miércoles, 5 de diciembre de 2012

ANARQUISTA, CONSERVADOR ¡SOLO CRISTIANO!



Pues verás: soy liberal y conservador, izquierdoso, derechoso, y todo lo que termine en oso o ista, etc. Verás, porqué puede ser. Soy liberal porque me gusta que cada uno tenga su libre elección, y porque así se hace que la sana competencia haga prosperar a las gentes. Soy conservador, porque la tradición me gusta y me place conservarla. Y soy progresista, porque me encanta la inventiva y el desarrollo de las capacidades de todos (y digo todos), los hombres y mujeres del planeta. Lo que no me gusta, son las tonterías.

Cuando se dice que los niños, y los no tan niños, mueren de hambre, no es correcto. Mueren mayormente de malnutrición que les trae toda clase de carencias alimenticias, y les predisponen a la enfermedad. Comer yuca todos los días, o barro como se dice ahora de algunas regiones depauperadas, no es nada agradable. Podemos probar, pero no creo que nos guste.
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Creo en la sana ambición, y creo en la solidaridad verdadera, que es no consentir que las gentes más desafortunadas estén pasando muchas fatiguitas, y otros se compren un yate de no sé cuantos millones. No aguanto a los superfinos, y tampoco a los que todo les da igual.

Respeto lo respetable, y lo que va en consonancia con la palabra del Cristo que al fin y al cabo es la única sendita- todo lo estrecha que parezca- que lleva a la vida, comprobado este aserto por mi experiencia dilatada y ser persona muy dado a meditar y a disfrutar de lo bueno.

Creo firmemente (y así me permitiera Dios que lo pudiese comunicar y me creyeran), que la dicha o la desdicha residen en nosotros mismos y que, debidamente guiados por la fe (ciega y todo) en el Cristo de Dios, podemos ser todo lo dichosos que se puede esperar de esta vida. Y después la Vida eterna.

Las cosillas que pasan del día a día, solo son anécdotas de la vida política; lo que de verdad es importante es la atención que pongamos a Cristo, y las consecuencias de paz y seguridad que le son propias. Ello proporcionará a la humanidad, gente compasiva, solidaria, bien hablada, educada, comprensiva, no juzgadora, y tantas otras virtudes que adornan al buen cristiano, y que le hace sal de la tierra para que no se pudra más aun, y en levadura para que esta pueda ser pan para bien de todos.
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Entrar en toda ese galimatías de vigores altruistas es una tarea demasiado compleja y a la vez simple, pero no cabe en un breve escrito. Baste saber, que el cristianismo con todos sus defectos es hecho adecuadamente el mejor sistema político que se pueda imaginar como dado por el que hizo los cielos y la tierra y todo el Universo. ¿no sabrá Él lo que se ha de hacer para que las cosas funcionen bien?

Ese es mi sistema político; no el del cinismo, la mala voluntad, la corrupción en todos los tiempos, y el perjuicio de enormes masas de personas, a las que no se les proporciona la ayuda que precisan clamorosamente. Me parece que el Creador “olvidó” que todos pasáramos por el trance de un hambriento o un disminuido ciego, deformado, etc. (solo durante un tiempito prudencial); todos aprenderíamos lo que es la verdadera hambruna, y las depresiones y frustraciones que caen sobre las personas que padecen estos rigores de la vida.

Tal vez pensáramos mejor, lo bien que nos va a los que nos quejamos como niños mimados de querellas ínfimas, que a nosotros nos parecen terribles contra nuestro “honor” y nuestra “integridad”. Y veríamos lo papanatas que somos, por no dar gracias a Dios con mil bocas que tuviéramos, por disfrutar de una mediana salud, y comer cuándo queremos hacerlo y además disfrutando de manjares a nuestro gusto. Pensar bien, no seca el cerebro

Rafael Marañón

AMDG

martes, 4 de diciembre de 2012

AMOR IGNORADO

NADIE COMPITE CON DIOS, EN TERNURA HACIA SUS HIJOS.



                    Un intenso frío me helaba los huesos mientras en el parque y a unos doscientos metros, que me habían sido impuestos, contemplaba los juegos y carreras de mi nieto en su colegio. Él me vio de lejos y me dirigió una mirada como perdida, aunque tuve la certeza de que me había reconocido y que mi presencia no le molestaba.

Siguió jugando y pronto sus juegos le embargaron y aunque me había visto continuó con sus amiguitos. Me quedé yo solo contemplando sus evoluciones y complaciéndome de sus piruetas y saltos con sus compañeros.

Me sentía responsable del bienestar y el porvenir de aquel niño, que ausente en sus afanes infantiles no podía percibir mi inquietud por él. Solo jugaba y sabía que su abuelo, desde la distancia, estaba allí y eso le bastaba. Él no tenía la menor duda de la respuesta positiva de su abuelo a cualquier requerimiento que él pudiese hacerle. Se sentía observado y seguro.

Su mente infantil no concebía más necesidad y atención que la inmediata y, como una abstracción inconsciente, la figura del abuelo solo era alguien que en su momento podía solucionarle un problemilla o acariciarle en un momento de crisis.

Unas preguntas me acudieron a la mente y me vi obligado a ponderarlas: ¿Sería posible que Dios me contemplara a mí como yo contemplaba a mi nieto? ¿Había yo pensado que, con seguridad, Dios estaba cerca de mí con infinitamente más amor que el que yo sentía al mirar al niño?

¿Quizás yo, como el niño, pensaba en Él solo para cuando me hiciese falta puntualmente? ¿Estaba Dios tal como yo miraba al niño, mirándome en la distancia impuesta, lleno de amor y de anhelo de tenerme y yo estaba en mis juegos y solicitaciones de la vida sin acordarme de Él? ¿Estaba Dios cerca y atento, como yo de mi amado nieto, pero apartado por mis ocupaciones y distracciones de una relación que Él deseaba ardientemente?

Todos esos pensamientos me sacudieron y me hicieron meditar sobre mis relaciones con Dios y las de Él conmigo. Y me di cuenta de que en realidad solo me acordaba de Dios para pedirle cositas sin pararme a ver algo evidente. Su amor.

Él deseaba ardientemente contar con mi atención y recibir de mí una deferencia que fuera como puente de amor, tal y como yo deseaba que la tuviera mi nieto conmigo. Que yo mirara y que Él sintiera que a pesar de las solicitaciones que me absorbían, mi vista se alzara para constatar frecuentemente que Él estaba por allí y que me miraba con amor y delectación.

Yo me hubiese gozado de que el niño me hubiera hecho una señal de reconocimiento y de simpatía; que hubiese sido consciente de mi amor y mi esfuerzo, ya que yo dejaba cualquier otro asunto del día para concentrarme en su persona, en la de su hermanita y en sus cosas de niño.

Desde ese momento tuve claro que Dios, alto y sublime, sin embargo mira mis cosas con delectación como un amante padre que es y que en todo momento, por su inmenso poder, puede (dejando todo otro asunto) concentrarse en mi persona mirando y gozándose con mi atención y en mi mirada de agradecimiento y deleite hacia Él.

Una atención que le hace agradarse de mí y estar dispuesto como lo hizo en la persona de Jesús, a darlo todo por mí. Del mismo modo que yo pensaba con respecto a mi niño amado, Él también trata de que yo comprenda que me ama con amor eterno y que solo desea llenarme de bendiciones y amor, anhelando tener conmigo una estrecha camaradería y la más intensa comunión.

Tal como yo no me canso de besar a mi niño, Dios también desea acunarme en sus tiernos y potentes brazos y acariciarme con su Espíritu, para que yo tenga la dicha perfecta de sentir la seguridad de su amor.

Desde hoy no haré más agravio a Dios pensando (como hasta ahora) que es alguien terrible, áspero, duro, implacable y justiciero. Alguien que está vigilando severo para castigar y reprobar cualquier mal paso que doy. Con acción de gracias confiaré absolutamente en Él y me regocijaré en su amor. Como mi pequeño nieto, jugaré y reiré y tropezaré y me levantaré.

Sabré que si alzo la vista y la dirijo a Él me encontraré con la misma mirada amante y arrulladora y con algún que otro ceño forzadamente fruncido por causa de alguna torpeza o travesura. Ya no más reglas y ordenanzas, sino solo amor y conocimiento, tal como Él quiere de mí como hijo y la seguridad de que su amor no es enclenque como pensamos, sino fiel, firme y vigente como Él mismo.

Desde ese momento he quedado libre. Soy consciente de que mi debilidad, de la que tanto he renegado, es necesaria para echar fuera toda jactancia y depender exclusivamente de su amor y poder, entregándome sin vacilar en sus fuertes brazos en el camino que Jesús nos propuso para conseguirle. Él, mismo.

Ahora ya solo tengo pensamientos de paz, gozo y gratitud y la absoluta seguridad de que Él me contempla con amor; que solo desea para mí gozo y paz que descansen sobre su persona y no sobre nada más, sean obras, intelecto,  etc. Solos, Dios y yo. Juntos en amor y confianza, juntos en su poder y en mi debilidad que es fortaleza en la confianza.

A pesar de esto, tengo por seguro que cuando me encuentre en su presencia tendré que decir arrobado: ¿Tan bueno eras? ¿Tan torpe era yo que tan mal te concebía? ¡Que ridículo me parece el concepto que yo había tenido de ti! Y me sumergiré para siempre de lleno en Él.

Ahora ya soy el más inteligente de los hombres y esto solo porque he depositado mi confianza en Dios y solo en Él. Ahora ya sé que soy hermano de Jesús y de que ,pase lo que pase, nada me podrá apartar del amor de Dios que viene a mí por Cristo Jesús porque todo depende de Él. 

El que en Él cree no será avergonzado.

Él, es mi héroe.


AMDG.

lunes, 3 de diciembre de 2012

OBISPOS Y OBISPAS (2ª Parte)




  

En escrito anterior daba mi opinión sobre las modas modernas de concederles a las mujeres la potestad de ser obispas, lo que a mí desde mi criterio cristiano es error. Las mujeres tienen en la Iglesia roles que superan cumplidamente las limitaciones que ignoraba soberanamente Teresa de Jesús, y la más moderna Teresa de Calcuta.

Hay veces en las que uno escribe cosas que pueden tener multitud de interpretaciones. Una de ellas es la de que el escritor pasa de largo por cualquier evento religioso, o que por el lado contrario es un intolerante o estricto en cuestiones que son opinables. Hacer el bien no es opinable ni se puede tener prejuicios contra tal práctica cristiana.

Creo que nada hay opinable en temas de religión, cuando se trata de la cristiana. En las demás, no me introduzco ni trato, pues no es lo mío. Que lo hagan otros en sus distintas creencias. Por mi parte me limito a rechazar las estupideces y burradas añadidas a la correcta recepción de las enseñanzas de Jesús, y trato de comprender lo que hacen los demás. Porque es propio de cristianos comprender.

 No siendo escandaloso, me parece que lo que otros hacen no es cosa mía. Yo aprendí de buenos maestros desde mi infancia. Benditos sean. En aquel tiempo, no era moda la forma de pensar que ahora existe de dejar sin instrucción espiritual a los niños, para que ellos pudieran tomar el camino que quisieran.

                 Y dice la Escritura: El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige. (Proverbios 13:24) Es así que los niños han de ser enseñados en los caminos rectos desde pequeñitos, para que no caigan en las aberraciones que se les ocurran a los lobos vestidos de ovejas que penetran en la grey de Dios. La Santa Iglesia cristiana Universal.

Queda pues claro para todos, que las personas que entran por la puerta estrecha y el camino de la vida no errarán su camino. En el caso de caídas a causa de nuestra flaca naturaleza, siempre contaremos con la Gracia de Dios, para que a las personas de buena voluntad sean cubiertas con la misericordia de Dios Padre.

Ahora impera la mentira y la corrupción. No solo corrupción de “apaños”, o posible colusión de partidos, sino lo que realmente tiene importancia para evitar tales lacras, el abandono de Dios y la entronización del pensamiento del hombre. Hablar de solidaridad es la mayor de las hipocresías mientras esta solidaridad no se extienda a todo el Orbe.

Se invocan por todos, con palabras hipócritas y ambiguas los derechos del pueblo, entretanto que los responsables de la situación  y sus cómplices gozan de franquicia para cometer los más escandalosos crímenes contra los pobres y desamparados. La labor del diablo. 

FATALISMO O CONFIANZA 1ª Parte


 


Todos los caminos del hombre son limpios en su propia opinión;
Pero Yahvé pesa los espíritus.

Abrir el periódico por la mañana es una clase de tortura que no le recomiendo a nadie. A nos ser que los sucesos que ocurren cada día de afecten a él personalmente puede dejar de leerlos hasta un poquito más tarde. No soy nihilista pero sí bastante fatalista y por ello me siento muy bien en casi cualquier circunstancia. Dios está en control.

En el campo de la psicología soy primario, es decir, que me lanzo sobre un asunto casi sin pensarlo, pero cuando pasa el asunto soy medio fatalista y dejo a Dios que lleva este tinglado hacer lo que quiere que es lo que va bien para todos. El Universo es muy grande y solo Dios conoce el devenir de la humanidad.

Porque veamos; dice la Biblia: De Yahvé son los caminos del hombre y Él los dirige según su voluntad. Si esto es así y lo podemos comprobar, viendo a donde hemos llegado y de qué forma, ¿de que vale hacerse, poco menos que la autopsia en vivo, cuando las cosas suceden sin que en ello podamos poner ni siquiera un granito de arena?

No estoy diciendo que no hagamos nada. La Cruz Roja, Caritas, Aldeas Infantiles, y tantos y tantos más (cristianos casi todos) son gentes a las que ayudar y podemos hacerlo en la medida que pueda cada uno con dinero, voluntariado, etc. Pero andar ansioso porque en África perecen millones de seres con Sida, desnutrición, y tantos males, no es lo más idóneo. La oración y el lógico apoyo, sí.

Dejemos que eso y más injurias a la especie humana como llevan a los “atrasados”, los portadores de los aparentes progresos de los “civilizados”, casi siempre procurando saquear lo poco o mucho que tienen estos “salvajes”. Dios hará justicia en su momento. Una vida humana aquí vale bien poco para muchos. Para Dios son intocables.

Como no sé expresarme debidamente muchas de estas cosas que digo pueden “interpretarse” de la forma que cada uno quiera, pero mi paz de espíritu, no depende de lo que alguien pueda decir de mí, sino de mi propia conciencia. Así dice la Biblia: Cuando los caminos del hombre son agradables a Jehová, aun a sus enemigos hace estar en paz con él. (Proverbios 16:7)

domingo, 2 de diciembre de 2012

OBISPOS Y OBISPAS (1ª parte)






Leo en los blog que van conformes a la instrucción de Jesús, y me doy cuenta de cuanta bribonada se esconde tras de tanta parafernalia de cargos, carguitos, y todo lo demás, tan cutre y tan ramplón.

Por supuesto se puede hablar menos agresivamente, pero es que algunas veces has de salirte del pentagrama para acusar a los sucesos que pasan diariamente en el interior de La Santa Iglesia de Jesucristo. Jesús ya lo hizo en algunas ocasiones

Y esto no lo digo yo por mi cuenta sino la misma Escritura discierne bien entre obispos y obispas. Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. (Hechos 20,28)

Esto es muy grave Si no caemos en la cuenta de lo que significa Asamblea de Dios, podemos caer en lo que a continuación comento a una página sobre estos asuntos. A mí no me pican chinches de tal y de cual tendencia, pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día. (2ª Timoteo 1, 12)

Tengo mi criterio después de analizar todo lo que ha caído en mis manos y ni son tan buenos estos, ni son tan malos aquellos. Después hay una serie de figurones que van a lo suyo que es ser y figurar, cuando saben igual que todos que el fin y la muerte es de todos y para todos.

Endende luego tós los burros podemos sel obispos” Se pone uno a leer todo el repertorio de revistas digitales y dan ganas de… bueno... dan ganas.

¡Tan contentas, y tan contentos todos! ¡Ya han llegado a su meta que es ser grandes del mundo! ¡Que contento estará el Espíritu de Dios!

Ayala estará por ahí, y si no, pronto aparecerá. ¿Esto es lo que tanto amé desde chiquito? ¿Tan gran verdad es escondida a los humildes? ¡Que plasta de…. Figurones!

Solo hay una Iglesia de Cristo, y Él sabe que características ha de reunir. Vivamos el Evangelio lo mejor que nos dejen nuestras pasiones, y encomendémonos todos a la gracia de nuestro Señor Jesucristo. Disculpen, es que ya ni me puedo aguantar

Las palabras de la Escritura son terribles, y se pude uno echar a temblar leyéndolas y meditándolas: Porque como está escrito, por causa de vosotros el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles. (Romanos 2, 24) No saben, no entienden, Andan en tinieblas... (Salmos 82,5)

Y no soy mejor que nadie, pero hay hechos que los cristianos tenemos derecho a juzgar. No a las personas. (1ª Corintios 2,15) Eso es oficio de Dios, mucho más grande y justo, y que penetra en el interior de los corazones.

Dirijámonos a la misericordia de Dios y esperemos tranquilos. Ya sé, por que Dios permite el pecado; es algo que no puedo comunicar, por que no sé expresarme adecuadamente. Como decía San Pablo: ¿Quién enferma, y yo no enfermo? ¿A quién se le hace tropezar, y yo no me indigno? (2ª Corintios 11,29)

sábado, 1 de diciembre de 2012

ÚLTIMOS COMPASES




     Tocando ya mi vida sus viejas melodías,
Me acuerdo, Cristo amigo, de mis desobediencias
De mis locuras vanas, de ciegas apetencias
Que tú, mi eterno amigo, tornaste en alegrías.

Con mi alma rota, oscura, y herido corazón,
Volviendo a ti los ojos desnudo de pasiones,
Vengo de senda oscura, y amargas decepciones,
Evocando en cada paso, tu vida y tu pasión.

Un tiempo, las locuras de juveniles años,
Con cálidas palabras cantaba, cual cigarra,
Las locas melopeas de lujuria y de farra,
Bajando del infierno, los ardientes escaños.

Trataba de olvidarte, y en farras agobiar
De perturbadas risas, y en lodo y pestilencia,
Queriendo tu llamada borrar de mi conciencia;
Más cuando fue tu hora, me tuve que
humillar.

Y quise separarte, de mi entraña perdida,
Mas tú seguías amando, al pobre pecador
Envuelto en los harapos de su imparable ardor,
Pensando que eran suyos, sus actos y su vida.

Ahora sé en que para, la loca estupidez,
Y en vez de haberte dado mi vida juvenil,
Dispuse yo de ella, en pleno y verde abril,
Cuando tus maravillas, soberbio despreciaba.

¿Y que te ofrezco ahora? Tan solo los despojos
De un tiempo malgastado, la triste confesión,
De una vejez inútil, sin gozo, ni ilusión,
Y estólido resumen de todos mis antojos.

Creer ya he aceptado, a pesar de mi ardor,
Con tanta altanería y sórdida traición,
Pero es que eres divino y esa es tu condición,
Por ser Hijo de Dios, y santo y puro amor.

Te amo con toda el alma, y miro tu tormento;
El de la pura dama, y el de tu Santo Padre.
Colgabas como un trapo, desnudo ante tu madre
Todo porque a mi alma, libraras de su
intento.

Me rindo ya ante ti; estoy desmantelado,
Caduco y sin fortuna, que pudiera ofrecerte,
Solo despojos soy, y por tu amor, la muerte
Espero haber vencido, y estar siempre a tu lado.


SEMÁNTICA

Por encima de estos pasaron las veleidades de los poderosos

Bueno, bueno, “ahora que ya había aprendido a decir pinícula;  van ahora y le ponen flyn”.  Y es que los intelectuales de salón no saben que decir para que nada cambie y todo parezca que ha progresado. Decía el mariscal Joffre ante un mapa de Francia cuando el avance alemán: “parece una gran conquista (la de los alemanes) pero se reduce a solo este territorio”.

Claro está, comparado con el mapa de Francia lo que habían logrado avanzar los alemanes en la primera guerra europea parecía mínimo los primeros días. Cuando al fin empezaron a quejarse aquellos vampiros, de que les faltaban “efectivos”, es decir hombres que llevar a la hecatombe, fue cuando empezaron los generales “limogés”, es decir, separados del mando, ya que en Limoges (Francia) estaba el mando supremo francés.

Ya faltaban hombres para gastar. 70 millones de movilizados y 9 millones de muertos. La Batalla del Ebro fue una escaramuza comparada con las de Verdún, Artois, Somme, y la desesperada “batalla del emperador” comenzada al final de la guerra como un último esfuerzo alemán para doblegar a sus enemigos.

Así los intelectuales de la Izquierda y de la derecha,  cambian los tercios para que nada cambie para ellos. Los jubilados serán de nuevo crucificados, para que el dispendio por los altos niveles continúe sin que nadie haga nada por detenerlo. Es que no hay dinero es el "Supremo Argumento". Y los culpables de esta catástrofe económica “rajando” hasta por los sobacos. Sean quienes sean. No entro en eso.

Claro está, es de lo más tonto meter al zorro en el corral para que guarde las gallinas. “Hoy por mí, mañana por ti”. ¡Vamos al trato! Y así seguimos con el vergonzoso asunto de los pinganillos, mientras los funcionarios se quedan sin paga de Diciembre que ellos ya han pagado a lo largo de su vida laboral. ¡Esto, justicia se llama!

Hay falta de “efectivo” que gastar, pero eso no va con las cosas del bombo y del luxury del Estado. Esperando estamos todos que alguien le eche valor, y diga el clásico “hasta aquí llegamos”. “Con todas las incomodidades, follones o peligros, esto se va a arreglar de la manera que queda arreglado y bien arreglado”.

Lo que ocurre es que el suicidio es para los desesperados, y en las altas esferas nadie está desesperado, porque se garantiza todo lo garantizable… y “p’alante”. La gente común está “mas tiesa que la mojama”, y las tiendas (y por ende las industrias) o se cierran, o se larga gente a la calle. Y lo malo es que no se contempla un panorama a corto que alivie las penas del ciudadano “soberano”. ¿Soberano? ¡Ja!

Así que a tirar de semántica y llamar como dice la Escritura cristiana: llamar a lo bueno malo, y a lo malo bueno. Y a derrochar, que la gente mientras pueda tirar solo irá detrás de los agitadores profesionales (esos sí que ganan), y será incapaz de votar a un tipo que “diga y haga”, y lo apoye para que haga lo que haya que hacer. Esto se eterniza y catapún, chi chin, ladran, luego cabalgamos”. Lo siento de veras, así lo veo a estilo cateto. Ya saben.- La semántica.