| ||||||||
Documéntese.- LEA SU BIBLIA
| ||||||||
Todo lo que puede interesar a los que gustan de conocer más opiniones que las que ya aportan los blog personales
martes, 2 de julio de 2013
OBRA PARA LA DIFUSIÓN DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS
sábado, 29 de junio de 2013
LA SORPRENDENTE PERVERSIÓN HUMANA
Mira,
sólo esto he hallado:
que Dios
hizo rectos a los hombres,
pero ellos se buscaron muchas
artimañas.
Hay veces en las que cuando nos dicen cualquier cosa o suceso
decimos displicentes: yo ya no me sorprendo por nada. Pero hay casos que nos
sorprenden y hasta que nos asustan. Esta foto tomada de Radio Cristiandad ilustra la posición
ante los cultos y reuniones cristianas de cualquier clase.
No es cuestión de lo
recto o lo torcido. Es cuestión como dice el refrancillo: o Don Juan o Juanillo: O este otro de: o calvo o con dos
pelucas.
La Iglesia ha
de comportarse decorosamente sin hacer nada que estropee el concepto que tanta
gente tiene de la seriedad y el valor social y espiritual del cristianismo.
Estas escena de
clérigos protagonizando esta (no sé como calificarla; digamos parodia),
desagrada a cualquiera que se quiera sujetar con más o menos disciplina o
exactitud a lo que las normas eclesiales establecen con su muy meditado fundamento,
más o menos discutible por muchos, pero establecido con la solemnidad y
seriedad que se espera de cualquier acto que no sea un asunto de humor o de
anarquía.
Y hay un
protagonista principal ante el cual no se pueden hacer espectáculos, que más
que edificar lo que hacen es llenar de vergüenza a los que prefieren una reunión,
misa, o cualquier otro acto, con la seriedad que se ha de tener ante lo que los
demás consideran un acto para Dios y, por tanto, digno de la mayor seriedad,
solemnidad, gravedad, respeto, y reverencia.
Todo lo relativo a
Dios (y pienso que es todo lo que hacemos), proviene de una adoración que no
solo significa posturas o pensares piadosos, sino que en sus formas más
visibles, deberían ser de una majestad y protocolos debidamente cuidados y
realizados con la máxima unción y piedad verdadera.
Estas cosas pueden
parecer como una concesión a los que piensan de otro modo, queriendo tal vez demostrar
que nosotros, los cristianos, no nos arrugamos ante cualquier forma de
protocolo y que somos capaces de “entrarle” a todo lo que sea una forma de
culto más o menos aceptable.
Estas escenas, no
creo que den a nadie sensación de que estamos ante una dignidad y sobriedad de
la que es merecedor el Señor que compartimos, y que desobedecemos inventándonos
ceremonias, formulas, y danzas que no me atrevo a calificar.
Lejos de mí,
criticar cualquier modo de culto si es edificante, pero si ya tenemos una forma
aceptada por todos de hacer las cosas delante de Dios, como la tenían por
mandato divino los antiguos sacerdotes mosaicos ¿a qué buscarle complicaciones
a lo que solemnemente ya se practica en La Iglesia de Dios?
AMDG.
miércoles, 26 de junio de 2013
LAS OPRESIONES DE LA VIDA (Reflexión a un amigo)

Claro que sí, afable amigo. Si todos los que sabemos algo de
cosas espirituales y de la profundidad del misterio de Dios en Cristo, nos
dedicamos febrilmente a enviarnos nuestros “magníficos y cuidados escritos” que
ya conocemos desde hace muchos años, solo estamos satisfaciendo
nuestra vanidad. Y eso es un trabajo necio y poco
cristiano.
Este servidor tuyo, se dedica a enviar sus modestos escritos a
los que no conocen muy profundamente los asuntos espirituales porque,
lógicamente, están absortos en los problemas cotidianos. El que es rico
desprecia estas cosas porque ya tiene bienestar, y a su manera vive bien: ya habéis tenido vuestro consuelo, dice Jesús.
Los que están asediados por conflictos y penurias, tampoco prestan atención a las llamadas del bien, estando como
están, en una lucha constante por ganar o conservar empleo y bienes materiales,
que en el pensar de la generalidad de las gentes es primordial o principal.
Como la solidaridad y la caridad ya se ha dejado
en manos del Estado, la gente se siente desamparada y
casi nadie ve su porvenir o el de su familia tan claro como quisiera, por lo
que las preocupaciones son un obstáculo enorme a
la hora de adherirse a una doctrina que, por sí sola,
requiere un grado de anulación de los instintos y sentimientos primarios.
Como resultado se buscan defectos en los clérigos de cualquier
clase, y se desprecia una doctrina que aplaza la recompensa hasta después de la
muerte. La paz y la anulación de sobresaltos,
envidias, etc. ni se tiene en cuenta ni se valora suficientemente aunque muchos de los que menciono nunca han conseguido la paz.
Se va con la gente en la vida y al fin se desciende a la tumba sin haber sido
dueño de sí mismo jamás.
Se van como han venido y raramente se paran para hacer un
inventario de su vida, que consideran al fin como hueca y sin
alicientes. Los hijos se van o quedan
descolocados y siendo una espina para los padres, y cuando estos hacen el resumen de su vida, se reduce casi
todo a trabajar, y a vivir siempre en la precariedad y en la esclavitud de un
trabajo o en la angustia de perderle, así como la salud de la familia y
los medios de subsistencia.
Solo el cristiano genuino aprende, generalmente por una vicisitud en su vida casi siempre
desfavorable, y pasa a ser uno más de los que dentro de un sistema, aprenden y gozan de la libertad de los hijos de Dios. Tienen su confianza puesta en el Padre. Como esperan una
trascendencia desprovista de leyenda o de incertidumbre, viven vidas ricas en
amor y en paz: Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros
corazones y vuestros
pensamientos en Cristo Jesús. (Filipenses 4:7)
Rafael Marañón
AMDG.
jueves, 20 de junio de 2013
TODO TRASTOCADO POR EL DINERO
Las gentes todas, han devenido en negociantes y
el sistema corrupto del mundo ha captado a todos para su método y su filosofía
de las cosas. Hoy lo que vale es el dinero (nada nuevo) y las cosas que se
pueden comprar con dinero, (que en este mundo es todo, pues todo está sometido
al poder del dinero). Joyas, honores, prelacías, almas de hombres.
Todos han sido atrapados en el agitado remolino
de las transacciones, cosa que no se corresponde con las legítimas aspiraciones
del hombre medianamente ético, ni con la genuina vocación de las personas
rectas. Pero es un sistema irresistible e irresistido. Además, ¿quien quiere
resistirlo? ¿Quién no quiere participar en él? Los que no pueden y quedan
excluidos de una u otra manera, se sienten fracasados.
Hoy, mujeres y hombres corren como orates en
pos del mundo y del dinero. Se burlan y ridiculizan a los pocos y raros que no
marchan con ellos en esta siniestra y fatal «carrera de las ratas». Son ya
esclavos y han servido a un «dios» al que ya no pueden abandonar, y tienen que
ir tras él.
Todo está trastocado. Solo un pequeño número de
cristianos ha comprendido la malicia implícita en este estado de cosas, y han
movilizado hasta donde alcanzan su ética y su esperanza viva contra esta
insidiosa situación. No es vana lucha, pues es de Dios, pero es casi
imperceptible en el mare mágnum de la vida cotidiana. Para el mundo pasan casi
inadvertidos ellos y sus llamadas y si alguien se para a escucharles al final
exclama ¡Bah, son idiotas!
Pero aunque no sean los más ricos o famosos,
estos irreductibles son los «siete mil» que no han doblado su rodilla ante Baal
y no han besado su frente. Son el remanente de Dios en este mundo corrompido.
Se admira por todos, la integridad y el bien
hacer. Se les exige a los políticos y a otros grandes responsables, pero lo que
se envidia y se respeta es el enriquecimiento monstruoso y al falto de
escrúpulos y moral para conseguirlo; ¡Ese sí que es un tío listo!
Todo el mundo protesta contra la corrupción
cuando no puede practicarla de forma segura, masiva y rápida, pero todos
quisieran poder hacer lo mismo, porque lo harían de tener la ocasión propicia.
¡El amor, la solidaridad! ¡Bonitas palabras!
El afán de las cosas materiales, el lujo
insultante y la exhibición indecente de riqueza y derroche no es tan solo
cuestión de manejar dinero que siempre se ha hecho. El dinero es muy buen
servidor, pero muy mal amo y engendra con su maligno poder unos afanes que
conspiran contra la estabilidad mental y espiritual de cualquier persona.
Porque contra Dios hay
detrás de este sistema una presencia real que impulsa irresistiblemente a los
hombres apartados de su camino y todos corren, sin advertirlo y dolorosamente,
en la búsqueda ansiosa de éxito, del reconocimiento social, del dinero y del poder.
Robando, trabajando en jornadas agotadoras y degradantes para el espíritu y la
mente, envileciéndose de muchas maneras. Todo para ganar más, consumir más,
derrochar más.
AMDG
CORRUPCIÓN ESPIRITUAL
Todas las cosas son puras
para los puros,
aunque para los corrompidos e incrédulos nada es puro,
sino que tanto su mente
como su conciencia están corrompidas.
(Tito 1:15)
Tanto se habla de la corrupción en los medios de la actualidad y
parece que todos son puros hasta el tuétano. Todos claman contra la corrupción,
pero siempre dando de cara a sus querencias. Parece que ellos nunca han perpetrado
alguna fechoría de la que no se sientan orgullosos. Y eso es regla general para
todos.
No solo en la “loca juventud” sino en la más avanzada madurez, también la envidia, o el
resentimiento, etc., anidan en los corazones en los que solo Cristo con su
ejemplo y sacrificio puede purificar tales tendencias. El espiritual busca las
cosas del espíritu y el carnal como hombre natural las cosas de la carne (σαρκός).
Pero si sois guiados por
el Espíritu, no estáis bajo la ley.
Y manifiestas son las obras de la carne,
que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías,
enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios,
borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os
amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no
heredarán el Reino de Dios.
Mas el fruto del Espíritu
es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;
contra tales cosas no hay ley. (Gálatas
5:18-23)
¡Tantas veces digo que no hay nada
escrito tan maravilloso como cualquier versión de las Santas Escrituras, para
si se quieren entender los misterios de Dios, sean para el lector claros como
el agua clara. Solo los mistificadores pretenden torcer las Escrituras, para intentar
hacer que su idea prevalezca sobre la sencilla y genuina lectura de ella. Dejemos
a estas personas, y pidamos para que se den cuenta de su extravío.
Cuando hablo de la “carne” quiero
decir las inclinaciones del hombre natural, cosa que ya saben los conocedores,
pero como se incorporan más indoctos en estas cosas espirituales, es término que hay que aclarar. Sé que no
tengo un gran estilo ni mucho menos, pero hago lo posible por llegar a todos.
Los doctos en estas materias, tienen
muchas fuentes adonde beber del néctar espiritual, pero no así los menos
introducidos en estas cosas. Para todos escribo, y les deseo bendiciones de parte de Jesucristo,
Dios, y merecedor de los homenajes de los ancianos, y de todo el Universo. (Apocalipsis 5:7 y 7:10)
AMDG.
lunes, 17 de junio de 2013
¡YO QUE SÉ! (Parte 2)
Cada cual con el uniforme que le corresponde
Un amigo me preguntaba ¿porque el Papa lleva
tantos aderezos y vestuario? Yo solo le contesté ¡Porque
es el Papa! Los Papas visten así y como los militares y los barrenderos
tienen su propia vestimenta. Y de la misma manera que el rey viste sus ropas
correspondientes a los actos en los que debe estar presente, el papa tiene los
mismos deberes en su responsabilidad.
¿Qué se podrían limitar estos oropeles
y vestir algo más sencillo? Es posible y
en mi opinión hasta conveniente, pero no conozco esas cosas tan profundamente
que pueda pronunciarme, y además eso no es cosa mía y no creo que dañara la
doctrina.
Ni creo que el Papa pusiera demasiadas pegas a ir
más sueltito de vestimenta, y menos cargado de simbólicos vestidos. No creo que
a su edad le encante llevar tanta capa, ni tanta corona. Son (posiblemente)
tradiciones de otras épocas, en las que los reyes llevaban los mantos de
armiño, las coronas que simbolizaban su autoridad y grandeza, y esto se
arrastra hasta hoy. Y si un purpurado lleva ese traje característico de su
condición, tampoco creo que sea mucho más llamativo
que la ropa del conserje de un gran hotel.
Es decir, y con esto no creo decir algo raro o
insólito. El mundo no puede, ni podrá adecuarse a la Iglesia de Dios en todo el
orbe y, por supuesto, la
Iglesia no ha de adaptarse a los escarceos del mundo y la
sociedad. La Iglesia es lo que es; y es
enemiga natural del mundo, por la simple razón de que el príncipe de este mundo
es enemigo de Dios y así dice el apóstol a los “mundanos”
!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad
del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo
de Dios. (Santiago 4; 4). Más
claro no se puede decir, pero parece que muchos teólogos no lo han leído; o no
lo comprenden, o no lo quieren comprender.
Todas las propuestas que se hacen no cuentan para nada con
la obediencia al Evangelio, y todas adolecen de una jactancia y un deseo de
destacar que sería legítimo (no para mí) en otras materias. Lo que pretenden
estos buenos hombres es dinamitar la
Iglesia de toda denominación.
Rafael
Marañón
domingo, 16 de junio de 2013
¡YO QUE SÉ! (Parte 1ª)
¿El azar produciría tipos así?
Verdaderamente a veces me
siento disminuido y errático; a veces cuando me encuentro con gente que en su
afán (no sé si de sobresalir o de mejorar las cosas) intenta embutir teologías,
que son solo unos pequeños toques epidermicos del Evangelio elevados a una categoría de lo social, como si la vida, muerte de
Jesús, y su resurrección, solo fueran un episodio en la lucha del hombre
por acumular propiedades o comodidades.
Esas teologías de la liberación, y otras
tantas como se promueven con aceradas criticas a la jerarquía, y a humildes curas
que día por día, año por año, hora por hora se refugian en una modesta casa, a veces más solos que las ratas,
y siguen, y siguen en su vocación, porque saben que
sus débiles fuerzas son un instrumento de Dios poderoso
y eficaz para su propósito.
No de otra manera aguantarían una vida así.
¿Que yerran, según su apreciación¿ Usted procure hacerlo bien, y quede
tranquilo. Así que, cada uno
someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo
respecto de sí mismo, y no en
otro; (Gálatas 6:4)
Nada ocurre por azar. El azar es un magnífico
ayudante de la pereza intelectual. Hay que ser muy perezoso o muy obcecado para
negar la Creación. No
hay que escribir gruesos tomos para darse cuenta de que la armonía del Universo no es casualidad. Son demasiadas casualidades.
Si alguien tiene duda legítima, porque le
cuesta entender los rituales o le resulta incoherente la doctrina de la
religión cristiana, es razonable pensar que es alguien con el suficiente
cacumen para hacerse preguntas que, de consultarse, pueden ser satisfechas una
por una.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)