martes, 21 de febrero de 2012

YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA

 


Y si me fuere y os preparare lugar,
vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo,
para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
     Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
     Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas;
¿cómo, pues, podemos saber el camino?
     Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida;
nadie viene al Padre, sino por mí.
(Juan 14:3-6).

Infinidad de ocasiones hemos tergiversado el mensaje de Cristo Jesús, para implantar nuestras propias opiniones sobre las verdades del Espíritu en un asunto tan importante como es la dirección de nuestras vidas. Sin entrar en detalles intrincados y a veces banales, nos hemos de fijar atentamente en Jesús. Como para todo.

Para que no haya desviaciones, fruto de la mente o el corazón del hombre corrompido, y para que nos dirijamos por el camino recto hacia donde nuestras aspiraciones eternales de gloria nos llaman, dice Jesús: Yo soy el camino, la verdad y la vida. (Juan 11:25) ¿Que más tiene que decir?

Dejemos de lado otras consideraciones y centrémonos en estas palabras. Tres cosas importantes llaman al hombre desde su espíritu, y la primera de esas tres cosas es un camino para ir a su destino, puesto que la estancia en esta vida sabemos todos que es transitoria, y puede romperse en cualquier momento.

El primero es el camino. Caminos hay muchos; recto proceder (¿donde está la referencia para el recto proceder?) Obras buenas (¿que obras?) y buena intención entre muchas más. Pero Jesús dice que el camino es Él. Y dicho esto ya no hay más que discutir para los que le aman y esperan.

No dice que es un camino; dice que es “el camino” porque el artículo definido concreta secamente. El camino es Jesús, de manera que siguiendo sus pisadas es como nos garantizamos que vamos por donde debemos y nos conviene.
De nada nos sirve tratar de ir a Sevilla cuando nos subimos al autobús que va a Madrid.

Verdad, es otra palabra que emplea Jesús para definirse ante nosotros. Pilatos dijo estupefacto cuando Jesús le habló sobre la verdad: ¿que es la verdad? (Juan 18:38) Pero no se paró a escuchar. Eso se hace cada día en todo el mundo. Se habla mucho de verdad, y Lope de Vega decía en su poema Soledades.

Dicen que antiguamente
se fue la verdad al Cielo,
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.

La verdad se aniquila, y nadie se estremece de temor de Dios, cuando la entorpece de forma habitual y sin asomo de aprensión. Cuando se hace o se dice mentira, se está ultrajando la Verdad que es Cristo, y así lo afirmó Él tajantemente. Quien no está conmigo está contra mí. (Lucas 11:23) Son muy graves palabras.
Vamos a mascullarlas y a rumiarlas con cuidado. Son decisivas.

Constantemente se desprecia la verdad en aras de la política, de la relación entre personas y entre entidades sociales. Todo el mundo se cree poseedor de su verdad que, naturalmente, afirma que es la buena. Solo Cristo es Verdad y solo hay una Verdad; Cristo.

Lo demás es mentira y así hay que reconocerlo por todos. Fuera de Cristo no hay sino una apestosa gusanera que, extraviada, deja la verdad desamparada y despreciada, y se envuelve en el fétido manto de las “verdades” de cada uno.

La Vida
es un don tan precioso, que el hombre busca desesperadamente entre galaxias, escrutando si hay más vida extra-terrestre que le corrobore su existencia y su propia vida. Estamos muertos en nuestros pensamientos y actos, porque solo somos capaces del odio, y el rechazo mutuo.

Hemos construido, entre todos, un sistema de prejuicios y de rivalidades que, como las serpientes de Laoconte, nos muerden y nos quitan la poca felicidad que podemos conseguir, fuera de la felicidad y la vida auténtica, que es Cristo Jesús.

Camino, Verdad y Vida se hallan en Cristo solamente, porque Él, y solo Él, resume estas tres maravillas de la creación del Padre. No busquemos pues verdades, caminos, ni vida donde no los hay. Solo en Cristo reposa el alma del que, de corazón, se acerca a Dios por Jesucristo, y disfruta de la paz que resulta de saber que tiene libertad para transitar por caminos de verdad y vida. Porque el Cristo es quien nos proporciona la auténtica libertad.

La muerte, no es más que la cesación de estas cualidades divinas, y que solo se encuentran en Dios por medio de Jesucristo. A partir de ahí todo es hermoso y limpio, y podemos entonces hablar con propiedad de que somos hijos de Dios y herederos con Cristo, porque Él no se avergüenza de llamarnos sus hermanos...  a los que le seguimos hasta el fin. (Hebreos 2:11). 

No nos azoremos ni temamos declarar, donde proceda, que somos poseedores de la verdad si estamos en Cristo, por que siempre estaremos diciendo verdad con la Verdad.


lunes, 20 de febrero de 2012

MIS VISIONES DE DIOS


                                                                                                                           Y después de esto
 derramaré mi Espíritu sobre toda carne,
 y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;
 vuestros ancianos soñarán sueños,
 y vuestros jóvenes verán visiones.
(Joel 2: 28)

En este asunto de las visiones hay mucha confusión, de la que yo participaba, ya que me cuesta creer en las muchas apariciones y visiones de muchos que después se han comprobado, que eran una serie de patrañas o de falsificaciones que han devenido en nada. Es por eso, que he demorado escribir públicamente lo que escribo hoy aquí.

Como estas apariciones se ubicaban en la Iglesia Católica, yo he pensado siempre  que ante los fracasos de muchas de ellas, lo mejor era dejar el agua correr y no entrar en estos asuntos para mí abstrusos y vidriosos y que me conciernen. La Iglesia Católica, como más “afectada” por esos fenómenos, también se toma las cosas con tranquilidad, y no se precipita como hice yo en varias ocasiones.

Los que me conocen bien me dirán ¿tú también en esas? Como decían los antiguos israelitas ante las manifestaciones de Saúl que fue rey en Israel: Por esta causa se hizo proverbio: ¿También Saúl entre los profetas? (Samuel 10:11,12) Y es que de lo más extraño se pude esperar una manifestación de Dios.

Cuando la Transfiguración de Jesús los discípulos (todos los discípulos) vieron con sus ojos a Elías y Moisés. Después de estas manifestaciones, y muchas más venideras con que les agració Jesús, ellos ya no querían bajar del monte.

Se encontraban en otra esfera de la existencia, y ya no querían volver al llano con sus complicaciones y la realidad de la vida, en su matiz físico y humano descarnado. El Monte era mucho mejor sin comparación. En sus corazones, cambiados por la aparición, saborearon por un poco un anticipo de la Gloria, y sé muy bien lo que pudieron sentir.

Escribo esto, porque soy un concernido en estos fenómenos que algunos tienen como paranormales, otros dicen que es sueño, otros que fiebres o delirios, y así hasta el infinito. Bueno, mi experiencia no me permitió ver Ovnis, ni gente alguna, ni siquiera alguna visión más o menos identificable. Y los años en que sucedieron no los recuerdo.

Fue en varias ocasiones, pero creo que fue la primera la que modificó mi vida. Y como dice San Pablo: Ciertamente no me conviene gloriarme; pero vendré a las visiones y a las revelaciones del Señor. Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.

Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar. De tal hombre me gloriaré; pero de mí mismo en nada me gloriaré, sino en mis debilidades. (2ª Corintios 12: 1 al 5 y contexto).

En mi visión, me encontré en una nube de luz como neblina luminosa, y solo pude percibir una ola de amor que me envolvía, de tal manera que yo solo podía balbucear una pregunta obvia, que ahora no quiero repetir. Y escribo esto, porque mis años me dicen que no estaré mucho entre vosotros y que debo declarar lo que alguna vez me ha sido difícil de explicar.

La verdad es que he temido. Esa es mi falla principal, aunque toda mi vida quedó marcada por la primera visión, y por otras menos significativas. En mis trabajos me tenían a veces por raro, y por muchas muestras refractario a la convivencia en los negocios, y en ocasiones incapaz por mis reticencias, y parecer huidizo en ocasiones. Y solo se lo he comunicado seriamente a una persona; una monja. Y bastante recientemente.

Dios me trajo hasta esta edad, y me libró de tantas tentaciones y ocasiones que solo puedo dar cuenta de esta manera como testimonio para todos, porque guardarme estas cosas y morir sin manifestarlas, me parece un pecado de omisión del que ahora me arrepiento.  Sé a lo que me expongo al decir esto, y también sé que Dios me comprende.

sábado, 18 de febrero de 2012

JESÚS COMO PIEDRA DE TROPIEZO Y EDIFICACIÓN


Pedro confiesa a Jesús

Jesús para muchos es un gran misterio, y al no querer profundizar las gentes dicen de Él que es un gran maestro y un gran demagogo. Ttodo el mundo le tiene  simpatía (incluso en el Corán), pero le tienen por una especie de demiurgo pleno de sabiduría, y que tomaba su saber de las Antiguas Escrituras.

Las apariencias para los simples, eran las de un curandero que era piadoso y conocedor de las Escrituras. Por eso la gente sencilla le seguía por que como Él decía. De cierto, de cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis. (Juan 6:26). Y eso viene sucediendo desde siempre.

Jesús ventiló la importancia de su misión y su persona, cuando enfrentó las críticas y las capciosas y envenenadas preguntas de los rabinos y sacerdotes del Templo. Y la acusación primera ante el Sanedrín era que se hacía Hijo de Dios. Y eso era insoportable para los judíos anclados en la Ley. De hecho la gente del pueblo clamó para que lo crucificaran, cuando la jerarquía del templo lo exigió a Pilatos.

Esa mezcla de una superior sabiduría y conocimiento de las Escrituras y su persona confesada por Pedro, era lo que ahora se repite. La iglesia de Dios, esposa de Jesucristo, es zarandeada,  vilipendiada, y hasta perseguida. No se la persigue a ella como tal, sino a Cristo, y de hecho se hacen muchos esfuerzos por personas a las que no quiero calificar, para que se cambien aspectos controvertidos de la verdad evangélica. Quieren derribarla como obra de Dios.

La iglesia cristiana puede ser torpe, a veces ciega ante los tiempos, y  hasta corrupta a veces (claro que sí), pero lo que no puede hacer es derribar la doctrina de su fundador y esposo para siempre; Jesucristo. Puede ser débil y a veces rancia, pero siempre fiel a lo que Cristo ordenó para nuestro bien y la vida eterna. La verdad no es cambiable.

Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. (Mateo 7:15) Son palabras de Jesús a sus discípulos que ya formaban la primera Iglesia Cristiana. Y es que el enemigo de los humanos, envidioso de la salvación de ellos, pretende derribar la doctrina clara y terminante de Jesús para establecer la suya propia.

Para ello se vale de gentes que penetran en el interior de la asamblea con más apariencia de piedad que los demás, para desde esa posición y de haberse ganado la confianza de los discípulos comienzan a sacar de contexto y a perturbar a todos los que sencillamente creen en Jesús y en sus palabras.

Dice de ellos el apóstol: Estos son manchas en vuestros ágapes, que comiendo impúdicamente con vosotros se apacientan a sí mismos; nubes sin agua, llevadas de acá para allá por los vientos; árboles otoñales, sin fruto, dos veces muertos y desarraigados; (Judá 1:12).

Jesús es nuestra meta, y nuestro estímulo para vivir una vida entregados a la divinidad de nuestro Señor Jesucristo, el cual dice seriamente: No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. Aquí no cabe otra cosa para Jesús que el total sometimiento al Padre. Imitémosle, pues aun en el plano humano no podemos ni de lejos compararnos con Él.

AMARGAS DISCREPANCIAS


Pues verá usted amigo mío: posiblemente no ha leído otros escritos míos en los que me decantaba por una sola opción;  Cristo Jesús como Estandarte de la Inmensidad de Dios. Lo demás me tiene sin cuidado, aunque naturalmente venero a María, la madre de Jesús.

Elegida por Dios para llevar en sí, y nutrir con su sangre, la vida del que era la vida de todos. Ya es obnubilación ser indiferente a ella o para más error, tenerla por poquita cosa. Hasta incluso, amarla y evocarla, es casi una blasfemia para algunos.

Es cierto que se llega a muchas exageraciones, de la misma manera que algunos de otras  observancias veneran a San Pablo, (como los antiguos paulicistas) y dan por hecho que todo lo recibió del Espíritu de Dios, por lo que se hace necesario dar por voluntad de Dios, lo que él apóstol nos dice en las Escrituras cristianas, o Nuevo Testamento.

Y eso está bien. San Pablo merece todo crédito y veneración, pero María no lo merece menos menos. Haga usted sus cuentas. Yo creo que más, pero claro está, esa es mi opinión que no creo que sea enjuiciada por usted, como herejía o suplantación de los méritos de Jesús su hijo.

Yo me la imagino a veces, hablando con su hijo adolescente, recibiendo todas sus confidencias y enseñanzas, y guardando todas esas palabras y hechos en su santo corazón. Pero no caigamos en derivaciones, aunque es ocasión para que quede bien claro lo que cada cual tendrá que presentar ante un juicio muy riguroso, por juzgarnos los unos a los otros de esa manera tan agria.

Yo lo respeto a usted como excelente persona que es, pero no espere que respete la totalidad de su creencia. Tampoco espero que usted esté milimétricamente de acuerdo con mi forma de pensar. Si en vez de ser tan atolondrados al juzgar, prestáramos atención a las Escrituras, y a los grandes hombres de Dios que nos precedieron, no habría lugar a estas polémicas.

Si yo voy a un lugar, y no puedo edificar ni me edifican, francamente no voy. Ahora la Fraternidad de los Lefevristas ataca al Papa que sigue siendo su Jefe espiritual. Lo atacan de tal manera que ni el más enfervorizado y partidista protestante lo hace.

Y como les dije que eran como Lutero, por no estar conformes con la dirección del Papa, se pusieron furiosos. Como si ellos, tal como Lutero, no estuvieran poniendo en solfa la autoridad del Papa, y lo criticaran tan ásperamente y con tan poco respeto. Es más, se atreven a decir de él que es un “anticristo”, porque dicen que tras su aparente bondad esconde un malvado corazón para destruir la Iglesia.

Pienso en que el ritual puede ser modificado por un papa después de que fue establecido  por otro papa. A mi, personalmente, me gustaba que los curas fueran con sus sotanas y su teja, porque sentirse mal por vestir así no me parece que sea propio.

Si son curas que se vistan de curas, si son monjas que se vistan de monjas, si son militares que se vistan de militares etc. aunque a veces por comodidad para circular por la sociedad moderna basta con el clergyman. Pero calificar a un concilio de satánico, ya es pasarse demasiado y no asumible.



SEGURIDAD DE LA SALVACIÓN

Hay importante cantidad de cristianos que piensan que su salvación no es segura, y por ello se angustian y en muchos casos desesperan de ello. No entiendo como alguien que ama a Cristo sinceramente, y le conoce bien, puede esperar que Él le deje en angustia, y que al final le condene a perdición. Eso es llegar a la idea del “Condenado por desconfiado”

Es congruente con esta idea la afirmación de San Pablo: Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro. (Carta a los Romanos).

¿Cómo puede pensar nadie en que a los que le aman les rechace, porque ellos no supieron sostenerse en una línea de Ley que él mismo abolió. La Gracia de Dios no es de quita y pon, sino una acción constante para que los suyos sean iluminados y crezcan continuamente en el conocimiento de su sabiduría y amor.

Hay muchos que creen que en su última hora pueden “ponerse a bien” con Dios, como si fuera posible despreciarle y después, cuando conviene, resolver el asunto; como si tuvieran seguridad de que tendrán esa ocasión, o si en medio del dolor o la sorpresa de una muerte instantánea, fuera posible para el réprobo hacer una maniobra que engañe a Dios.

Hay un amigo que dice que es calvinista y “supralapsario” y se excusa de que eso moleste a algunos. Creo que no va a molestar a muchos porque el calvinismo en España es poco conocido y las gentes, salvo excepciones, ni siquiera saben que es “supralapsario”; es lenguaje calvinista.

Las gentes no profundizan en el estudio de la salvación porque entre otras cosas no saben que se van a salvar, puesto que la idea del infierno del réprobo se les ha presentado casi siempre de forma grotesca y no creíble.

El que pierde a una persona amada, que se aparta de él, sabe bien lo que es un infierno cuando esta persona amada va con otro semejante. Es un remedo humano del infierno de verse apartado de Dios. Partiendo de esta premisa de verse apartado de la vida de Dios comprende, como el drogadicto, que ya es casi imposible volver atrás.

Recuerda la fortuna que dilapidó en el vicio, y se ve mucho más desgraciado que el que conserva su familia, y el “drogadicto irredento” los ve estar juntos y felices. Siempre que trato sobre este asunto, menciono siempre el “agravio comparativo” porque refleja bastante bien, la diferencia de estar con Dios en dicha y paz, y pasar una eternidad (presente eterno) envuelto en el mal y la desdicha.

En esta vida, aun hay esperanza y, poco o mucho, todos intuyen que detrás de esta vida hay algo especial; que la fosa no es la salida. Cuando llega la irreversibilidad de la separación eterna de Dios, verán como despreciaron sus dones y su tremenda obra, y se lamentarán de no haber hecho más cuentas de ella. Ya están perdidos.
COMUNISTAS, NAZIS, FASCISTAS, TODOS SOCIALISTAS


Cada día que pasa me sorprendo más de la  característica de las masas. Y pienso que es a causa de su ignorancia, pero a veces compruebo que personas con culturita y buenas maneras también desbarran. Posiblemente haya gente que crea que el que desbarra soy yo. Goebel el Nazi decía algo como: la estupidez de las masas es proporcional a su mala memoria.

Y es que, cuando hay mejores condiciones de vida parece que se excitan las exigencias, mientras que cuando pintan mal las cosas y no son excesivamente onerosas, la gente baja la cabeza y se mantiene más humilde. Es cierto un dicho popular en mi tierra: lo poco espanta, lo mucho amansa.

Rememoro las masas enfervorizadas cuando Mussolini proclamaba la guerra, y estas masas en vez de ver en él a un hombre fuera de control, pero que lo ejercía con saña sobre los demás y los llevaba a la perdición, lo que realmente creían ver, era a un triunfador que podía hacer la guerra, lejos de sus intereses y sus hogares. Y clamaban repetidamente, al grito de ¡guerra, guerra! interrumpiendo la soflama del llamado Duce.

Ellos no recordaban las matanzas del río Isonzo, las colinas de Santa Elia, en la hecatombe de Caporetto, donde morían hombres y más hombres en una inútil batalla; para después en la derrota, acusar a los que antes casi adoraban, y ensañándose en ellos como culpables. Volvieron a creer que podrían salir victoriosos.

Ninguno de aquellos mandatarios hubiera podido hacer semejantes burradas, si unas masas no los hubiesen sostenido a toda costa, para satisfacer sus locuras personales, que en masa era locura colectiva. Y es que todas las ideas se contagian cuando un colectivo se recrea con ellas. Y lo malo de mas utopías no es tenerlas sino querer ponerlas en práctica.

Los cristianos, hemos de entender que podemos ver las mismas cosas y entenderlas de distintas maneras, pero no cabe en ello ni el rencor ni el odio. Tratemos de ver el punto de vista del prójimo y darnos cuenta de sus orígenes, su educación y sus circunstancias, para poder conocerle mejor. Después, veremos que en el fondo no somos tan distintos. Todos, más o menos, tenemos las mismas apetencias.

Y como dice la Biblia claramente, para nuestra edificación:     El que quiere amar la vida Y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal, y haga el bien; Busque la paz, y sígala.

Porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?

 Mas también si alguna cosa padecéis por causa de la justicia, bienaventurados sois. Por tanto, no os amedrentéis por temor de ellos, ni os conturbéis, sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros… (1 Pedro 3:10 y ss.) Sepamos a quien seguimos y quien no lo sigue. Y obremos en consecuencia.

lunes, 13 de febrero de 2012

EL NAUFRAGIO DE OCCIDENTE. (1)



Como espectador considero a Joseph Ratzinger, hoy papa, como lo he considerado siempre desde hace muchos años. Un hombre de una enorme competencia espiritual. Sus libros más antiguos destilan espiritualidad. Sus maneras son prudentes y no autoritarias ni ásperas, como en cierto modo raras veces actuaba su predecesor.  

En su discurso de Ratisbona que tanta polvareda levantó, demostró muchas cosas positivas y negativas, según mi apreciación. Más que negativas, eran a lo sumo inapropiadas para el acto. El primer error, es considerar que el Islam vive en el siglo XXl cuando en realidad vive en el siglo XVI. Por tanto no puede soportar, lo que el papa dijo de Mahoma.

Las reacciones eran de esperar, y hasta me han parecido flojillas para lo que nos tienen acostumbrados esos gritones barbudos, que en realidad no representan al Islam. El Islam es algo más serio, y se toma muy en serio por sus seguidores.

¡Quién diera, que los cristianos fuésemos tan “fanáticos” de la verdad, como ellos de su creencia! No de las cosas secundarias, como los gritos de los energúmenos, por mucho que se intenten cargar de razón. Ellos desacreditan al Islam. Y como todo, el Islam mira los tiempos y las circunstancias.

Que el Korán contiene suras, haciendo enemigos a los cristianos o a otras creencias, es una realidad. Solo hay que comprar un ejemplar, en rústica, barato, para leerlo y enterarse. ¡Ya vería Mahoma mal, al cristianismo de aquel tiempo!

Cuando vio lo que era el cristianismo del imperio, ya se dio cuenta de que aquello era fachada y nada más, aparte de los que se tomaban en serio a Cristo. Una minoría muy minoritaria.

El papa tiene que saber y estar bien aconsejado, de que esa forma de hablar no se consiente entre las masas fanatizadas islamistas, como se hace y se consienten, tantas ofensas y burradas en el cristianismo comodón que se estila hoy. Estas gentes son mucho más serias en sus creencias, y no aceptan que se insulte a Mahoma. Pero lo que dijo quedó dicho. Hay que tener mucho valor para pronunciarse así.