martes, 9 de abril de 2013

LA VIDA ES UN RETO


 


Muchos dicen, que la vida es un reto en que compites con el resto e intentas superarlos para sentirte completo, a eso viene el pensar que en las relaciones alguien tiene que ser superior al otro dominándolo o en una amistad que te sigan como a un líder.

Otros dicen que la vida es tan sencilla como reír, que si necesitáis algo puedes cogerlo y nadie te lo debe impedir sino que miremos a la gente del tercer mundo que no tiene nada y sonríen sin tener que pedir nada al primero.

Es un error que estas personas manifiesten algo que por defecto el ser humano no acaba de sentir, en más de una ocasión en nuestra vida hemos notado como ansiamos mas, mas de todo (conocimiento, dinero, amigos, belleza...) como convertimos el capricho en necesidad o amor. Para saciarnos, recurrimos a la mayor de las banalidades, recurrimos a la educación que nos aporta un mundo cruel y lleno de maldad...

Personalmente me he tomado la vida de una forma para superar adversidades y malos momentos, de ayudar a todos los de mi alrededor a no sentir odio por nadie.

La vida no es vivir más y mejor que los demás, sentirse superior al resto y obtener lo ansiado para saciar tu persona y pudrir tu interior. Debes vivir en competencia contigo mismo no para ganar nada nuevo, sino para mejorar lo que no puedes perder, la humildad, el respeto mutuo, la satisfacción de tu persona  y la sensación de estar  completo.

Ese es el camino largo duro y reconfortante de la vida, lleno de desviaciones que te tientan y de piedras lanzadas para que caigas, pero camina  y no andes como esos ciegos que ansían un camino, sin abrir sus ojos y se dejan guiar por su ansia.

Rafael Marañón Cobo  (nieto) 

domingo, 7 de abril de 2013

LA RAZÓN DEL CORAZÓN (Por Rafael Marañón Cobo)


 
¿Por qué se dice que la razón y la cordialidad son opuestos? es aquella frase que nos dice que el corazón te hace hacer cosas que la razón no entiende, esta frase es errónea dado que nos da a entender que si actúas siendo cordial no razonas las acciones que serian mas lógicas, te dice que debes elegir quien quieres ser y como debes actuar a tu alrededor con la razón o con el corazón. O los dos ayudando a la par.

Hay un comportamiento que ninguno entiende y no descarta ninguna de estas dos opciones, es la de razonar cordialmente poner mitad y mitad de cada saber escuchar a tu corazón en momentos débiles, y mantener valores como la razón que te ayudarán en duras decisiones, se podría decir que la razón nos da solo o blanco o negro y que lo cordial nos da una versión mas filosófica de una situación.

Nunca pienses que debes hacer en esa situación; obligarte a estar solo con tus pensamientos que puedas sentir como fluye la sangre de tu corazón, y que sensaciones tienes; estimúlalo con música o una lectura, entonces el corazón te guía y la razón te dice si sería correcta o valida esa opción.

Tened en cuenta al leer esto, que la vida no son todo decisiones, momentos difíciles en los que te sometes al sufrimiento y la nostalgia que arrastran los recuerdos de una persona que ya no está a tu lado, o de una pelea con alguien importante donde el orgullo no te deja volver atrás, cada conflicto tiene sus formas de resolverse, y cada mínimo detalle te hace cambiar esa forma de resolverlo.

La clave no está en sufrir; la clave está en sentirte orgulloso por arreglar algo, por actuar bien, por razonar una pelea, por tragar tu orgullo, y mirar con felicidad a la gente. Saber desprenderte en ciertos momentos y no desviarte de tu camino. Si no lo ves así espero que esto te guíe para que puedas seguir un camino recto y encontrar quien te quiere, quien se preocupa por ti, quien te da confianza y a quien no debes traicionar nunca.

VIVIR COMO CRISTIANO (Epístola)






Estimado correspondiente: me permito sugerirte, que en los espacios para comentarios puedes poner tus impresiones sobre lo que yo escribo. Sería mejor, a mi juicio, porque todos podrían ver lo que respondo y por qué. Y si me refutas creo que aprenderé. No obstante, haz lo que te parezca más apropiado para ti.

Verás; aunque estés todo el día en la Iglesia de tu preferencia o te confundan con el conserje, de tanto verte por allí, no avanzarás demasiado en la lucha espiritual que dices has emprendido. Por supuesto que la asistencia a la Iglesia, con los demás hermanos, es muy provechosa y hasta preceptiva.

            Tal como decía San Pablo: No dejando de congregarnos como algunos tienen por costumbre sino exhortándonos, y tanto más cuando veis que aquel día se acerca. (Hebreos 10:25). Y es que la congregación tiene bendiciones porque Jesús nos exhortó a reunirnos como hermanos. Los que descuidan esta regla van desencaminados por el camino de Dios, porque somos su cuerpo y nada debe faltar a tal cuerpo de Dios.

Ser cristiano no es un privilegio en el mundo para nadie, porque se encontrará en soledad espiritual, y las gentes en abrumadora mayoría toman las cosas de Dios a “beneficio de inventario”. Es lo que hay, pero recordemos que Cristo dijo claramente: Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan. (Mateo 7:13,14) Eso dijo Jesús, tú verás.

 Así pues La Iglesia cristiana no es sitio tan seguro como crees, si no te acercas en las condiciones provistas; si no estás en Cristo, porque al estar en El y Él en ti, ya eres Iglesia tal como dice claramente San Pablo: Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular. (1 Corintios 12:27). Jesús quiso que su Asamblea o Iglesia, fuera un solo cuerpo como en otros pasajes se ejemplifica.

Solo una añadidura: Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu. (1ª Corintios 12:13)
AMDG.

viernes, 5 de abril de 2013

PAZ ESPIRITUAL



Se puede crecer en el desierto
 

Casi siempre hablamos de la gente: que si es un inútil, que tiene una ideología que resulta de no haber estudiado (porque no quisieron tal vez), o de no saber aprovechar una ocasión de prosperar, (ya saben… aunque sea mediante corrupción y todo eso de que se habla) o haber perdido una ráfaga de buena suerte, ser torpe o de carácter tímido. Hay gentes de toda clase en la Tierra.

Muchos inteligentes terminan en la cárcel y, mientras tanto, muchos “fracasados” son felices hasta donde se puede ser feliz lejos de Dios, y otros viven una esperanza netamente superior a todos los niveles. Y hay otra clase de inteligentes que como San Isidro, Labrador, decía a los que notaban la prudencia y equilibrio en sus respuestas “soy muy inteligente, porque tengo mi confianza puesta en Dios.

De ahí que el poeta místico Fray Luis pudiera decir:

¡Qué descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han
sido;


Como es preceptivo, natural y consuetudinario, etc. los ejemplos de sabios reales son, salvo los fallos y las flaquezas que todos llevamos hasta en el pensamiento, pecadores. Pecadores… perdonados y…  salvados. Ellos desconfiaron de sí mismos en orden a la salvación, y optaron por confiar en la cruz del Calvario y en la sangre de Cristo, el cordero de Dios.

Es por eso, que viven confiados a pesar de pasaje de la muerte, a la que no temen ni eluden. Confían en una esfera de ser y de conocer, infinitamente superior a lo que ahora pueden columbrar. La vida se compone de muchos presentes, que pasan y se olvidan. Dormir tranquilo y ser apreciado por sus buenos actos de piedad es muy hermoso.

Los que han renunciado a los placeres prohibidos, por ser asuntos de naturaleza sociológica corrosiva ganan todo, porque todo pasa, y esperan pacientemente la esfera infinita de conocimiento y gozo. En cambio los malhechores de cualquier clase se exponen a juicio ya sea en la Tierra como en el Cielo. Tranquilidad, ninguna, por mucho que digan eso de  “tengo la conciencia tranquila”. ¿Qué conciencia?

Quedéme y olvidéme
el rostro recliné sobre el amado;
cesó todo, y dejéme
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


AMDG.    

jueves, 4 de abril de 2013

MISTERIOS SIMPLES DE FE (EPÍSTOLA)



PRÍNCIPE SIDDHARTA


Querido Julián: no me andes con cosas que escriben una serie de ignorantes sobre si la Biblia es verdad o no, y sí la dirección de las distintas Iglesias auto llamadas cristianas. La cosa es mas sencilla y más asequible para todos. Si lo que dice la Biblia de la Virgen María no es cierto, porque te cueste creerlo, ya no se puede creer en nada de este sagrado libro.

Naturalmente, como todo, es interpretado por unos y otros de diferente manera, tal como haces tú. Esto provoca una “empanada mental” de tal categoría que, como en la copla de la Parrala, “unos dicen que sí y otros dicen que no”.

Si te vas a la “alta crítica” o a las alucinantes interpretaciones de ovnis y todo eso (en Internet hay para cansarse) te pierdes seguro. Para mí, con los escasos conocimientos que tengo, es clara como el agua y renuncio a argumentos ya explicados extensamente por eruditos escritores y santos sabios.

Es por eso, que andar trasteando en los misterios de Dios como si fuesen un juego de ordenador, no es bueno y la Iglesia toma grandes precauciones que algunos achacan al ansia de poder, y en realidad es solo para establecer una verdad sin moverse de ella, por muchos críticos y “salvadores de la Iglesia” que surjan.

La Santa Escritura, es de lo más lógico y más simple de entender cuando se va a ella con Espíritu, y no como una fábula más como la de Gilgamesh, Siddharta Gautama, etc., que solo conoces de oídas según dices. Lo puedes buscar en Internet.

Yo te doy mi opinión como deseas, aunque en mis escritos algunos de ellos atrevidos y que mis amigos tachan de casi heréticos, te puedes dar cuenta de mi pensamiento. Si María no concibió por el Espíritu Santo y Cristo no resucitó, no sé que estamos nosotros haciendo en este trajín.

Tanto estudio, no explica por qué de un capullo de un  gusano alimentado solo con morera, surge una mariposa que se reproduce. Con sus alas, sus antenas etc. y de ellas nuevos gusanos. Uno de los millones de milagros diarios de la naturaleza. O sea, de Dios.

Si no sabemos prácticamente un milímetro de la longitud de la inteligencia de Dios, ¿por qué nos metemos en unas honduras, que ni los más grandes sabios que poseen inmensos conocimientos son capaces de explicar?

Un servidor, amigo Juli, se limita a creer. Porque no he conocido algo tan coherente como los misterios de Dios, revelados a sus fieles. Lo demás lo dejo para los que quieren derribar la fe, y buscan y rebuscan en todos los estercoleros, tratando de demoler lo que nadie puede hundir.

AMDG.  

martes, 2 de abril de 2013

LA PASCUA, DÍA DE ESPERANZA 2ª Parte.


  


Es el día de la esperanza universal, el día en que en torno al resucitado, se sufren y se asocian todos los sufrimientos humanos, las desilusiones, las humillaciones, las cruces, la dignidad humana violada, la injusticia y la fractura de la vida humana.

La Resurrección afirma y muestra la vocación y misión cristianas de llevar a Cristo a todos los hombres. El cristiano ha de vivir la esperanza de lograr la victoria del bien sobre el mal. Creer, proclamar y extender la Resurrección. Cristo con su resurrección de entre los muertos ha hecho de la vida de los hombres una fiesta.
         
El mensaje redentor de la Pascua expresa la purificación total del hombre, la liberación de sus egoísmos, de su sensualidad, de sus complejos; purificación que, aunque implica una fase ascética de saneamiento interior, sin embargo, se realiza en dones de plenitud; es la iluminación del Espíritu, la vitalidad del ser en una vida nueva, llena de gozo y paz, suma de todos los bienes mesiánicos: la vida del Señor Resucitado.

Así San Pablo, con incontenible emoción, expresa: "Si habéis resucitado con Cristo, os manifestaréis gloriosos con Él" (Col 3, 1-4). La celebración del misterio pascual está en el centro de la fe y de la vida de la Iglesia.

La resurrección de Cristo no es solo su victoria sobre el pecado y la muerte, es la manifestación de la divina economía de la Trinidad: el amor infinito y omnipotente del Padre, la divinidad del Hijo y el poder vivificante del Espíritu Santo.
         
Toda la historia de la salvación tiene su centro y su culmen en la Resurrección de Jesús, hacia ella tiende la creación entera y de modo especial la Pascua de Israel, profecía de la Pascua de Cristo, de su paso de la muerte a la vida.

Hacia la resurrección del tercer día, tantas veces anunciada, como coronación de su pasión, va precipitándose toda su vida, sus palabras, sus milagros, sus enseñanzas, hasta los últimos momentos, cuando Cristo demuestra con sus palabras y con sus dolores que está, para pasar de este mundo al Padre.

Ha venido del Padre y al Padre va, por ello su vida es una Pascua, un paso; pero en este éxodo, más glorioso que el paso del Mar Rojo, Jesús arrastra su propia humanidad, asumida de la Virgen Madre, haciéndola pasar por el misterio de la pasión y de la muerte, a fin de que quede para siempre sellada por el amor sacrificial en su carne, que lleva marcados los estigmas de su pasión gloriosa.

Camilo Valverde Mudarra

Catedrático

domingo, 31 de marzo de 2013

DOMINGO DE RESURRECCIÓN 1ª Parte



Enviado por D. Camilo Valverde Mudarra
Catedrático 



El primer día de la semana, María Magdalena
fue al sepulcro al amanecer,
cuando aún estaba oscuro, y vio la losa apartada.

Entonces, echó a correr y fue a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien quería Jesús, y les dijo:
Se han llevado del sepulcro al Señor
y no sabemos dónde lo han puesto.

Salieron Pedro y el otro discípulo corriendo los dos juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro y llegó antes al sepulcro; y, asomándose, vio los lienzos en el suelo, pero no entró.

Luego, llegó Simón Pedro y entró en el sepulcro
y vio los tirados y el sudario
con que le habían cubierto la cabeza,
no por el suelo, sino enrollado en un sitio aparte.

 Entró entonces el otro discípulo, el que había llegado primero y vio y creyó; pues no había entendido aún la Escritura, según la cual,
 Cristo había de resucitar de entre los muertos.
(Jn 20,1-9)

El Domingo de Resurrección o Vigilia Pascual es el día de gloria, es la cima del año litúrgico; es el aniversario del triunfo de Cristo, el final feliz del drama de la Pasión y la alegría inmensa que sigue al dolor. Aquí dolor y gozo se funden, al entroncar en la historia, el acontecimiento más importante de la humanidad: la redención y liberación de la humanidad por el Hijo de Dios. San Pablo afirma: "Aquel que ha resucitado a Jesucristo devolverá asimismo la vida a nuestros cuerpos mortales".

La Pascua Cristiana evoca la judía, que se festejaba y festejan los judíos, como hace tres mil años, la víspera de emprender su salida de Egipto, al frente de Moisés. Así mismo, Jesucristo celebró la Pascua todos los años de su vida terrena, según el ritual del pueblo de Dios, hasta el último año de su vida, en cuya Pascua se sentó a la mesa con sus discípulos, en la cena en que instituyó la Eucaristía.

Al celebrar la Pascua en la Cena, Cristo dio a la conmemoración tradicional judía un sentido nuevo y de mucha más profundidad. La acción salvadora de la cruz no se reduce a su pueblo, alcanza a la humanidad entera, libera a todo el mundo, para entrar en el Reino de los Cielos. La Pascua Cristiana, plena de simbología celebra la protección constante de Cristo a la Iglesia, hasta que se abran las puertas de la Jerusalén celestial.
         
La fiesta de Pascua es, ante todo, la representación del acontecimiento clave de la humanidad, la Resurrección de Jesús tras su muerte asumida libremente, para rescatar al hombre de su caída. Este acontecimiento es un hecho histórico innegable; lo narran todos los evangelistas y lo confirma San Pablo, como el historiador que se apoya, no solamente en pruebas, sino en testimonios.

La Pascua señala victoria, indica que el hombre es llamado a su dignidad más grande, por Aquel que injustamente sufrió la pasión más terrible y la muerte en la cruz. El triunfo del que fue flagelado, abofeteado y crucificado con tan inhumana crueldad.

AMDG