lunes, 9 de enero de 2012

PÁBILO QUE HUMEA


A medida que avanzan los tiempos, se establece por medio de la técnica un estado de inquietud por poseer todas las cosas que nos ofrece la vida moderna en cuanto a comodidades que, lejos de ser un oprobio para la humanidad es un aliciente de vida para todos.

Desdichadamente estas cosas que la técnica ofrece a nuestro vivir se constituyen un género nuevo de viejos dioses. Los lujos antiguos y las horribles diferencias ente los hombres, están cada vez más arrinconadas, y los prohombres ya no son tan inasequibles al conocimiento de las gentes a causa de las libertades y de los abundantes y evolucionadísimos medios de comunicación.

A las personas que son jóvenes esta situación les parece normal, y hasta mejor que las antiguas formas de vivir; a los mayores o claramente viejos, nos produce casi la sensación que le produciría a un Neandertal, el que alguien de otra tribu encendiese un mechero para dar fuego al grupo.

De manera que los mayores estamos atrapados entre dos culturas. La cultura del «guárdalo todo» y la del «tíralo y compra uno nuevo». Esto último nos suena escandaloso. La realidad es que el mundo avanza en conocimientos vulgarizados, y las Universidades erogan continuamente, un número mayor de graduados que, como dice el viejo dicho, «no saben hacer una «o» con un canuto».

Abundan los pequeños aparatitos con técnicas avanzadas, que los viejos no acabamos de digerir; nos asombramos de la habilidad y la naturalidad con que se manejan hasta por los niños los teléfonos móviles, los aparatos de sonido, fotos, música, etc. cuando nosotros ya no damos pie con bola en el manejo de estos.

Esto, a la vez que ayuda al desenvolvimiento de la nueva cultura que llamamos «cosista», es un handicap dificultoso para los jóvenes que tienen demasiados artilugios, que les impiden ocuparse del estudio serio en libros y clases habladas.

La cultura les parece inútil, porque por la televisión, etc. se les enseñan multitud de historias y documentales, donde se pueden ver con toda perfección lugares exóticos, históricos, hechos, y batallas con toda documentación, y las  tesis de distintas escuelas del saber.

No podemos determinar que es malo en sí, sino una evolución de la búsqueda del bienestar por el humano (por lo menos en lo que llamamos el Occidente), y una manera nueva de pensar.

Obviando las hambrunas, hoy existen unas agitaciones y la inquietud por la seguridad, así como por el temor de el famoso «Papá Estado» no pueda (y se nota), dar lo que la familia a duras penas proporcionaba en seguridad, compañía, y solidaridad, aun necesariamente precaria.

Antes, «la familia era la familia», pero actualmente, excepto en los países latinos, la familia se va diluyendo en una especie de «sopa boba», de forma que la soledad se apodera de las personas en los países que han hecho de la familia otra forma peculiar de vivir.

A pesar de que la religión que aun está presente en el colectivo, sobre todo en los ritos y manifestaciones públicas, es despreciada individualmente; entre la dispersión de la fe protestante, y el tan llevado y traído «monolitismo» de la católica, las cosas se han dejado a las interpretaciones personales y formas de aplicar la doctrina de Cristo, de tal manera, que en muchos lugares no hay una forma creíble y constante de fe.

Y no vayamos a creer, que la excelencia que se buscaba en las antiguas universidades, importa a las autoridades políticas o académicas. Simplemente se fabrican licenciados que salen al palenque de la expansión y el crecimiento, a ver lo que sale, con lo que es cada vez más difícil a los titulados abrirse camino en la vida con su carrerita terminada por los pelos, y eso si es su vocación.

Hoy hay un sesenta por ciento de jóvenes con carreras terminadas que viven aun con sus padres. Hacen vida matrimonial de forma peculiar, porque cada uno de llamada «pareja» vive y duerme en casa de sus padres. Y ya nadie se escandaliza de ello.

Los padres están más tranquilos con que su hijo viva con ellos, y los hijos encuentran comodísimo tener un techo. en el que vivir sin demasiadas complicaciones y en absoluta libertad.

Y así se vive actualmente una forma de creer, que está influida por los acontecimientos de cada día, que suministran abundantemente en competición los medios de comunicación. Estos dicen las cosas como el dueño de la publicación quiere y le parece, por lo que tampoco es fiable esa información.

Las ideologías se han visto castradas, porque los experimentos sociales han fracasado, como ahora se tambalea el sistema liberal, y no digamos el socialismo que en cuanto se vuelve real es el desastre para los pueblos, en donde ya no queda ni libertad, ni iniciativa. Sus habitantes viven confinados, y solo pueden saber lo que sus autoridades quieren que sepan.

Siempre se culpa a la religión de todos los males, pero lo cierto es que en cada país las personas que lo componen se adhieren firmemente a su religión o tradición. Es cierto que en mucho es solo costumbres y supersticiones, pero allí permanecen y nadie quiere que se pierdan.

Son las llamadas señas de identidad de cada cual, pero la trascendencia no es tenida en cuenta, y se vive prácticamente como los animales, como si solo en esta vida se resolviese todo el misterio de la existencia.

Es lamentable que la fe de Cristo, que es la excelencia a muchas millas sobre cualquier otra clase de doctrina, esté tan poco valorada por los que debieran ser sus paladines, en costumbres, palabras, y hechos. Sin despreciar todo lo que estas costumbres o “religiones” pueden tener de bueno, sí podemos decir que solo la cristiana es completamente eficaz.

Basada en la vida, muerte, y resurrección de Jesús el Cristo de Dios, es la que da de modo completo una pauta a seguir que, de ser llevada a cabo, medianamente por los pueblos que dicen profesarla sería la fuente de paz, solidaridad, y hermandad entre ellos.

Además, de tal manera que no faltaría a nadie nada de lo que necesitara. Tal como la “Utopía” de Thomas Moore. Todos felices en una encantadora unanimidad, de la cual no se sabe en los tiempos que corren ni en anteriores  

Es por eso que insisto, en que solo abriéndonos a la palabra de Cristo podemos pensar en construir paz, armonía, y abundancia. Todos tienen su teoría particular e interesada, y es por ello que la conclusión de este estado de cosas se aproxima a su fin como los aviones cuando caen, que lo hacen cada vez con más velocidad, cuanto más se aproximan al suelo donde se estrellarán.

No sea así para nosotros, que creemos de corazón y que nos hemos adherido de forma irreversible a la fe cristiana, con todas sus consecuencias. No pasemos ansiedad, porque otros se ocuparán de hacer volar por todos los medios, las minucias y vaciedades que constituyen el alimento intelectual de la inmensa mayoría.

No hay nada más que mirar los medios de comunicación modernos. Todo es vaciedades y vanidad, que pasa en cuanto otras noticias y revelaciones sustituyen a las primeras.
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AMDG.


ENTREGA


Mi pobre corazón en ti confía
Y ya no alega ciencia, ni argumento,
Ni absurdas preces, ni teatral lamento,
Pues solo tú me llenas de alegría.

El mal busqué con furia y con porfía,
Con locas correrías y aturdimiento,
En lucha sin cuartel,mi pensamiento
No quiso ir a ti por cobardía.

Perdido estando ya en segura muerte,
A ti clamé sabiendo que era indigno,
Y en ti encontré santo perdón benigno.

Y ahora, jubiloso por mi suerte,
Y siendo liberado del maligno,
Mi frente he señalado con tu signo.

Mi vida te resigno,
Pues no hay amor más puro y regalado,
Que aquel que se disfruta en ti confiado.

domingo, 8 de enero de 2012

VUELVE A MÍ, JESÚS



Desde el día que te fuiste de mi lado
Transito por desierto seco y muerto;
Me encuentro solitario, triste y yerto
Penando mis errores y pecado.

Perverso fui con loco desenfado,
Soberbio, habiendo loco despreciado
Tu amor, que me llamaba a ser liberto
Del grillo del dolor y del pecado.

¿Y tú, que a todos das amor y vida
Me dejas en la noche oscura y fría,
Sin lumbre, sin amor, ni luz, ni guía?

Acude a mí, y sana tú mi herida
Redime por tu amor mi vida impía
Y llena el corazón de tu alegría.

Y así, en tu cercanía,
Disfrute en tu regazo, rozagante,
De vida, paz, y gozo en todo instante.

YA ME VOY YENDO

 


He vivido las felices jornadas
De juventud, hombría y madurez
Y he marcado también largas zancadas
De pena frustración y de escasez.

Y es muy cierto que nunca me ha faltado
Amor, gozo, renuncia y sentimiento,
Pero el tiempo ya todo se ha llevado,
Volando como al polvo lleva el viento.

¿Que resta de unos años trepidantes
De amores, ilusión, y fantasías,
Que ya ni los recuerdos más boyantes,
Dejan de ser tan solo alegorías?

Nada queda; aun aisladamente
Me riega una llovizna de añoranza,
De aquellos años en que Dios clemente
Me dio en salud, anhelos y bonanza.

Y encaro el porvenir precario y breve,
Sabiendo que la espera será triste,
En mi luengo pesar, en lecho angosto
Donde ¡Oh Cristo! a mi lado tú estuviste.

Dulce la vida llegue a su final;
En ti mis pensamientos se recrean,
Que solo el Santo Espíritu es vital;
Sus dones en mi alma siempre ondean.

Adiós a los lejanos bellos sueños,
Adiós a la esperanza y juventud,
Pues ya solo me embriago en tus beleños
Que me hacen soportable el ataúd.



TE SIGO MI SEÑOR


Yo te quiero seguir mi buen señor,
Y también quiero hacerlo dignamente,
Pero ¿cómo lograrlo? si presente
Ya tengo, mi fracaso y mi dolor.

Nada puedo ofrecer de algún valor;
Solo tengo mi fe, que mansamente
Declara, que si tú te hallas ausente,
Flaqueará sin tu manto protector.

Quisiera que bastara mi trabajo,
Para hacer que mi mérito me avale,
Sin temer del pecado el espantajo.

No reinen, ni el retraso, ni el atajo,
Ni lavado, ni afeite me acicale;
Solo Tú, garantizas mi relajo.
 

viernes, 6 de enero de 2012

AL PADRE



Cuando observo en tu rostro las arrugas,
Que el tiempo y los pesares han dejado,
Luchando bravamente,  yo he notado
Que al viejo tronco brotan las verrugas.

Tus lágrimas, oculto y fuerte enjugas,
Que en eso fuiste siempre reservado.
Los años y la lucha aun no han mellado,
Tus sólidas querencias; ni tus dudas.

Amor de padre; nunca es encomiado,
Y el padre siempre sufre quedo y solo,
Que nunca amor de padre es valorado.

Amor que obra, secreto y recatado,
Siendo desconocido y puesto en dolo,
Y esconde un sentimiento muy celado.

martes, 3 de enero de 2012

AGUA Y ADITIVOS

 

Hace un tiempo, y por casualidad, me fijé en un detalle que conocemos todos, pero que yo no había interiorizado antes. Es cierto, que en cada asunto relacionado con cualquier pequeña o grande cosa, podemos sacar consecuencias espirituales. Pero en este caso se quedó muy bien fijado en mi mente.

Cuando estaban poniendo ropa en una máquina de lavar, me fijé que se ponían detergentes y alguna cosa más que yo, como buen machista, no conocía. Eran aditivos necesarios (no indispensables), para que la ropa saliera perfumada, blanca, suave, etc.

Logros de la técnica.  Entonces me di cuenta de un componente, que siempre había dado por descontado que se empleara. El agua; Esta hace que los demás elementos puedan entrar en acción eficazmente.

Es inútil poner muchos suavizantes, perfumadores, etc. en la lavadora, si no se añade el agua. Sin agua no había lavado que hacer; con agua se podía lavar, aunque la ropa saliera de forma menos suave y adornada que añadiendo los elementos mencionados.

Antiguamente se lavaba a mano, y a falta de jabón se usaba arena, frotando sobre una piedra o tabla de lavar; en algunos casos sin ningún aditamento que añadir, aunque siempre se hacía y hace con agua.

Siempre se ha dicho que la salvación es por Gracia, y se añade que esta tiene que ir acompañada de buenas obras; y eso es innegable. Pero dígame alguien si esas obras, no son consecuencia natural de esta Gracia. Si hay Gracia, habrá obras, y si no hay Gracia no las habrá, o serán las obras  infructuosas de las tinieblas.

Si hay obras puede haber Gracia; si hay Gracia siempre hay obras. A mi me parece honestamente, que esa polémica estéril de obras y Gracia, es superflua, puesto que una cosa lleva a otra de forma natural y necesaria.

Es tal como una persona viva. Si hay vida hay movimiento, y en palabras llanas, obra y acción. Si esa persona está muerta, no hay obra que pueda hacer. De igual modo la vida es, por definición, movimiento y acción. Es el «Eros» de los antiguos.

El que está en Cristo, ya ha adquirido nueva vida después de permanecer espiritualmente muerto: Así que, en la nueva vida se incluyen de forma necesaria y suficiente, las obras propias del Espíritu de Dios que actúa en nosotros.

Este asunto que tanta polémica levanta, me parece a mí tan elemental, que no me explico esos «dimes y diretes» que aun no acaban, y que se sustancian de forma repetitiva en largas disquisiciones, cuando es tan primario y claro.

¿Y los hipócritas, que hacen buenas obras y, aun aparentemente, mejores que los que no lo son? Pues está claro que son hipócritas, y estos tienen un destino que no es el del genuino (aunque siempre imperfecto) creyente, que basa y adquiere su perfección en la perfección de Cristo, que es la única perfección.

A los hipócritas, Dios valorará y no muy bien, según estas palabras de Jesús: y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes. (Mateo 24:51). Nada deseable por cierto.

Un pequeño texto biblico

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. (Efesios 2:1 al 10).