domingo, 11 de marzo de 2012

AMAR AL MUNDO




Sed sobrios, y esperad por completo en la gracia
Que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado;
Como hijos obedientes, no os conforméis
a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;
Sino, como aquel que os llamó es santo,
Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
   Porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.
 (1ª Pedro 1

Como vetusta calesa, el cristianismo de hoy se bambolea preso de sus muchas desviaciones, que surgen como hongos en el muladar. La queja de los cristianos es siempre una misma. Las gentes no quieren escuchar el evangelio.

En ciudades hermosas y de gran prosperidad, la gente no acude ya a la iglesia, y si observamos bien, todos o casi todos los asistentes son personas mayores. Unos por que es su costumbre piadosa, otros por que como dice el refrán antiguo “el diablo cuando envejeció se hizo fraile”.

Esta ausencia de asistencia y ese segmento de la sociedad, es casi lo que nos queda. Los jóvenes que aun andan por los caminos de Dios son pocos, aunque denodados, ya que cada día es más difícil conservar y aumentar la fe, en un mundo pleno hasta el extremo de mentira, vaciedad, y hedonismo.

Aun así, podemos atrevernos a  declarar que hay solución, pero no depende de una jerarquía eclesiástica, ni de simposios, ni de otros muchos intentos de unión y de ecumenismo. El cristianismo está agonizante y la culpa de ello solo la tenemos los cristianos.

Es oneroso para muchos, el vivir apartándose de lo que saben que es un grave peligro para su integridad espiritual. El ambiente lo impone, sin tregua ni trazas de mejorar. La corrupción se adueña de todo, y de igual manera todo está maniatado a ese enemigo de Dios, que es el Diablo, con su baraja de pecados contra Dios y el propio hombre.

Escuchar alguna observación real de la situación es estremecedor, por las cosas que pasan constantemente. Los medios de comunicación, se encargan de que todos los días obtengamos nuestra repugnante ración de vacuidades y corrupciones. Los noticieros o programas  que más éxito tienen, son los llamados “basura” por que eso es lo que quieren las gentes.

Siempre ha habido de todo en el mundo, pero es ahora cuando todas las gentes se han hecho un bloque para practicar el mal, que ya no es socialmente mal, sino “anormalidades normales”.

El amor al mundo hace que los cristianos, en una inmensa mayoría, nos relajemos y miremos como bueno lo que sabemos (si nos detenemos a pensar) que es malo. La gente mira al mundo con codicia, y ello es uno de los factores de la pérdida, amortiguamiento, o adormecimiento de la fe.

Confiar en el mundo, y esperar favores de él es una grave equivocación del piadoso. Es vanidad (lo dijo Jesús) desear sus grandezas, honras falsas, hipócritas, y sus riquezas y deleites. Vanidad es andar tras las alabanzas de los hombres, que siempre van envueltas de oculta envidia y corrupción.

Fabio, las esperanzas cortesanas
Prisiones son, do el ambicioso muere,
Y donde al más astuto nacen canas.

Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento,

miércoles, 7 de marzo de 2012

MANSEDUMBRE, NO IMPOTENCIA (Ultrajes a Dios)


 

 Hay un complejo en los cristianos, que les obliga a aceptar de forma ovejuna cualquier ultraje que se haga contra las figuras que no solo veneramos, sino que tratándose de Dios y su Cristo nos hacen indignar. Cuando se ultraja la religión y las personas que la representan es una cosa personal.

Cuando se hace un ultraje a la figura de Jesús, es otra distinta. Todos creen que no se puede hacer nada, porque Jesús dijo que cuando nos propinaran una bofetada que ofreciéramos también la otra mejilla. (Mateo 5:29) No es lo mismo una deformación de noticia, que un ataque directo sobre asuntos de vida o muerte para los cristianos.

Naturalmente que Jesús mantuvo siempre la mansedumbre en su conducta y en eso hay que imitarle. También conocemos episodios, en los que clamó contra los hipócritas, y les llamó hijos de infierno, y respondió al que le abofeteó en presencia del pontífice: Si he hablado mal, muéstrame en qué; y si bien, ¿por qué me golpeas? (Juan 18:23).

¿Es que no podemos hacer nada? ¿No podemos defender el nombre de Jesús, y enfrentar a los que ultrajan su figura de unas formas infames? No me vale decir que si fuese Mahoma el profeta del Islam no lo harían, porque ellos sí usan la violencia. Allá el juicio

Voy a poner un ejemplo reciente. Primero echaron de la Basílica del Valle de los Caídos, a los que iban a la misa que allí se celebraba los domingos. Después los echaron fuera del patio, teniendo que hacerlo en la calle, en las afueras del recinto. Pero allí fueron y allí pasaron frío, humedad, viento lluvia etc. y teniendo que poner los automóviles en peligro de que les multaran.

Aquello era un desafuero por parte de los responsables políticos, que de responsables no tienen nada, puesto que lo hacen sin temor a sanción alguna. Pero centrándonos en el asunto, diremos que los católicos sí pudieron hacer cosas sin faltar el respeto a nadie, y exponiendo lo que hubiera que exponer.

Fueron a su misa, con todo denuedo, y si los echaban de un sitio se iban a otro, pero el testimonio se mantenía y por fin las autoridades tuvieron que ceder, poco a poco, pero cedieron. La imposición se puede contrarrestar con denuedo y valentía. No hace falta violencia, sino valor para dejarse inmolar por la fe en el Señor Jesucristo, y la dignidad de Dios. Eso no es rebajarnos, sino defender pacíficamente el nombre de Dios.  

Sí, se puede hacer mucho, cuando hay la firme decisión de hacerlo. Muchas veces, algún menguado hace mofa del Señor, presentándolo de forma indigna y vejatoria. Los cristianos debemos hacer lo que podamos para que estas cosas no ocurran, solamente poniéndonos de acuerdo para que el indigno no se salga con la suya. Seamos de la observancia que seamos. El es Señor de todos.

Si es comerciante, no le compremos, si fabricante, hagámosle boicot a sus productos, si autoridad, hagámosle saber que por ninguna razón le votaremos. Si periódico, no lo compremos, si televisión hagámosle contrarresto no viéndola. Hay muchas maneras de matar chinches, dice un refrancillo de mi pueblo y así es.

Ante estas situaciones de burla a nuestras personas  sepamos ser mansos, y en el caso de la burla hacia Dios y su Cristo, sepamos también ser sabios; unámonos todos los que comemos de su pan, y hagamos que se le respete y no se le hagan afrentas, que hieren a todo el que es adorador del Único Dios. Es algo muy pero que muy serio.

NO A LA CULTURA DEL CAVIAR (2)

 

Cada cual puede creer lo que quiera, y es de comprender que no todos piensan como piensa uno mismo, pero sí es bueno que las cosas se concierten de tal manera que se procure que la equidad sobrevuele cada acuerdo.

Lo mismo que sabemos recibir lo que nos conviene, o creemos que nos favorece, sepamos hacer siempre que podamos y no se vulnere la verdad y la justicia, un ejercicio de generosidad y de equidad, para dar a los demás lo que queremos que se haga, cuando nuestros intereses estén involucrados.
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La tierra tiene cabida para todos, cuando en los más prevalezca la justicia y la generosidad. El planeta es grande y tecnológicamente hay posibilidades para todos. El egoísmo y la codicia, son los elementos perturbadores de la paz y la abundancia razonable para todos.

Creo que comer caviar y tener una casa donde sobra el ochenta por ciento de su capacidad, mientras otros tienen que hurgar en los residuos para sacar algo para el vital mantenimiento, no es algo de lo que sentirse orgulloso, pero aquí se demuestra el pecado, que aborta todos los impulsos generosos.
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Cuando el rico hace una donación (deducible de impuestos, por supuesto), se procura hacer para publicidad y engrandecimiento de la fama del que, teniéndolo todo, se quiere dar a conocer para obtener fama. O se hace presidente de un club, o perpetra hechos estrambóticos.

Y esa es la fórmula, para que su nombre y sus fotos sean popularizados. Esa es la faz del mundo real que conocemos, y así siempre ha sido. La realidad cristiana, dice que la vida no se acaba en la muerte; en estas esperanza vivimos con paz y sosiego.
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Dice la Biblia con gran acierto: Dulce es el sueño del trabajador, coma mucho, coma poco; pero al rico no le deja dormir la abundancia. (Eclesiastés 5:12) Ya sé, ya sé que muchos me pueden decir que si los ricos, que si los pobres, etc. Lo sé de sobra, pero me puedo ajustar en mis pocos dinerillos, y puedo ser más intensamente dichoso y esperanzado que los que tienen riquezas inmensas, y de los que no teniéndolas, las codician ansiosamente.
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Pensando por un momento, vemos que casi el noventa por ciento de lo que haríamos si tuviésemos grandísimos caudales, sería dar la lata a los demás. Y eso no es divertido, por lo menos para mí. Muchos hay que se gastan un dineral en vicios y porquerías superfluas, cuando hay tanta necesidad en la misma calle.

Si alguien se me acerca porque está pasando apuros, prefiero ayudarle con mis pocos recursos. Algunas veces, veinte euros son suficientes para sacar de un gran apuro al que nada tiene y está puesto en gran congoja. Eso tiene valor, y es lo que uno puede hacer. Dios está sobre lo demás.

LO QUE HAY, Y LO QUE DEBIERA HABER


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Hay afortunadamente muchos sitios en Internet que hablan de religión. Unos son mejor digeridos por los nuevos creyentes, y otros son más bien dirigidos a personas cristianas más formadas y veteranas que puedan digerirlos. En mi caso, procuro hacer lo que escribo lo más llano posible, porque lo entenderán los más adelantados y los que menos.

No me importa si no sale tan pulido como debiera, porque nadie me exige ni paga, una ortodoxia semántica y gramatical profunda. No es que escriba descuidadamente, pero no se puede escribir un trabajo continuamente entorpecido por demandas domésticas, y otras zarandajas. Pero eso es mi problema.
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Expuesta pues, esta especie de justificación de mis gazapos y todo eso, tengo que decir que los que escribimos sobre estos temas nos repetimos sin cesar, y es difícil ofrecer algo que tenga relación con los sucesos de cada día, vistos desde la óptica de un cristiano espiritual.

Los sucesos son cosas humanas, y el cristiano ha de tener su pluma preparada para comentar estos sucesos a la luz del Evangelio y sus derivaciones lógicas, a la hora de aplicar sus palabras iluminadoras.
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Ahora estamos padeciendo en España una crisis, que no voy a aprovechar para poner a nadie en la picota. Simplemente, estos lodos son consecuencia de aquel polvo que dejamos acumularse en nuestras conciencias, y que ahora es ya mas difícil, si no imposible de quitar.

Se cree por millones de españoles, que las cosas pueden ir bien sin el necesario concurso de las bendiciones de Dios. Craso error que la historia desmiente contumaz. La historia más o menos distorsionada (como toda obra de hombres) es esclarecedora y hay que ser muy ignaro para desconocer lo tercos y rebeldes que somos.
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Sin las bendiciones de Dios son las guerras “por un palmo más de tierra”, o por imponer nuestras tesis tozudamente por las buenas o por las malas. Siempre hay un motivo para empezar las hostilidades, que se pueden engordar si se quiere de veras ir a la guerra.

La Guerra es inevitable, en un mundo que no quiere hacer caso a las recomendaciones, mandatos, ordenanzas, o mandamientos de Dios, que solo desea con sus empujoncitos (como padre con sus hijos) hacernos andar a todos por el buen camino de la concordia, la generosidad y la paz. Simplemente por nuestro bien.
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Paz de Cristo, que es despreciada por los que aun creen, a pesar de las múltiples evidencias, que Dios debe ser apartado definitivamente de la vida de las naciones, siendo así que sin Jesucristo nada bueno podemos hacer. Y no es frase bíblica hueca y vacía de contenido y verdad.

Cuando los israelitas han sido fieles a Dios, nunca han tenido tropiezo ni abandono. Cuando se han crecido por su prosperidad, les ha sobrevenido toda suerte de males. Es una constante en la Escritura y en la historia.



martes, 6 de marzo de 2012

DECIR Y HACER


Monumento a Cristo en Monteagudo
Cristo de Monteagudo ¡citad la fuente pls! por Pedro J Pacheco.

Sabemos lo difícil que es ser un crak del toreo, del fútbol, etc. Es algo que se da entre millones de individuos. Si bien es verdad que muchos son los que por solo afición y de manera informal hacen estas cosas, lo cierto que es pocos son los que se destacan hasta el punto de ser figuras. Y es que ser figura es algo tan especial que se requiere unas facultades y un entrenamiento, amén de unas carencias o por mejor decirlo de una disciplina, que a los deportistas por ejemplo no les permite comer desaforadamente, y menos aun beber bebidas alcohólicas con el fin de estar en perfecta forma para hacer vales sus cualidades que tan bien se pagan.


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Un aficionado a un deporte vería con escándalo y así mismo lo denunciaría si viera a uno de sus adorados ídolos hacer un abuso y comportarse de forma desconsiderada con la gente o lo encontrara en fiestas a deshora y asuntos de evasión prohibidos por el entrenador. No es lo mismo saber las reglas del comportamiento que saber cumplirlas. No es lo mismo saber jugar al fútbol, que ser un jugador que gana millones y que es un ídolo ante sus hinchas. Y todo esto para practicar un deporte que ven cien mil personas en un estadio y tal vez unos millones en la televisión o los oyen en la radio.

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No así en la política donde vemos a personas que no son capaces de ser auxiliares administrativos, y que sin embargo están a cargo de una responsabilidad muy alejada de sus capacidades y que tiene como sujeto pasivo de sus decisiones a millones de sus nacionales. Como quiera que el pueblo les elige, ya quedan exonerados de otra responsabilidad que la que quieran adjudicarle sus parciales, que solo quieren sacar adelante sus frustraciones o sus fobias por no decir más.

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Esto hace que la gobernación de las naciones, sobre todo las que no disfrutan de una democracia consolidada y natural, sea un eterno ir al vacío y ser contenedoras de las mas groseras corrupciones que se puedan imaginar, con la anuencia o la justificación de sus parciales que aportan el supremo argumento de: ¡más roban los otros! Precioso argumento, que para ellos es el cierre de toda crítica y de toda acción, por los mismos que tendrían que tener interés de que su formación esté libre de sospechas, y sea crisol de virtudes democráticas.

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Un pueblo instruido, que acata las leyes que se han de hacer a su conocimiento, consulta, y voluntad, con claridad, sin mentiras ni demagogias que serían captadas por gentes cultas y preparadas de un pueblo adulto, que condenaría al fracaso a cualquiera que usara de estas estrategias.

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En el gobierno español hay confusión, porque de una economía boyante se ha pasado a un peligro cierto de recesión, con comercios cerrados, vacíos, y la penosa realidad de la calle con el aumento tremendo de la delincuencia, y otros espectáculos como el de ver como muchos indigentes duermen en la calle a temperaturas bajo cero.
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En la España en la que se veía a las familias en una venta o restaurante al aire libre, levantar de la mesa dejando medias botellas de vinos estupendos, cerveza, y en fin, toda clase de alimentos y licores especiales a medio consumir, y platos con alimentos que harían las delicias de millones de personas, hemos desembocado en el latrocinio continuado, grandes comercios saqueados por los inmorales, y en la actitud temerosa y reservada de los comerciantes y el resto de las gentes con respecto a los que se acercan.

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No hay cosa penosa como que andes por una acera, y veas los establecimientos antes prósperos cerrados y con el clásico cartel de «se vende o se alquila», y los otros vacíos, y en muchas ocasiones con los dueños en la puerta fumando nerviosamente el enésimo cigarrillo. Pensativos y preocupados, porque de tener que abandonar su comercio, saben que quedan a la intemperie sin ayuda, como si se dejara a alguien en el desierto sin comida y sin agua. Y las familias angustiadas y expectantes cada día, a ver si cuando regresa a casa les dice algo estimulante o por lo menos no tan desastroso.


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No es de recibo que cuando se pongan de manifiesto estas cosas, por otra parte evidentes para todos y sobre todo para los que padecen semejante penuria, que se diga que aquel que denuncie estas situaciones es antipatriota, como si los que lo hacen no les llorara el corazón de ver como va quedando España. Estoy seguro de que Dios va a poner su mano, para que se demuestre que la arrogancia y la desunión, el abandono de Dios tiene sus facturas que al final pasa inexorablemente.

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Ahora parece de una enorme importancia, pese a la situación dramática por la que pasamos, el derribar una cruz que los vecinos del pueblo defienden apasionadamente. ¿Es eso algo tan principal e importante que hay derribarlo? ¿Tanto estorba a su casta mirada «democrática», que todo el pueblo repruebe y esté dispuesto a ponerse frente a los que vayan a derribarlo, y dejarse atropellar, pero no dejar que les arrebaten algo tan entrañable como su cruz y su lugar para ellos sagrado.
 
¿Para qué discurres tanto, cambiando tus caminos? También serás avergonzada de Egipto, como fuiste avergonzada de Asiria. También de allí saldrás con tus manos sobre tu cabeza, porque Jehová desechó a aquellos en quienes tú confiabas, y no prosperarás por ellos. (Jeremías 2: 27 al 37)

¡NOS ESTAMOS MATANDO! (Historia de una estupidez)


No se me ha ocurrido a mí sino que es una exclamación de un amigo que siempre había sido un borracho destacado y que después de madura reflexión y vuelto a Jesucristo, juró no beber jamás “fuera fiesta o fuera duelo”. Así me lo dijo con toda llaneza. Se lo agradecí, y este es el testimonio que ofrezco hoy.

Es el testimonio de un hombre, muy hombre, que tuvo los arrestos de decirle adiós a todo lo que durante la juventud, y parte de la madurez le estuvo matando. Alcohol de todas clases y en todo momento, que supo aborrecer para que nunca más le extraviara y perjudicara su salud.

Tan pronto como dejó de beber y venciendo su síndrome de abstinencia, muy duro para cualquiera, se encontró con una buena salud, y los cambios de cuerpo y espíritu que experimentó fueron tan colosales, que ya ni siquiera podía ver las bebidas ni los cigarrillos de los que antes fumaba casi dos paquetes diarios.

Traigo esto a colación cuando ya sé que hay infinidad de escritos y grupos de apoyo para alcohólicos. No digo nada nuevo. Pero lo que si quiero transmitir es el valor de sus palabras: nos estamos matando nosotros mismos.

Es una realidad que hay mucho sufrimiento por que las gentes prestan mucha atención a las cosas mundanas y sobre todo, como otro amigo me decía: “¡es que somos muy viciosos!” Miremos bien los asuntos triviales de la vida.

¿Cuántos esfuerzos tenemos que hacer para fumarnos los primeros cigarrillos? y en el conocimiento más o menos acusado de que ya seremos esclavos de él, todo el resto de nuestras vidas. Tenía un compañero, que aun a media noche se levantaba para buscar algún cigarrillo, pues cuando se acostaba sin hacer previsión de tabaco no dormía, preso de una especie de pánico irrefrenable.

¿Vale la pena tanto esfuerzo, tanto crimen, tanta mentira, solo por mantener un vicio que nos lleva a la perdición porque nos daña y nos domina? No habría prostitución si los hombres supieran controlar su lascivia; ni crimen ni engaño si tuviéramos en cuenta las ordenanzas de Dios y el ejemplo de Jesús. Pasó haciendo el bien.

No habría contrabando ni tanta gente muerta o en las cárceles, si nadie quisiera tomar droga y todas esas cosas que matan lentamente, como vemos en los mejores artistas y atletas, etc. y dañan tanto moral como físicamente. Personas maravillosas que se han convertido en dependientes de un vicio, al que desde el primer momento debieron decir resueltamente ¡no!

Algunos argumentan que eso es aburrido, que la vida solo se vive una vez, y todas esas sandeces que se inventan los perdidos para tratar de justificarse. ¿Conocen ellos la maravilla de dormir tranquilo, la paz del hogar en donde no hay jueces, ni culpables ni fiscales, etc.

Cuando a alguien de la familia se le ha caído un vaso y se rompe, nadie acusa, y nadie tiene que justificarse: Si se ha hecho indebidamente por descuido, se entiende que a todos puede pasarnos, y se pone más cuidado, para no incomodar a los demás.


Dice el apóstol: Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias; porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado. (1 Timoteo 4:3-5) Añado esta pregunta: ¿Puede uno hacer tantas burradas, con Acción de Gracias? Tú tienes la respuesta.

lunes, 5 de marzo de 2012

DESDE MI RESPONSABILIDAD



Cada vez que oigo o veo a un tribuno político, religioso, o de otra clase de actividad o creencia, me da la risa, a menos que por la índole del tema que explican me entren ganas de llorar. ¡Desde mi responsabilidad! Dicen tonantes ¿Qué responsabilidad?

De las veces que he oído esta coletilla y me he fijado en la conducta del que las pronuncia, me he dado cuenta de que responsabilidad no tienen ninguna. Se les discute más o menos por parte de adversarios y discrepantes, pero no veo a ningún responsable pagar por la falta de cumplimiento de su “responsabilidad”.

En “palabras de cinco peniques”, todo lo que dicen es una pura entelequia, porque nadie se atreve con las convenciones sociales y los convenios entre bambalinas. Como no sea un tipo como Gadaffi, que se juega la vida para mantener un poder omnímodo, aunque después caiga en manos de los “perjudicados”, que tal fueron los que le encaramaron en el poder.

Ahora vienen las elecciones de Andalucía. Durante tres decenios, el partido socialista en el que tantos habíamos puesto tantas  esperanzas, se ha comportado como los demás partidos socialistas que han sido y se han impuesto en este mundo. De pena. Salvo los que se han beneficiado de sus correrías dinerarias, los demás estamos sumidos en el más oscuro desencanto.

Si esto es el socialismo –y lo es- siento pena por España, porque deploro hasta el infinito los errores involuntarios o adrede, de la administración de una nación como España. Los contubernios demostrados, y los que no necesitan demostración, son incontables.

¿Responsabilidades? ¿Dónde? ¿Ha devuelto alguien, sea de derechas o izquierdas, el dinero sustraído al “pueblo soberano”? Quien recoge ahora los restos putrefactos que han dejado en las mentes y en los corazones.

Amigos del dinero ajeno, amparándose en la coartada de defender los intereses de los trabajadores (por favor apeen el de obrero que suena a dos siglos atrás), han hecho “mangas y capirotes” con el dinero destinado a formar y reformar a un pueblo, que ya de por sí estaba contento con la situación (ahora lo vemos claramente).

La crisis es otra coartada (como el Prestige o la bomba del tren) dos días antes de las elecciones que se debieron suspender, cuando hasta los que somos más incautos y torpes podíamos ver que las cosas no podían ser así. Y el “responsable” de tal desastre se va tranquilamente sin que ya nadie se acuerde de él: solo se  acuerdan de la angustiosa situación económica y moral que atraviesa el país.

Tal como en Argentina, una y otra vez, el pueblo soberano elige a sus mandatarios, y cuando le va mal (porque lo que eligen está destinado ineluctablemente a fracasar), echa mano de conjuras internacionales y poderes ocultos. Aquí solo hay un poder oculto que es el Diablo. Tal poder revuelve a sus seguidores, que creen que todo va a ser así permanentemente.

Todos los que tenemos una edad avanzada, sabemos por experiencia que permanente no hay nada en este mundo, sino la maldad del hombre, entregado a la avaricia que, como dice el apóstol, es idolatría. Y aquí como colofón final a este pequeño escrito pongo una frase bíblica que no tiene desperdicio. Léase entero todo el capítulo.

…está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.
   
Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;  porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (1 Timoteo capítulo 6)