedores de mi atención y de mi cariño. Por eso mismo les escribía versos. ¿Y a María no? ¿Porqué no?

Eres buen cristiano, pero en una cosa yerras. Quizás por ignorancia y por arrogarte juicios que no te pertenecen. La costumbre de juzgar sin saber es una cosa que a todos más o menos nos sucede. Yo no tengo por norma meterme con la gente, a menos que sean personas de notoria perversidad o produzcan confusión en La Iglesia.

Mientras que sigan el camino del amor incondicional a Cristo, y de ello a Dios, no tengo nada contra la forma en que sirven al Señor con su mejor intención, pero en muchos casos con notoria ignorancia de la semántica y el plan de las Escrituras. Eso lo juzgará Dios, no yo.

Yo escribo versos a María como los escribo a toda persona o cosa a las que amo. ¿Por qué a ella? Porque es la madre de Jesús. Solo por eso ya merecería más respeto por parte de los cristianos. El que haya exageraciones populares, y objeciones a lo que se cree por la Iglesia Católica y otras denominaciones, no es óbice para que se le tenga un afecto o amor especial, ya que llevó en su vientre al autor de la salvación de muchos.

Esa general locura de considerar la devoción a María como una rivalidad o disminución de los méritos del Cristo, la verdad es que me resulta enfermiza y desde luego fanática. Tú dices que solo por Cristo vamos al Padre. ¡Pues claro! Eso lo dice Jesús por activa y por pasiva. No hace falta discutir quien es el protagonista. Esos juegos de hostilidad hacia María, contrasta con la inclinación de muchos de casi adorar, a ciertos clérigos de cualquier denominación.

La veneración a María, como a San Pablo, al que damos toda nuestra atención, y a las Escrituras a las que acatamos con firmeza, es otra forma de piedad más en el corazón de cualquier cristiano sin prejuicios. Tú mismo estás prejuiciado y, como otros, desprecias al que con su amor a María devenido del amor a Jesús, escribe alabanzas que no están fuera de razón ni mucho menos.

No debemos olvidar que Jesús dijo muy claramente, referente a la guarda de la Santa Escritura, a la que tanto apelaban los judíos, y que Él mismo acataba y guardaba: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí, y no queréis venir a mí para que tengáis vida (Juan 5: 39, 40) Nos gusta más disputar.

 Haz tú lo que debes y no te arrogues el derecho a juzgar. Se misericordioso ya que: juicio sin misericordia se hará con aquel que no hiciere misericordia; y la misericordia triunfa sobre el juicio. (Santiago 2: 13) Aviso para los juzgadores: ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor, (Filipenses 2:12) Ya hay faena que hacer. Cada uno mire por si mismo y Dios concederá los méritos y aplique su piedad a los que Él halle dignos.
          

AMDG

lunes, 27 de mayo de 2013

VIVIR EN EL ESPÍRITU


 

Pero aún cuando nosotros mismos, o un ángel del cielo, os predique un Evangelio diferente del que nosotros os hemos anunciado, sea anatema. Gálatas, 1, 8) Esta y otras citas son usadas con profusión, para demostrar a los demás que la propia observancia es la buena, y por tanto los otros están bajo la condenación. Eso lo dicen todas las denominaciones, y ahora también, algunas ramas y personas dentro de la propia Iglesia Católica, y contra ella.

Pienso que es correcto lo que dijo San Pablo, y que el Evangelio es uno, y una sola su interpretación. No solo en el plano semántico, sino en la vida que se ha de llevar al ser cristianos. No hay más interpretación aislada de contexto, sino la que Cristo mismo pronunció como colofón de toda teología y de toda interpretación. De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto. (Juan 12:24).

Esto mismo lo refrenda San Pablo cuando se dirige a los Corintios con motivo de la muerte y la resurrección de los muertos: Necio, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. (1ª Cor. 15, 36). Por supuesto que a corroboración de San Pablo es innecesaria, por haberla expresado anteriormente Jesús. Solo trata de explicar a los de la ciudad de Corinto el misterio de la resurrección, y la potencia de Dios para ejecutarla en su momento.

Así es que pienso, y no trato de dogmatizar (faltaría más) que las disputas sobre como debe celebrarse una misa o en su caso un culto de otra confesión, no es lo que agrada al Señor. Pienso que es mejor guardarse del mal en todo momento, y añadir mansedumbre y serenidad como elegidos de Dios y tenidos por hijos, por aquel que es en todos y sobre todos. Las payasadas, y los extremos infecundos son aparte.

Toda expresión se presta a distintas interpretaciones, y en eso no hay mal si se hace con rectitud de corazón, y para obedecer estrictamente la voluntad de Dios por la boca de Jesucristo. Si de lo que se trata es de “salirse con la suya”, aunque se tenga que retorcer un pasaje o sacarlo de contexto, ya no anda el Espíritu Santo en esa lid, sino obviándolo se acude a la condenación del otro.
Ya no es el espíritu del anticristo lo que mueve los corazones y las palabras en lugar de ser “palabras de vida” devienen fácilmente en voces de muerte, y la destrucción de la unidad de los salvos. Yo no me atrevería a defender mi fe, condenando a otros. Ellos sabrán (supongo) lo que hacen. El Señor con su justicia en la verdad y con su inmensa sabiduría, sabrá dar a cada uno según su amor a la verdad y a los demás. Tal como Jesús insistió a todos.

San Pablo apostilla refiriéndose a la comida, pero todo se puede aplicar a cualquier otra situación. Tenemos libertad para expresarnos, y es bueno que haya contrapesos a los extremos: Pero mirad que esta libertad vuestra no venga a ser tropezadero para los débiles. Porque si alguno te ve a ti, que tienes conocimiento, sentado a la mesa en un lugar de ídolos, la conciencia de aquel que es débil, ¿no será estimulada a comer de lo sacrificado a los ídolos? Y por el conocimiento tuyo, se perderá el hermano débil por quien Cristo murió.

De esta manera, pues, pecando contra los hermanos e hiriendo su débil conciencia, contra Cristo pecáis. Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano. (1 Corintios  8: 9 a 13)

AMDG