domingo, 15 de enero de 2012

¿PUSILÁNIMES O SANTOS?

 

Hemos de reconocer que el egoísmo nos dirige en la mayor parte de nuestras vidas. Y es así porque somos animales, que están hechos para vivir y solo hacen lo que les conviene en cada momento. Es regla de vida. El animal es puro, porque solo hace lo que su instinto -bastante bien regulado- le hace hacer. Su instinto le guarda de muchos tropiezos, y le proporciona alimento y refugio y reproducción.

El ser humano es otra cosa, porque ya no se trata de un prado donde vivimos y medramos todos, sino que la vida el hombre se rige por otros parámetros distintos y lógicamente su inteligencia le hace dirigirse por donde ella le lleva. Somos animales racionales, aunque la racionalidad mezclada con el instinto en vez de mejorarnos, nos lleva a veces a las mayores deformidades de los dos elementos.

Por todos es reconocido el buen hacer, y hasta en los medios más bajos de la sociedad hay una forma buena y otra mala de comportamientos. Así, los ladrones tienen su “moralina”, que les lleva a comportarse unos con otros según una reglas que son bastante arraigadas. Una de ellas -muy conocida- es la de no dar cuenta para nada a la policía de las actividades de otros. El "chivato" está muy mal visto entre ellos.

Existe pues una moral peculiar en cada grupo humano, y en el grupo cristiano, la realidad de nuestras vidas es la que lleva o trae a las gentes a Dios. La dirección de las palabras del Cristo Encarnado, nos llevan a una forma de actuar que no puede ser mantenida en medio de una sociedad cruel, vengativa, y totalmente insolidaria. Por eso Jesús nos decía que "hay que morir al mundo".

Para realizar nuestras vidas, tenemos que seguir un camino realista, que nos lleva a preguntarnos si podremos realizarlo si los demás no lo llevan también. ¿Como voy yo a realizarme en cristiano, si las gentes me acosarán, y seré víctima de cada uno de los que quieran hacerme daño?

El tigre tiene sus colmillos, y la gacela sus patas que le llevan a toda velocidad. El cristiano, es un “desarmado”, en medio de gente dañina y cruel. Esto es serio; sin fe no es posible llevar a cabo nada en este mundo rebelde, que está basado en la insolidaridad y el egoísmo más feroz.

Hace falta, pues, una fe a toda prueba, porque si no es sólida se arrastrará pronto por el suelo de la realidad que nos circunda. Si la fe está siendo puesta a prueba y flaquea, adaptándose a los sucesos y a una supervivencia primordial, ya no es fe. A lo sumo, un intento tímido y medroso ante una realidad muy presente.

Solo es un intento de bañarse (baptizo) en el Espíritu de Cristo, y solo meter los deditos del pie, por si el agua que nos va a sumergir está fría o muy caliente. Es una parodia de fe, todo lo meritoria que se quiera, pero floja y acomodaticia.

Los que desprecian, su vida por amor al Reino, y la dedican a  la realización de la piedad, esos han traspasado la barrera de las circunstancias externas, y se han lanzado -más o menos audazmente- en el bautismo del Espíritu. Están marcados y son “santos”, es decir, consagrados al Señor que los atrajo irresistiblemente.

Ya no hay marcha atrás porque, o seguimos o nos volvemos; si la primera opción es mala, si no se hace por convicción, la segunda es peor, porque estaremos pleiteando con nuestra conciencia toda nuestra vida. Y ello es a veces, un tormento enorme.

AMDG

sábado, 14 de enero de 2012

TRATANDO DE EXPLICARME


 

No tengo por más que contestarle a su petición. Intentaré explicar mi experiencia. Ser “la sal de la tierra”, no es nada fácil para nadie. Se requiere ser una persona muy entregada a la doctrina y la persona de Jesús. Y pocos son los elegidos, llamados, y ungidos. No es ni tan difícil contando con el Espíritu, ni tan fácil con nuestras propias fuerzas.  

Conozco a un amigo que ha sido tratado con hormonas por asuntos de salud. y me ha contado literalmente. “Desde que empecé a tomar las hormonas, fue cuando empecé a entender a los demás”. No se trata de contemporizar con el mal, sino comprender a las personas que lo practican.

Y añadía: “Yo era por demás religioso y estaba muy convencido de mis opiniones y la fe que sostenía”. “Por decirlo en frase vulgar, era más papista que el Papa”, y no toleraba que nadie se saliera del camino que es el verdadero y recto”. Todo lo juzgaba por la letra.

Pero cuando fui sometido al tratamiento me di cuenta como dice Machado:
Pero yo he visto beber
En los charquitos del suelo.
Caprichos tiene la sed.

Cuando me di cuenta de que las cosas no eran tan fáciles, ni tan simples, comprendí las palabras de Jesús: No juzguéis.

El tratamiento hormonal (un simple tratamiento), había cambiado mi forma de ver las cosas, y ya no era -por esa misma medicación- la misma persona. Ahora comprendía a todos, y me daba cuenta qué sacrificio y qué esfuerzo se necesita, para ser auténtico seguidor de Jesús.

Hasta ese momento, no me había dado cuenta de si el amor verdadero había informado todas las acciones de mi vida, que yo había tenido por buenas. Ahora, cuando estaba en situación apurada, me daba cuenta, y sí podía tener certidumbre, de que si hacía una obra o juicio, era un buena obra y un verdadero misericordioso juicio.

Somos todos generosos, en cuanto las circunstancias nos lo permiten, pero en esta vida las circunstancias no ayudan. Este es reino del diablo, y la obra del diablo es contra la misericordia de Dios en Jesucristo. Esto es así, y buscar por otros recovecos es tan inútil como tratar de hacer de los leones, pacíficos corderillos.

¿Somos muy buenos y cumplidores? ¿Nos hemos dado cuenta de ello? Pues si es así, no somos lo que queremos o creemos ser. La inocencia no es ignorancia, sino desprecio de lo monstruoso que es el pecado de petulancia, y consiguientemente de juicio. Todos estamos metidos de cabeza, en lo que la antigua Salve llamaba “valle de lágrimas”.

Muchas veces he juzgado a otros de desviaciones sexuales (por no salir mucho de esta materia). Ahora me doy cuenta de cuan ignorante y miserable era mi juicio sobre muchos casos, sobre los que emití un juicio de ejemplaridad y dureza. El más errado era yo, y creyendo encima que tenía la razón.

¿Qué el pecado es  malo? Es, simplemente, un monstruo que empuerca todo lo que toca y apesta. Es detestable cuando comprobamos que a una chica la violan y la matan ignominiosamente, con casi la impunidad de los autores, por unas leyes que tratan de proteger a los menores que lo perpetran. ¿Está eso bien o mal? Medite bien su opinión.

Es un sentimiento furioso, que aflora enseguida de conocerse el caso. Y en medio de la consternación, pronunciamos condenas terribles, ya que el asunto no es para menos. De ahí que los jueces se tomen su tiempo, antes de tomar una decisión sobre los casos que les llegan continuamente. No es tan simple ser juez. Y nosotros ¿para que queremos meternos en ese atolladero?

Y quiero acabar, diciendo que solo la emoción nos lleva injustamente a juzgar cada situación. La ley humana no resuelve las cosas adecuadamente. ¡Desconoce tantos factores! La vieja ley mosaica que llamamos Antiguo Testamento, no resolvía la situación, aunque naturalmente la paliaba.

Tuvo que llegar el sacrificio de Jesús, para que la misericordia de Dios se extendiera sobre una humanidad que, dando la espalda a la ley, pudiera refugiarse aun condenada, en la inextinguible misericordia de Dios. ¡A Él, la Gloria!    

RESPUESTA DESUSADA (A un oponente)



Le respondo a usted, a medida que usted me ha formulado las preguntas. El que yo diga que soy un pecador, no quiere decir que sea un inmoral, y entre en todo tipo de villanías. Lo que trato de decir es que mis obras llevan siempre algo de hipocresía y de vanidad, ya que cuando hago el bien me enorgullezco, y me creo que soy mejor que el común de los mortales. Mala cosa ¿verdad?

A mí -como a usted- me gustan las mismas o semejantes cosas, que a usted, y me aprietan las mismas tentaciones que a usted  (solicitaciones, etc.) Puede que a usted le guste la vecinita del 4º, y a mí la de 7º, pero eso no tienen nada de malo mientras ese deleite que usted siente cuando la ve (y mire que le gusta verla), no se transforme en la codicia de querer tener con ella, más relación de la normal de buena vecindad.

Bien es verdad que no es lo mismo la tal Pepita, que la Sra. Enriqueta la del segundo piso; pero es que hay que respetar la conciencia de todos, y la de uno mismo primero. Esta chica ya tiene su hombre elegido por La Providencia, y es el que le corresponde.

No pretenda usted (ni yo), apropiarnos algo que no nos pertenece. A usted no le agradaría que su elegida hubiera tenido muchos o pocos amigos, y usted no fuera el verdadero “elegido”. Vamos bien ¿verdad?

Es que nos cuesta mucho guardar un mandamiento cuando nos toca a nosotros; cuando el perjudicado es otro, ya el asunto varía notablemente. Y esto es lo que nos pasa a todos. Yo soy como todos, en cuanto a no tener fuerzas por mí mismo para enfrentar el mundo con sus lentejuelas, ni dominar mis instintos elementales.

Por lo demás, elegí (o más bien fui elegido) esta forma de pensar en la que si vas derechamente, es camino alegre y que da satisfacciones constantes. Y esto sin contar con una unión con el Creador, que es la dicha más grande de mundo.

Yo he alcanzado algo de esto, y es mucho para mí: Usted, ni en el “mundo” se ha sentido satisfecho, cuanto menos en el terreno espiritual. Con todo respeto se lo digo, pero sé positivamente de que estoy dando en el clavo.

Me dice, que piensa que pierdo mi tiempo. Yo simplemente creo -segurísimo- que el tiempo que empleo en esta faena de hacer conocer a mis amigos las cosas del Evangelio, es el mejor tiempo empleado. El poco tiempo y circunstancias que me queda. Solo importuno al que me deja, y creo que le hago un favor.

He perdido el tiempo demasiadas veces, haciendo cosas artísticas y todo eso, que no me sirven para nada. ¿La Gloria? Le están dando a Zapatero 700.000 euros, por el libro que “le van  a escribir”; si usted piensa que eso es gloria, disculpe si me río.

El tiempo -en mis escritos- no solo estoy convencido lo he empleado adecuadamente, sino que vivo en una esperanza tan maravillosa que usted –naturalmente- no podrá entender y lo siento en el alma por usted.

Ya sé también que hay muchas páginas en Internet que hablan de religión -a veces hasta demasiado- y la mayoría de las veces de forma confusa, partidista, poco generosa, y nada concordante con el espíritu del fundador.

En ella, en la que cada cual piensa como quiere, dice lo que quiere, y pontifica como quiere. La diferencia es que yo digo lo que creo, solo lo que es mío, sin estar dependiente de nadie para que diga lo que no tengo que decir, y que solo por eso ya estoy haciendo lo que debo.

En lo que respecta a mi honradez -como decía una persona muy notoria- da cuenta mi pobreza, habiendo estado rodeado toda mi vida de oportunidades. No le cuento más. Este trabajo es tan mediocre como yo, pero ahí está.

viernes, 13 de enero de 2012

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA.- JESÚS ES, EL CAMINO



Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez,
y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
     Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
    
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas;
¿cómo, pues, podemos saber el camino?
     Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
 nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 14:3-6).

Infinidad de veces hemos tergiversado el mensaje de Cristo Jesús, para implantar nuestras propias opiniones sobre las verdades del Espíritu, en un asunto tan importante como es la dirección de nuestras vidas. Sin entrar en detalles intrincados y a veces banales, nos hemos de fijar atentamente en Jesús. Como para todo.

Para que no haya desviaciones, fruto de la mente o el corazón del hombre corrompido, y para que nos dirijamos por el camino recto hacia donde nuestras aspiraciones eternales de gloria nos llaman, dice Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida. (Juan 14:3-6).

¿Que más tiene que decir?

Dejemos de lado otras consideraciones, y centrémonos en estas palabras. Tres cosas importantes llaman al hombre desde su espíritu, y la primera de esas tres cosas es un camino para ir a su destino, puesto que la estancia en esta vida sabemos todos que es transitoria, y puede romperse en cualquier momento.


El primero es el camino. Caminos hay muchos; recto proceder (¿donde está la referencia para el recto proceder?) Obras buenas (¿que obras?) y buena intención entre muchas más. Pero Jesús dice que el camino es Él.


Y no dice que es un camino; dice que es “el camino” porque el artículo definido concreta secamente. El camino es Jesús, de manera que siguiendo sus pisadas es como nos garantizamos que vamos por donde debemos y nos conviene.


Verdad es otra palabra que emplea Jesús para definirse ante nosotros. Pilatos dijo estupefacto cuando Jesús le habló sobre la verdad: ¿que es la verdad? (Juan 18:38) Pero no se paró a escuchar. Eso de no escuchar, se hace cada día en todo el mundo. Se habla mucho de verdad, y Lope de Vega decía en su poema “Soledades”.


Dicen que antiguamente
se fue la verdad al Cielo,
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

La verdad se aniquila, y nadie se estremece de temor de Dios. Se  practica de forma habitual y sin asomo de aprensión. Cuando se hace o se dice mentira, se está ultrajando la Verdad que es Cristo, y así lo afirmó Él tajantemente. Quien no está conmigo está contra mí. (Lucas 11:23) Son muy graves palabras.

Constantemente se desprecia la verdad en aras de la política, de la relación entre personas, y entre entidades sociales. Todo el mundo se cree poseedor de su verdad que, naturalmente, afirma que es la buena.


Nosotros afirmamos tajantemente y sin rodeos que solo Cristo es Verdad y solo hay una Verdad; Cristo. Lo demás es mentira, y así hay que reconocerlo por todos. Fuera de Cristo no hay sino una apestosa gusanera que, extraviada, deja la verdad desamparada y despreciada, y se envuelve en el fétido manto de las “verdades” de cada uno.

La Vida es un don tan precioso, que el hombre busca desesperadamente entre galaxias, escrutando si hay más vida extraterrestre que le corrobore su existencia y vida propia. Estamos muertos en nuestros pensamientos y actos.


Solo somos capaces del odio, el rechazo mutuo, y hemos construido -entre todos- un sistema de prejuicios y de rivalidades que, como las serpientes de Laoconte, nos muerden y nos roban la poca felicidad que podemos conseguir, fuera de la felicidad y la vida auténtica, que es Cristo Jesús.

Camino, Verdad y Vida se hallan en Cristo solamente porque Él, y solo Él, resume estas tres maravillas de la Creación del Padre. No busquemos pues verdades, caminos, ni vida, donde no los hay. Solo en Cristo reposa el alma del que, de corazón, se acerca a Dios por Jesucristo, y disfruta de la paz que resulta sabiendo –no suponiendo-  que tiene libertad para transitar por caminos de verdad y vida.

La muerte no es más que la cesación de estas cualidades divinas, y que solo se encuentran en Dios por medio de Jesucristo. A partir de ahí todo es hermoso y limpio, y podemos entonces hablar con propiedad de que somos hijos de Dios y herederos con Cristo, porque Él no se avergüenza de llamarnos sus hermanos...  a los que le seguimos hasta el fin.
(Hebreos 2:11). 

No nos azoremos, ni temamos declarar donde proceda, que somos poseedores de la verdad, si estamos en Cristo, por que siempre estaremos diciendo verdad, con la Verdad. La paz y las palabras de Jesús son fijas y definitivas. No hay error en ellas ni se pueden atemperar a los distintos tiempos en nombre de las “nuevas teologías”.

miércoles, 11 de enero de 2012

HAITÍ Y DEMÁS

HAITÍ Y DEMÁS



A mí, a veces, me da por pensar. Sobre todo cuando me encuentro enterito y no tengo ganas de tanta mojiganga como ocurre en el mundo y sobre todo en el mundillo llamado rosa y a lo que yo llamo “de la vanidad”.

Revistas y hasta algunos muestran sus mansiones en un alarde (muy comprensible) de vanagloria. Otros llenan estadios completos pagando entradas de alto precio y otros... pero dejemos a los otros en sus cosas y emprendámosla con las nuestras.

No trato de criticar estas cosas porque es lo que nos enseñan desde pequeños y hasta los convertidos al Evangelio de Jesucristo se ven celestes para poder cumplir con su vocación en un mar turbulento de tentaciones y solicitaciones que es bien difícil evitar.

Pero hétenos aquí con una humanidad ignorante, abandonada a su suerte, explotada, llevada a la ergástula de la discriminación, y a la desesperación de sus continuas derrotas o mejor dicho perenne derrota de sus aspiraciones.

Vemos a Haití abandonada o mejor aun tirada sin amparo de sus hermanos que son humanos y que tienen por más afrenta tener un dos por ciento de desmejora de sus entradas dinerarias que la muerte y desesperación de masas enteras de indigentes y discriminados porque ellos, sin instrucción ni medios, no pueden salir solos del marasmo económico e intelectual que sufren desde siempre.

Y del que no saldrán nunca mientras en el mundo llamado impropiamente cristiano y occidental no se implementen medios para sacarlos de la barbarie. No son tan feos como me decía un amigo. Al hipopótamo le gusta la “hipopótama” y lo demás le trae sin cuidado. Por eso hay aun hipopótamos.

A los pobres desheredados hay que ayudarles, no solo enviando comida tasada y mal repartida, sino hacer mejores universidades para que los que de ellos destaquen, se pueda formar una élite de ciudadanos que, con valores orales y capacitados para actuar, se hagan cargo de la dirección de sus países para levantarles de la postración.

Algunos dicen que no se hace porque no se quiere, pero yo no lo creo así. No podemos ser tan salvajemente indiferentes con los problemas humanos, y estoy seguro de que se puede y se debe levantar al caído.

Tantos millones como se gastan sin ton ni son, con una irresponsabilidad terrible, y no hay para proporcionar siquiera sanidad  aun elementalísima a estos países en los que desdichadamente llueve siempre sobre mojado.

¿Qué no hay gente? Si que la hay y si no la implantamos, pero es penoso ver como aquí nos quejamos, cuando tenemos médicos que muchas veces atienden menudencias, y casi todos tenemos los cajones de la casa  llenos de medicinas, algunas a medio consumir.

Y sin ir más lejos muchas gentes en nuestras calles y esquinas registran los contenedores de basura para ver lo que pueden recoger para comer. No son ellos los indignos. Somos indignos, los que no votamos a un partido que recoja todas esas necesidades dramáticas,  y vergonzosas… para nosotros.

Tanto presumir de cristianos y de buenos, que parece que no hay más buenos que los periodistas y los que los leen. No nos hemos sumado a las inquietudes de Dios para sus criaturas, y así nos irá cuando llegue la hora de la justicia de Dios sobre todas sus criaturas. Todo llega.

martes, 10 de enero de 2012

ZARAGATERA Y TRISTE

  


Ni mucho menos voy a decir, como Machado, que España (toda) es la que él denostaba, “zaragatera y triste”. En sus tiempos es muy cierto que tampoco en otros países se ataban los perros con longaniza.

De hecho España supo estar al margen en las dos guerras mundiales, lo que ya de por sí demuestra unos gobernantes con sentido patriótico, aunque se les puedan achacar muchos desafueros y defectos en cuanto a la gobernación interna. 

Así parece que es, viendo lo que está ocurriendo. El eslogan “que inventen ellos” se lleva a rajatabla. De moral cívica, nada de nada. No me presuma nadie, esté donde esté. No hay la menor sensibilidad al ridículo.

De ahí la situación que atravesamos, como todos los pueblos culturalmente atrasados. Se me puede objetar la genialidad española que es una maravillosa realidad, pero en asuntos de moral cívica somos unos auténticos cutres; por supuesto, “en general”.

Marche usted por una acera súper transitada, y verá usted a una masa de personas, la mayoría ignaras sobre los asuntos políticos y religiosos, y verá que solo les interesan las pequeñas cominerías. Es así, que sea posible que los tribunos de buen pico y nulos escrúpulos, muevan las masas que los miran como auténticos dioses.

Somos (cada uno en su tierra), auténticos bobalicones, enfangados en los titulillos que nos encajan los que se dicen representantes de la “soberanía popular”. Nos cuentan el cuanto de la buena pipa, y ya todos contentos decimos ¡viva Málaga! aunque el orador se equivoque y esté en un balcón de Sevilla. ¡Que más da!

Conocí en Sevilla, a un portugués que era el culmen de hombre culto, prudente, educado, y respetuoso, lo que hacía que le respetáramos todos los que le tratábamos.

Los que le queríamos a causa de sus excelentes cualidades personales, quedamos estupefactos cuando nos dimos cuenta de que los demás le tenían por hombre pusilánime y antipático. ¿Por ser portugués, o por ser culto y manifiestamente más educado que los demás? 

Ahora el Papa ha venido a España, lo que en un país católico debería ser motivo de orgullo. Las críticas más chabacanas, se han hecho evidentes en boca de “prohombres” de la “cultura” y la política, y las manifestaciones más cutres, como el instante “glorioso” de los gay besándose en determinado momento de la visita. Y por supuesto, ellos piden estridentemente respeto.

Aquí puedes decirle a un tipo toda clase de epítetos vejatorios, pero no se puede pronunciar públicamente la palabra clásica. Si lo haces te conviertes automáticamente en machista o fascista, que para los indoctos viene a ser la misma cosa, merecedora de desprecio y “discriminación”. Eso si no te metes en complicaciones. Y está muy bien.

A Dios (loado sea Él), a su Cristo, al Papa, a toda la Iglesia, se les califica como a cada cual le da la gana, de forma ofensiva hacia la mayoría de la población que es católica, de la forma que cada cual pueda concebir su militancia en La Iglesia.

Si me dicen que tengo que respetar yo lo hago por convicción y no por que nadie me lo diga.. Sin arrogancia diré que tengo el mejor maestro en todo. Los mismos que entierran a sus deudos con la imprescindible presencia del sacerdotes, que llevan sus niños a la primera comunión, etc., son los que les votan a los que sañudamente desacreditan, y persiguen, al fin y al cabo, a la Iglesia de Dios en cualquiera de sus versiones. 


ZOMBIS (IRONÍAS)


    
La Iglesia Cristiana es de lo más retrógrada. ¿A quien se le ocurre decir que los niños que se abortan son personas, y que son seres humanos? Es que es muy conservadora, y va muy atrasada.

¿A quien se le ocurre decir a estas alturas de la “civilización”, decir que no se tiene que trabajar más años para obtener la jubilación y para sobrevivir? ¿Están locos? ¡El hombre es nada; la sociedad lo es todo!

Me pregunto ¿que hace un albañil a los setenta años en un andamio, o un profesor en una escuela o Instituto, entre seres plenos de vida y de agitación como corresponde a su edad? ¿Cuándo van a poder sentarse en su butaca, y ver la tele con sus “maravillosos” programas?

Buenos o malos deben de poderlos ver tranquilamente sin el apremio del trabajo, y temas que a ellos a esas alturas de la vida ni les va ni les viene. Pero eso es lo que defienden los cristianos en todos los lugares de la Tierra. ¿Quién ha visto mayor despropósito? Es que los locos de Dios somos así.

Hay que ser rancio para proclamar que hay alimentos para todos, y que el cuidado del planeta le corresponde a todo habitante en él. Los más ricos también. Pero eso es cosa de los “Verdes”. Esos sí defienden la abolición de la cacería sangrienta de ballenas, y crías de focas, etc., cosa encomiable, pero ni es la prioridad del mundo, y eso lo defendemos todos sin tanta bambolla.

Por supuesto importa  un comino que se maten tantos millones de seres humanos, en muchas peores condiciones que el simple mazazo en la cabeza. ¿Por qué se meten los curas en estas cosas? Y para colmo, querer que se consideren a los enfermos ancianos y se les respete y cuide.

Lo razonable es que en esta sociedad de zombis, cuando los viejos no sirven para producir, se les finiquita y ya está el problema arreglado. ¿Es que no lo ven claramente?

Y como se jubilarán a los setenta años (vaya usted a saber los que llegan a esa edad), se acaba casi con la mitad de las pensiones y los arreglos de los alifafes de los viejos. ¡Que cuestan un dineral!

¿A quien se le ocurre en estas condiciones que existen de adelantos y “progreso” proclamar tan claro que los chicos (y sobre todo las chicas, porque son las que paren) hagan “guarrerías”, a pesar de que no tienen ni discernimiento para saber lo que cuesta la comida en casa, ni la cinta que llevan en el pelo? ¡Dejémoslas y animémoslas! ¿Que importan las frustraciones, los desencantos, y las secuelas de estos actos?

Las masas no tienen importancia, Se pueden machacar si es por el interés del progreso; los sentimientos, aunque sean carnales, tampoco. Todo por la progresía. ¿Qué se han creído esos arrogantes clérigos, para decirnos lo que hay que hacer o no?

¿Que no tienen pan? ¡Que coman tarta! como decía María Antonieta. Es muy fácil; y mientras les sigan proporcionado latiguillos y consignas, la gente marcha al son de trompeta y a tambor batiente por donde los quieren llevar.

El Pastor bueno, que vela por las ovejas y busca su bien a costa de su vida, es despreciado y tenido como nada por las gentes que, después se quejan y entonces sí que creen… que la culpa de lo que les pasa la tiene Él.

Precisamente el que les da la vida, les guía, y les da alimento sólido y no recetillas roñosas y de la altura de una pulga, cuando pueden ser (haciendo lo que se les indica), robles que acojan a todo tipo de animal, porque tiene y le sobra fuerza para sostenerlos a todos.

La Iglesia solo ha de darles “consuelitos” espirituales, que todos saben que son tonterías  para ricos. Bueno, no sigo, porque hay para diez tomos. Esto está así y mientras los cristianos no lo seamos de verdad, así seguirá.

Oímos decir por todas las publicaciones y predicaciones; hay que hacer esto o aquello, con la aprobación de todos, (¡que bien habla este predicador!).

¿Para cuando, ese haz de energía ecuménica de que hablaba Rubén Darío, y pasar de la teoría a los hechos? La única receta buena, de conocimiento general entre nosotros, es la oración universal por la unción del Espíritu Santo, que proviene del Padre y del Hijo, y actuar de inmediato. Eso sí, que es LA SOLUCIÓN.

Pero no nos preocupemos, que nada de eso turbará nuestro “nirvana espiritual”, ni sacará del estado de Zombis a los demás. Seguiremos criticando a la jerarquía, a los beatos, a los meapilas etc. y dando crédito a todas las injurias que se quieran verter (ciertas o no) de los cristianos, porque para eso, sí tienen que ser superhombres y perfectos como los robot.   

Que el Señor haga que me equivoque es estas profecías caseras. ¡¡¡Con que placer lo recibiría!!!   

AMDG.