sábado, 10 de diciembre de 2011

¿AUTÓMATAS? ¡DE NINGUNA MANERA!




Digamos lo que digamos, es una realidad sangrante de que actuamos como autómatas. Las viñetas que dibujan unos muñecos que bailan dirigidos por hilos en una mano gigante que maneja los movimientos de todos es –y siento decirlo- una realidad experimental.

Y así se producen cientos de ideologías a cada cual más fantasiosa- cuando no perniciosa- que lleva a los hombres y mujeres a un abismo de ignorancia, y que solo estimulan los impulsos naturales de jóvenes y viejos, aunque en direcciones nada benéficos para la salud tanto del cuerpo como del alma.

De ahí las casi infinitas filosofías y criterios de cada persona; al tener mentes cerradas en una realidad circundante de ramplonería, acostumbran su paladar a esas estúpidas corrientes de “pensamiento” corto, miope, y desgarbado, para formar lo que hoy se llama “opinión pública”.

Para comprobar este aserto, solo hay que salir a la calle y evidenciar por una simple conversación los tasadísimos elementos intelectuales que componen la tasadísima cultura de las gentes, su pocas ganas de saber más, como no sean bagatelas y chismes, y su pensamiento derivado de lecturas o corrientes de opinión “boca a boca”.

Esta situación, se me puede decir que es repetitiva desde el principio de los tiempos, y que hombres con criterio y valores morales escasean, aunque en cierto modo estos últimos son los “catalizadores”, sin cuya presencia la humanidad caería más aun en extremos más bajos de cultura y de criterios.

La superstición y la búsqueda de perversiones es la tónica general, porque la estructura del ser humano es perversa por naturaleza, y las perversiones y los sueños que derriben a su gusto las convenciones sociales, son los únicos acicates que realmente los atraen.

Sentimientos como el altruismo, la   compasión, el respeto, son sentimientos instantáneos que se borran ante cualquier otro estímulo por muy débil que sea este. La ramplonería está tan extendida, que se palpa en cualquier ambiente, aunque este aparezca como una pátina de cultura o inquietud intelectual.

Hay que tener asumido que esto seguirá así, porque la elevación del ser humano a su prístina naturaleza, solo llega cuando el Espíritu de Dios entra a formar parte de una naturaleza nueva y el ser humano se transforme, tal como dice tan taxativamente la Escritura:

En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.  Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. (Efesios 4: 22 al 26)

La renovación de la mente con principios y valores morales de esta especie, es la que hace hombres y mujeres “especiales”, filántropos, y por el premio esperado (sí, por el premio), hacen sus cosas teniendo en cuenta las orientaciones tan claras y elementales de la Escritura Cristiana. Ama al prójimo, como a ti mismo (Marcos 12:30)  Casi todo lo que quería Jesús, era prácticamente esto.

Es algo elemental, y no hay que devanarse los sesos preguntando a cada paso lo que es bueno y lo que es malo. Simplemente, ama a Dios y al prójimo y siempre acertarás, aunque falsamente parezca como error. Lo que te clasifica es el móvil de tus acciones, y no los resultados, que ya van entremezclados con el proyecto de Dios. Eso ya no es cosa tuya.

jueves, 8 de diciembre de 2011

PAZ, Y DESPUÉS GLORIA



No estoy puesto para defender ninguna forma de pensamiento, porque bastante tengo con proclamar el mío. En la Iglesia Católica, a la que usted denuesta con tan severos epítetos, hay hombres y mujeres como en toda agrupación o ideología de personas. De manera que hay gente que está de acuerdo con el Papa, y gente que no lo está. Si usted no es de ellos no le afecta.

Hay gente que abomina de algunos prelados (hay muchos ejemplos), y gente que al tenerse por católica obedece con limpia conciencia y pasa de juzgar, como dice Pablo: Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado; pero el que me juzga es el Señor. 1ª Corintios 4:4).

Jesús no es un muñeco para zarandear, o para exhibir cuando queremos aparecer piadosos, o poderosos por medio de la religión. Eso lo hacen también los mafiosos. Jesús es una persona de carne y hueso, determinada por el Padre Creador desde la eternidad, para ser el salvador de los hombres. El verbo hecho carne. (Juan 1:1).

Por tanto lo que usted cree o dice que cree, es lo que yo creo. He militado y estado en todos los lugares donde he captado sinceridad y pasión por las cosas de Dios. Desde los carmelitas en Granada, hasta los cuáqueros en Londres.

Como yo, fallaron; muchos se fueron tras los Baales del mundo, y hasta introdujeron al mundo en sus congregaciones; estas divergen en muchos puntos, que para mí, son cruciales para un perfecto entendimiento de los misterios revelados de Dios. Nada de juzgar, trato solo de comprender, aunque a veces no les entiendo.

Creo, vehementemente, que el corazón del hombre solo lo conoce Dios que penetra en lo más íntimo y Él juzgará, o hará lo que a Él le parezca, en su inmensa justicia y sabiduría. Yo he predicado en muy distintos lugares desde hace ya más de cincuenta años, y sigo creyendo lo mismo que antes he creído.

La experiencia me ha hecho más benévolo para contemplar las cosas de los demás, pero no me hace mella lo que otras personas (la mayoría, bigardos) digan sobre las cosas de Dios.

He leído y releído diversas y acreditadas teologías, de los personajes más notorios en todos los campos del cristianismo. Aparte de excrecencias y exageraciones (algunas dignas del mayor respeto), veo que cada una tiene sus diferencias (algunas muy notables) con las demás.

Lo único que me sorprende (ahora ya no), es la insistencia en sostener estas diferencias, y la agresividad que se emplea contra quien no piensa como cada personaje o personajillo cree

Así que yo no soy nadie, en el terreno de la adhesión o promoción a ninguna forma de doctrina que no sea la que nos dejó Jesús, la cual comprobada por mí mismo a través de muchos años de inquirir en todos los caminos, me encontré con esta maravillosa verdad proclamada por el mismo Jesús . Yo soy el camino… y la verdad… y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6).

Y ante esta realidad comprobada y de tan enormes frutos en mi vida, lo demás, créame, supone algo bueno, pero ante estas afirmaciones resulta secundario o si quiere, tributario de ellas. Que debe de pensar. El conocimiento envanece, pero el amor edifica (1ª Corintios 8:1)

La Revelación de Dios ha venido a nuestras manos a través de la Iglesia. Nos guste o no. Si usted considera que se ha transitado en épocas por malos caminos, eso es cosa de los hombres y nadie es inocente. Ni unos ni otros. Todos tenemos cabras cojas que disimular.

La historia habla, y nadie puede negar lo innegable. Todos han cometido errores desde los principios del cristianismo. Recuerde: Pero cuando Pedro vino a Antioquía, le resistí cara a cara, porque era de condenar. (Gálatas 2:10-12)

Si dejamos de preocuparnos por los errores de los demás, y nos afirmamos en las esencias que realmente son las primeras, dejaremos de pelear por las que son subsidiarias, y entonces el auténtico amor de Dios nos unirá en una única dirección; Cristo Jesús. Lo demás, para mí, es cabezonería, y en muchísimos casos, ignorancia testaruda.

AL QUE CIERNE Y AMASA, DE TODO LE PASA



Hoy he tenido que responder a un Email, en el que se me pedía amablemente que dejara de enviarle mis mensajes, porque a la persona que me lo pedía le resultaban intrascendentes o algo así. Como es natural, cada cual puede pensar como quiera. Es cosa de conciencia y de libertad.

Yo sigo mi camino, y de lo mucho que leo (porque es mi “vicio”) hay cosas que me gustan mucho, otras poco, y otras nada; pero no se me ocurre decirle a nadie que son malas o buenas. Muchas de ellas son reflujos de ignaros que se creen que saben, y otras de gente que siempre aporta algo en sus escritos, aunque en algunos aspectos discrepemos.

En mi ya larga vida, he encontrado de todo y de todo he sacado conclusiones, que hoy forman mi carácter (no mi temperamento) y de todas soy deudor. En algunos casos ni abro los mensajes, porque ya presiento su contenido. Tal como harán muchos con los míos.

Como escribo a muchos, sé que habrá por lo menos un ochenta por cien que no los leen, pero yo como el sembrador de la parábola, les sigo enviando hasta que me dicen que los borre de mi agenda de direcciones, cosa que yo procuro hacer en cuanto los recibo, para no olvidarme y sin querer seguirles enviando a los que no lo desean.

Otras veces recibo mensajes de amigos que, al estar interconectados, repiten el mismo mensaje muchas veces; afortunadamente tengo muchos amigos; (Dios se lo pague con creces, porque yo lo agradezco de todo corazón). Leo uno de ellos, y ya los he leído todos que son los mismos. Procuro responder a los que puedo, o contienen algo especial o personal; creo que lo estoy haciendo bien, si no, ni me molestaría.

De vez en cuando, advierto a todos que si no quieren recibirlos que me lo hagan saber, pues tengo más direcciones de las que puedo permitirme enviar y además mi cabeza ya no es la que era por causa de la edad; y muchos me escriben diciendo que les sigan enviando, aunque ya sé de sobra que esos, aunque sea por amistad y cortesía, reciben mis mensajes.

Yo sé que la materia religiosa que toco es muy pesada para muchos, porque entiendo que sobre todo la gente joven suele estar más comprometida con otra temática, para ellos más divertida y amplia dada su edad y la marcha del mundo.

Pero creo firmemente que estas materias deben ser enseñadas y repetidas, ya que la piedad es buena para todo, no solo en el espacio espiritual, sino en el de la vida práctica. Los consejos que damos a nuestros hijos sobre negarse a la droga, a la promiscuidad, y a tantas inmundicias que les acechan y por las cuales nos tienen en vilo, no son ni más ni menos, los mismos que aconseja en Evangelio de Jesucristo, que no quiere que nadie se pierda en la jungla que son las llamadas del mundo secularizado y descreído.

Así es que impasible, me lean muchos, me lean pocos, yo sigo sembrando mi fe en Jesucristo, para que nadie a la hora del juicio (porque habrá juicio), se llame a engaño y recuerde las palabras de la Santa Escritura. Acaso ellos escuchen; pero si no escucharen, porque son una gente rebelde, siempre conocerán que hubo profeta entre ellos. (Ezequiel 2:5)

El profeta solo tiene que anunciar los juicios de Dios, y con ello ha terminado su ministerio como dijo San Pablo apóstol en el texto siguiente.

UN TOQUECILLO BÍBLICO

  Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,  que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.
   Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.
Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio. Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.
   He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. (2ª Carta a Timoteo,  4: 1 al 8).

AGRAVIO AL EVANGELIO


Es grave agravio el que se hace al Evangelio creyendo que se puede ser de la familia de Dios y andar de cualquier manera al estilo de mundo. Jesús nos dijo que los que fuésemos suyos sufriríamos de incomprensión y hostilidad del mundo, cuando no de persecución.

Así dice la Escritura Santa: ...el fundamento de Dios es firme teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 2ª Timoteo 2,19.

Decir que alguien es un hermano conociendo su vida contraria a las sublimes susurros de Cristo es faltar a la verdad, y no tenemos derecho a dar por buena la especie de que un impío pertenece a Dios. Por sus frutos los conoceréis, Mateo, 7,16. Insiste la palabra de Dios.

Puede que el tal sea muy amado por nosotros y que deseemos fervientemente que sea rescatado de sus iniquidades, pero no podemos llamarle hijo de Dios en sentido espiritual, porque no lo es.

Hay también una religiosidad sin obras dignas y propias de la vocación cristiana; una religiosidad formalista, pero que no aporta signos de verdadera entrega a la dirección de Dios. Es que no hay amor, sino compromisos mundanos. Por lo tanto estos falsos religiosos necesitan cambiar sus conductas, para que puedan ser recibidos en comunión por los que de veras demuestran su condición y su conducta cristiana.

Hay en la Iglesia personas que quieren ser declaradas como participantes de todos los beneficios de ella, pero siguen el camino trillado del mundo y quieren, además, que la iglesia se pliegue a sus demandas cuando, por sus conveniencia, le viene bien que la iglesia bendiga un proyecto, acción o idea religioso de cualquier clase, que ellos consideren que debe aprobar y hasta ser cooperante en su exigencia caprichosa.

La Iglesia de Dios es columna y baluarte de la verdad.  A la verdad de Dios tiene que atender la Iglesia, y no a los caprichos y opiniones que continuamente tratan de manchar su testimonio, y su dependencia de Cristo que es su cabeza.

Jesús es taxativo: Mis ovejas oyen mi voz y yo las conozco y me siguen. Juan 10:27. Esas que no oyen, no son las ovejas que Jesús conoce y las que le siguen. Son perdidas o descarriadas. Las más no quieren oír. Solo volviéndose a su verdadero pastor (que no cesa de buscarlas), pueden ser salvas y pertenecer al aprisco de los salvos.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

PLURALIDAD Y COSTUMBRES SANAS



Es un hecho, que a medida que avanza la técnica y las comunicaciones, el mundo se va haciendo más plural. Ya no son sociedades cerradas que imponen unas costumbres, y un ideario que es obligatorio cumplir si no se quiere ser un apestado de tal sociedad. Hoy se tiene sumo cuidado en no discriminar, aunque por mucho que se legisle no hay dos personas iguales en pensamiento y acción. Hasta las huellas dactilares son distintas en cada ser humano.


Es algo gratificante, que las personas se puedan manifestar de la forma que creen y les parece buena. No es tan bueno que se traten de imponer las ideas a base de un constante machaqueo de ellas, para así tener una sociedad domesticada que dice sí a todo lo que le venga, y sea incapaz de reaccionar contra lo que vulnere sus sentimientos y su tradición.


A pesar de todo lo cambiante del momento, no creo que a los ingleses les guste que los policías dejen de llevar de repente esos cascos tan peculiares, y que las cabinas de los teléfonos se instalen a la forma moderna acristalada y sosa. Basta ver una foto con esos ingredientes para que identifiquemos que son ingleses los que allí viven. Son señas de identidad y característica de cada país.


A los españoles, aun siendo de los más ateos y acosadores de la Iglesia Católica, les gusta el Rocío, San Fermín, la Semana Santa en casi todas las ciudades, así como que los entierros lleven su correspondiente clérigo y su misa preceptiva. No se trata ahora de defender a la Iglesia católica. Es natural que haya otros que piensen de forma distinta, pero la mayoría es proclive a estas cosas. Es la costumbre, la tradición y en lo que los españoles hemos sido criados.


El mundo se libró del clericalismo cerrado, dominante y hosco, y está bien; no es cosa condenable, porque así todos, clérigos, laicos, e incrédulos, estamos viviendo más liberados en la libertad que El Creador nos otorgó por su amor y su propia voluntad. Lo que sí, y de manera deplorable, es que se sustituyan las costumbres y la ley, a la medida de una ideología concreta, con lo que se cae en el mismo fangal de que se acusa al «ancien régime».


Por muy adornado que se presente de libertario y benéfico para los desfavorecidos, la realidad y la historia nos dicen que es solo una suplantación del régimen anterior, mediante otros métodos más elaborados y con la ayuda de los sofisticados (y a la vez ramplones) medios modernos de comunicación.


Los gobernantes han de respetar las costumbres de los pueblos que rigen, porque para eso han sido elegidos. En cada país hay unos atavismos que, sea como sea, conforma su genio y su identidad entre las naciones. Solo se trata de intervenir en lo que sea nocivo y perjudicial, para reglarlo conforme a la manera de ser del pueblo; no en lo que desde muchos siglos atrás, es la característica tan arraigada por la inmensa mayoría y resulta benéfica para el conjunto.


No es cuestión de hacer algo que choque con la sensibilidad de los ciudadanos, porque es el pueblo, libremente, el que coloca a sus gobernantes para que administren sus caudales de cultura y bienestar. No se puede, por ejemplo, extirpar por decreto las costumbres japonesas de conducirse, relacionarse, y vivir. Chocar con el pueblo o una parte importantísima de él, no es tarea de los gobernantes, sino más bien respetar las costumbres y lo que al Pueblo hace sentirse en su salsa.


El pueblo sabe evolucionar solo, y en esa dirección es la única que los gobernantes han de actuar. Libertad para todos. Si es eso lo que se proclama. En España no se deben prohibir ni las guitarras, ni la feria de Sevilla. ¡Que no! Vigilar y procurar la paz, el orden, el verdadero progreso y dejar que las cosas vayan, sin enfrentarse con las gentes porque eso es enfrentarse con la misma Naturaleza. Las ideas se exponen, no se imponen. Eso dijo el Papa de Roma  


Jesús dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. (Juan 14:6). Él es el camino, Él es la seguridad y el que garantiza que, siguiendo sus pasos, se está en el verdadero camino para la consecución de la perfección, y La Vida Eterna.

martes, 6 de diciembre de 2011

¿AGNÓSTICO? ¡TAL VEZ!


 

Estimado Roberto: siendo, como dice, agnóstico, no tiene por que sentir ninguna preocupación por ello, ya que solo se puede creer en lo que se cree. Cada uno es vasallo de sus pensamientos y creencias, así como de las consecuencias de su manera de pensar. Cada uno con sus convicciones.

Nosotros los cristianos nos sentimos libres para creer lo que creemos, con todo respeto a tibios, piadosos, melifluos, agnósticos, que esto último puede ser de todo, según mi experiencia (recibo más de quinientas cartas todos los días). Así que ya verá si estoy al tanto de lo que ocurre a muchos.

Unos escriben curiosidades muy bonitas (a veces por decenas el mismo mensaje), y otros sin embargo me hacen receptor de sus problemas; a todos los cuales procuro hacer honor con todas mis limitadas capacidades, y con la mejor voluntad del mundo. Para ello no necesito meterme en berenjenales doctrinales, teológicos, etc., que de eso sobra quien se ocupe con maestría y espíritu. Le aseguro que hay mensajes desgarradores.

Con todo respeto, y como modesto comentario al suyo, le comunico que, en mi experiencia, la posición agnóstica es la cómoda porque no compromete a nada. Mi abuela siempre dijo que no podía existir el MAR, porque ¿de donde iban a sacar el agua para llenarlo?

Y le aseguro que le mostrábamos un panorama muy pequeño. Pero ella murió sin ver el mar, ni concebirlo siquiera. Murió agnóstica. No creía en el infierno, porque decía que ¿de donde iban a sacar para echar leña continuamente? Y no era tonta: simplemente agnóstica.

Aunque le parezca mentira, hay gente que no cree en América, y quien cree que la llegada a la Luna es un camelo. Que la vacuna de la gripe porcina es una estafa, y así hasta el infinito. Ahora bien cada cual es cada cual, y por tanto hay que mostrar respeto por las personas, aunque no estemos conformes con los hechos

Nadie conoce lo que hay en el corazón humano, que es más profundo que cualquier otra cosa creada, incluso las profundidades siderales. Así que meterse en estas profundidades, cuanto menos es necio.

Es de agradecer que se tome tiempo para informarme sobre su posición. ¡Gracias! No soy dado a las cadenas. Este mensaje es por causa de una buena amiga que tiene esas formas de piedad, y a la cual no tengo entrañas de no hacer sinceramente ese favor que me pedía, por causa de una bellísima hija que padece cáncer. Y si me hubiera pedido algo estúpido, o algunas clases de cadenas de mensajes de esas en que se te vienen encima las catástrofes si no las sigues, lo hubiera hecho también. ¿Qué sabe nadie del valor de cada palabra o anhelo?

Esta señora (Dios la oiga, la ampare, y la bendiga), hace muy bien en recurrir a la oración, para que sus amigos extiendan su clamor angustioso por la enfermedad de su hija. Yo en todo caso me haré eco de ella, por muy ridículo que parezca o me pudiera parecer a mí.

Ella es mi amiga y yo le cumplo, como siempre hago con mis amigos. A veces casi haciendo el ridículo ante los que me conocen bien. Nadie es capaz de orar ni de ponerse en comunicación con el Creador y hacedor de este tinglado de galaxias, cuerpos astrales y hasta la más humilde flor o insecto, si no pone algo de esperanza en que su angustia y sus temores, serán escuchados, por el que hizo el oído y el que hizo el Universo.

Negar inteligencia a lo inteligente, no me parece la mejor forma de razonar. Que la realidad sea como la concebimos cada uno, o no, ya es cosa de “Otro”, o ente si lo prefiere, con poder suficiente y sabiduría para saber como manejar su Creación, aunque a nosotros, cualquier cosa que nos contraríe, o vaya en contra de nuestra forma de razonar, nos parezca necedad.

Por lo demás, con todo respeto, me permito recomendarle que lea la vida de Jesús, y como dice el anuncio; si encuentra algo mejor: ¡cómprelo! Eso es privilegio de su libertad. En el respeto a ella le saludo con toda cordialidad.

AMDG.

DEL ABUSO GENÉSICO


La posibilidad de gobernar el instinto genésico, es una realidad comprobada por la ciencia médica con bastante rotundidad. La abstención no ofrece peligro alguno. No es recomendable a los que el instinto genésico impulsa locamente, pero cuando es elegida conscientemente y se somete uno hasta a la abstención definitiva, no hay problema insuperable. Otra cosa es que sea impuesta contra la voluntad del que la practica,  y por lo tanto puede llevar a trastornos psicológicos y neuróticos.

De enfermedades derivadas de la genética de naturaleza incoercible y otras razones, no abundaremos por tratarse de temas médicos, y cada cual conoce como se siente ante ese escabroso asunto del sexo. Aquí se trata de orientación, no de dogmatismo.

Exagerar la intensidad de la necesidad sexual es una falacia, ya que es perfectamente compatible con una vida feliz, y llena de otros muchos y hermosos actos gratificantes. Anomalías constitucionales son (ya lo hemos dicho), cosa médica, aunque según la ciencia en una minúscula proporción.

No obstante, en las publicaciones de masas se estimula la actividad sexual, se magnifica, se trata como un asunto baladí en sus consecuencias físicas y psíquicas, y se engaña a las personas que los escuchan con la sugestión de que es una exigencia irrefrenable, cuando solo se trata de una solicitación más o menos admitida mentalmente.

Se piensa que es algo irresistible, doblegando las almas de las personas ante un ídolo más de lo que, en conjunto, son las cosas innecesarias de las que creemos que nos debemos conceder imperiosamente.

Cuando el pensamiento y la voluntad actúan conjuntamente, este impulso genético es perfectamente controlable a su dimensión correcta, sin que se haga (como se hace) por muchos, una especie de búsqueda de un record para demostrar algo que ya está demostrado. Que el varón es varón, y la mujer es mujer.



Por cuanto las hijas de Sion se ensoberbecen, y andan con cuello erguido y con ojos desvergonzados; cuando andan van danzando, y haciendo son con los pies; por tanto, el Señor raerá la cabeza de las hijas de Sion, y Dios descubrirá sus vergüenzas.



Y en lugar de los perfumes aromáticos vendrá hediondez; y cuerda en lugar de cinturón, y cabeza rapada en lugar de la compostura del cabello; en lugar de ropa de gala ceñimiento de cilicio, y quemadura en vez de hermosura. (Isaías 3: del 16 al 24)

Avisados quedamos

Aquel día quitará el Señor el atavío del calzado, las redecillas, las lunetas, los collares, los pendientes y los brazaletes, las cofias, los atavíos de las piernas, los partidores del pelo, los pomitos de olor y los zarcillos, los anillos, y los joyeles de las narices, las ropas de gala, los mantoncillos, los velos, las bolsas, los espejos, el lino fino, las gasas y los tocados. (Ya vemos que los adornos de las mujeres no son de hoy mismo)

UN APORTE BÍBLICO: