jueves, 15 de noviembre de 2012

REBELIÓN DISIMULADA (Los diosecillos)





Soy deudor de todos como dice San Pablo, (Romanos 1:14) pero esto no es tolerable, y ni siquiera cuando descubre con mucho desparpajo y saña las cosas que suceden en los obispados cuyos titulares saben mejor porque tienen mejor perspectiva.

Yo quise en mi juventud ser cartujo, pero no pudo ser por motivos que no son oportunos explicar aquí. Pero si hubiera sido no me hubiera importado ser el último en todo, porque era lo que yo quería ser, y no reclamar consciente o inconscientemente un lugar en el sol del monasterio preeminente o no. O mueres con Cristo y esperas resucitar con Él, o te sales para el mundo como ha hecho el señor Arregui.

Copio de un escrito de Celso Alcaina en la revista REDES CRISTIANAS: Laico es el que no puede decir en nombre de Jesús de manera efectiva: “Hermano, hermana, no te aflijas, porque estás perdonado, y siempre lo estarás. Nadie te condena, no condenes a nadie. Vete en paz, vive en paz”. Laico es el que no puede decir a una pareja enamorada: “Yo bendigo vuestro amor. Vuestro amor, mientras dure, es sacramento de Dios”. ¿Pues bueno, si fuera así!

Siento disentir, aunque me parece espléndida la forma utópica de entender los sacramentos, o actos del culto en cualquier denominación cristiana. Dios es Dios de orden, y el señor Arregui parece desconocer (a pesar de ser un maestro de su propia doctrina)  la condición humana perdida, que le incita a vulnerar las leyes de Dios (o la Naturaleza).

Si todo fuera como dice el sr. Arregui, sería realidad la Arcadia… o la Utopía de Moore. No es así, y cada uno anda por sus propios caminos, propiciando, queriendo o sin querer, la anarquía y el desorden que al fin de cuentas es solo desobediencia de personas que no han recibido a Cristo, y que olvidan las palabras del Maestro con las que termino y concluyo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. (Lucas 14:26).
AMDG.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

SI EL GRANO DE TRIGO NO MUERE…




El señor José Arregui, vuelve siempre por el camino de cabras que él mismo se ha diseñado. Se confiesa que no es ni clérigo ni laico. No es de estos… ni de aquellos. Y fundamenta su tesis (que no es otra cosa) en una serie de pasajes bíblicos que no respaldan en absoluto su forma de pensar y de escribir.

Él se ha exclaustrado porque le cuesta obedecer, y se siente alguien especial que ha descubierto la pólvora sin humo de la religión. Y no quiere ser laico porque ese concepto está en contra del concepto clérigo. Y se leen palabras contra el obispo Munilla: Paranoia, prepotencia, irracionalidad, ignorancia, imprudencia. (Sic) 

Al fin y al cabo (párrocos, pastores, oficiales, obispos, etc.) son los que mantienen la chispa del Evangelio de mejor o peor manera, y son los que se trabajan el cargo a modo; los que juntan todos los días, llueva o arrase, a los feligreses.

Estos últimos, son unos más espirituales que los otros y tal. Todo eso está contemplado desde hace siglos, pero como decía un elemento que acudía a la Iglesia (templo) cuando le preguntaban porque iba dos o tres veces cada día, no respondió que a orar o a descansar el alma o la mente, (que también), sino que contestó más o menos: voy porque quiero que todos sepan de parte de quien estoy.

Y me pregunto ¿de qué parte está el señor Arregui, aparte de él mismo? En un largo artículo desgrana una marea de versos bíblicos como cualquier militante anglicano o protestante, del que no se diferencia en nada, sino en que el evangélico o protestante (como se suele decir), acata un liderazgo malo o bueno, y se siente iglesia, aunque no esté muy de acuerdo con la conducta o doctrina secundaria del que ministra. En eso puede haber error en buena intención, y basta con tener una opinión distinta de tal líder.

Y menos aún el que se confiesa católico, Es o no es, pero no lo es a medias. Precisamente el que está bajo voto no puede atreverse a injuriar a un superior que es su obispo y su superior. Si esto es lo que propugna Arregui que no cuente conmigo. Estoy en desacuerdo. Hay que ser nadie, si quiere uno ante Dios ser todo.

martes, 13 de noviembre de 2012

EL SARCASMO DE LA TÉCNICA

 

Mamen Sánchez: "Cuanto más profunda es la crisis en España, es más gente la que acude a buscar a Dios" 

Religión digital 13 de noviembre de 2012.


Es famoso el dicho de que “solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando truena”. Y esto es regla general. Cuando el atentado de las torres gemelas en N.Y., creció el número de los asistentes a las iglesias y todos rezaban más de lo normal hasta ese momento, ya que todos se sentían amenazados.

Y muchos se ríen del juicio de Dios, porque por lo visto les parece, o lejano o poco creíble. Parece ser que el ser humano, hasta que no tiene encima las consecuencias de sus acciones y pensamientos, no se da cuenta de que sus intenciones son de continuo siempre al mal.

No de otra forma se entiende el cúmulo de guerras y opresión que hay en este mundo. Vicio, atropellos a las mejores ideas y actitudes de los buenos, y toda la parafernalia de desacatos a Dios que vemos solo con salir a la calle.

Así que en nuestra libertad para muchos mal concedida aunque después se quejen de que no son suficiente mente libres. El ser humano, como dice Machado es la “bestia paradójica”.  Es por eso que todo lo que intenta le sale torcido y entre el esplendor de la “civilización” resalta el afán de destrucción que impera por doquier.

Volviendo a las “torres gemelas de NY”. Vemos que fueron destruidas en unos momentos y s derrumbaron unos símbolos del poderío de Usa en el escaso tiempo de unas horas. La técnica de que tanto nos jactamos, fue empleada para realizar algo en lo que nadie podía pensar.

¿Como es posible que tanta grandeza fuera derrumbada por la técnica de unos aviones super seguros? ¿Acaso USA. no es una nación poderosa y sobre aviso, para que nadie pueda en su territorio causar una destrucción semejante? Ellos tienen sus servicios de inteligencia, que fueron inútiles para preservarlos de la calamidad.

La escena de un hombre arrojándose al vacío cuando quizás unos minutos antes pensaba, en su lujoso despacho, que era invulnerable y ni siquiera le pasaba por la cabeza que algo así pudiera ocurrir. Pero ocurrió, y todo el mundo lo pudo ver. Y es que no podemos confiar en nada para nuestra protección.La técnica que ahora nos proporciona tantas comodidades, será nuestro verdugo final.

Ahora el huracán de estos días ha deshecho una gran parcela de bienestar, de los que siempre creyeron que estaban a salvo solo por pertenecer a la gran nación. Y es que los designios de Dios son inalcanzables, pero tienen la virtud de hacernos reflexionar en la inanidad de nuestras defensas, que son ninguna, y darnos cuenta de "quien es quien". La naturaleza actúa a su aire.

AMDG.

lunes, 12 de noviembre de 2012

EN TU GUARDA, AUN REBELDE (SONETO CON ESTRAMBOTE)



En guarda de tu amor no siento frío.
Más no cual quieres tú; y allá en las eras
Del trigo de abundancia, tú me esperas
Con ansia de mi entrega, Jesús mío.

Cuan rebelde prosigo en desafío,
Y contemplo pasar las primaveras
Donde mustia la flor de las esperas,
Esperando insumiso, no confío.

Es rebelde mi vida, es frustración,
Que abundando los santos y testigos,
Yo persista en mi necia rebelión.

¿Cuándo tendré tu paz?  ¿Que aberración
Es mi comportamiento, y mis castigos,
Que perplejo no rindo el corazón?

Envuelto en mi aflicción,
Con lágrimas imploro a tus postigos,
Que tengas de mi alma compasión.  

ALGO SOBRE LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU (Parte II)



 


              
                 Alguien haciéndose eco de lo que Dios podría decirnos, decía algo como: ¡a ver! ¿Cuál de los diez mandamientos no habéis entendido? ¡No matarás! es claro, y comprende el que nadie te mate a ti. No irás detrás de dioses ajenos, porque al fin de cuentas esos dioses en vez de liberarte como prometen, lo que hacen es esclavizarte sin retorno.

Y así todos y cada uno de las ordenanzas de Jesús, que han sido superadores en la aplicación y el Espíritu a las enseñanzas primitivas; Él no modificó, sino resumió todo, condensándolo, y a la vez expandiéndolo en un solo mandamiento que dio explícitamente: Que os améis los unos a los otros; es decir ¡El AMOR! 

Con razón decía alguien ¡Ama y haz lo que quieras! ¿Cómo va una persona que ama a otra a causarle ningún mal? Todo lo que anhela el que ama, es hacer al objeto de su amor de los mayores bienes posibles; y si no puede, por lo menos se los desea.

Eso es, resumiendo, todo: Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. (Mateo 7:12). No hace falta mucha teología ni filosofía, para entender este sencillo y a la vez majestuoso mandamiento de Jesús.

Nadie que ama, hace daño a la persona que ama. Si nosotros somos capaces de amar a todos en Jesucristo, los frutos se dejan ver enseguida sin asomo de duda. Son claros y determinantes en el devenir de la humanidad. Es claro que cada mandamiento prohibitivo es también una prohibición a que se proceda mal contigo, como a ti se te prohíbe proceder mal con los demás.

Son los bellos mandamientos
Que lo mismo que te obligan
También a ti,  de violentos
Te defienden y te abrigan.
R Marañón

domingo, 11 de noviembre de 2012

ALGO SOBRE LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU (PARTE I)


 




                   Es realmente insólito si no fuera consuetudinario,  como se extravían las personas, cuanto más «saben» de las cosas de la religión. De la raíz de la persona de Cristo, solo debe salir un árbol de la misma naturaleza. No puede dar árbol malo fruto malo, sino que el árbol bueno es seguro que cada temporada dará buen fruto.

               Del que está enraizado en Cristo, solo pueden salir ramas buenas y frutos buenos. Y los frutos del Espíritu de Cristo, que Él nos dejó para acompañarnos a los suyos cada momento, ya nos los dejó muy asequibles y claros el apóstol Pablo: Mas el fruto del Espíritu es amor, paciencia, gozo, benignidad, bondad, fe,  mansedumbre, templanza; paz, contra tales cosas no hay ley.

Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu. (Gálatas 5: 23 al 26).

              Es fácil confundir los frutos del Espíritu con los dones del Espíritu, que aunque van concatenados y son resultado unos de otros son de carácter completamente distintos. Lo que ocurre es que la enseñanza de tales cosas es difícil, ya que en las parroquias y lugares de culto, los presbíteros tienen tantas tareas a las que acudir que la predicación suele ser muchas veces anodina y falta de garra evangélica.

             A veces me duelo de que tenga que ser un pagano (no es despectivo), los que nos dan lecciones maravillosas de la fe de Cristo a los que la profesamos o lo decimos. Un empresario japonés (sintoísta), asentado en México, decía entre otras muchas cosas: si una cartera o cualquier objeto se encuentra,  ese objeto es de alguien.

             Con eso daba a entender el principio de propiedad, como propiedad es un miembro cualquiera de nuestro cuerpo, una cualidad, o un defecto de nuestras personas. Es algo nuestro e inalienable.  Abusar de este miembro o de otro, es faltar de principio a las normas de la naturaleza.

          Todo tiene su propietario; así decía Pablo apóstol a los suyos: Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolo, sea Cefas, (Pedro) sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios. Al final termina por decir que todo es de Dios; y es natural porque todo ha sido creado por Él y para Él. 




ESTE ES EL TINGLADO DE LA ANTIGUA FARSA

Bueno, pues como ya pronostiqué se habla ya de cañones y guerra. Cataluña, propiedad del presidente MAS y otros satélites, se subleva de grado o de fuerza. Ya tenemos la alternativa, de secesión o de guerra. Y como siempre, tengo “boca de cabra” y van saliendo mis modestas conclusiones.

Que ya faltan pocos días para la decisión final, en el sentido de que las cosas ya se precipitan y hay que tomar decisiones que pueden tener unas repercusiones terribles. En estos casos siempre hay enfrentamientos que producirán como en las manifestaciones algún “coco roto” o peor aun algún muerto, al que todos querrán sacar provecho apara sus intereses.

Aquí cabe el poemilla de Machado en el que decía el buen poeta: Conversación de gitanos: ¿Cómo vamos, compadrito? Dando vueltas al atajo. Así son las cosas. O así nos las presentan.

Los catalanes están bien, capitanean España, son admirados y envidiados por muchos, que desearían su prosperidad. De pronto, o es que ya se precipitan los acontecimientos, nos encontramos con que seguimos con las votaciones y las estrategias de partido. El politiqueo.

Es como si en Verdún o en el Ebro se hubieran enredado en Limoges o en Burgos en discusiones, cuando estaban en los momentos álgidos de las correspondientes batallas cruciales para la supervivencia de aquellas naciones o beligerantes. 

Todo ello, como si las acciones de unos y otros no tuvieran repercusiones en el mundo real, distintas de las que ellos viven en su mundo virtual, que consiste solo en desacreditarse unos a otros.

Es lamentable, que en lugar de unirse en asuntos de importancia y en beneficio de los ciudadanos, se enzarcen en discusiones bizantinas, se vulnere a ley por activa o por pasiva, se haga dejación de obligaciones y de responsabilidades, de tal modo que se llegue a robar ¡de una comisaría! droga en cantidades de alijo.

Seria cosa de risa, si no estuviésemos inmersos en un maremagno de barbaridades y despropósitos, como nunca he visto en mis ya largos años de vida. Antes se obligaba al orden, mientras que ahora se obliga al desorden bien por acción o por omisión.

Acabaremos de mala manera y después nos echaremos la culpa unos a otros pero los perjuicios ya se habrán producido. Y si por ahora solo son unos pocos copos e nieve ¿Qué será en la sierra? Quiero decie que esto explotará y quizás echemos de menos lo que ahora tenemos. Sea lo que Dios quiera, para hacernos conocer lo bien que vivimos los españoles

Aunque yo no me distinga precisamente por el dinero, pero la paz y la alegría se pueden perder, y mala cosa es terminar con un pucherazo o cosa similar y, adiós a la paz y al orden libre que tengamos ahora.

Cabe la frase del que disconforme con esta “feria de las vanidades” y tal cúmulo de farsantes diría como Baroja. Este es el tinglado de la antigua farsa. Y lo es.

 Hemos despreciado a Dios, y mucha gente no ha visto, ni siquiera ha oído, hablar de las sevicias que la guerra y las enemistades traen a los humanos que han despreciado la ley de Dios, cuando ella es la que puede dirigir el camino de hombres, mujeres y naciones.