miércoles, 23 de enero de 2013

EXPERIENCIA CON EL REY


  
Le pedí que viniera y acudió acogedor
Yo era esclavo del vicio y él es Rey de los  Cielos,
Y su gran majestad no rehusó sus consuelos
Y acudió diligente en auxilio de amor.

Cuando yo me angustiaba, me insistía con ardor
¡Ven a mí, desdichado! ¡Por qué siguen tus duelos?
El mundo te esclaviza, no llena tus anhelos
Solo aleve te engaña, solo ofrece dolor.

¡Ay Jesús! que terrible es estar alejado
De tu amparo benigno, de tu amable favor,
Para seguir la senda del diablo enojado.

¡Y me cuesta creerlo! y me encuentro apenado
Por no haber acudido a gozar del honor
De ofrecer lozanía, contigo embelesado.

Rafael Marañón                             

miércoles, 9 de enero de 2013

ÁNGELES CASO .- PERIODISTA DE LA VANGUARDIA



Recogido de internet... y creo que vale la pena leerlo

Descripción: ANGELES CASO.jpg
Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso
Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. 

O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. 

Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. 

Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.
  

martes, 8 de enero de 2013

PREDESTINADOS PARA BUENAS OBRAS




Botella vacia 

Y a los que predestinó, a éstos también llamó;
y a los que llamó, a éstos también justificó;
y a los que justificó, a éstos también glorificó. (Romanos 8:30)

Enconadas han sido desde la aparición de las creencias  de Jean Calvin, las contradicciones de estas doctrinas, así como muchas de las que en oposición se han erogado y multiplicado. El texto arriba escrito es relevante, pues la conversión nos hace hijos de Dios y herederos de su gloria.

La predestinación pues, parece estar fundamentada en numerosos textos bíblicos y es, para los calvinistas extremos,  algo inamovible. No lo veo yo así, pues hay textos que hablan de otra forma. Es natural que unos se acojan a unos textos secos y aislados, y otros a un contexto, sin el cual la doctrina queda coja e incompleta.

Por ponerte un ejemplo hay un texto que dice: El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles. (Apocalipsis 3:5) Lo cual da a entender claramente, que podemos ser borrados del Libro de la Vida.

El Evangelio Eterno es todo, sin excepción, beneficio total para el que lo sigue. Jesús dijo en su momento que: El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. (Mateo 10: 37, 38). ¿Se trata de abandonar a los padres o hermanos haciendo ofensa a las palabras del Señor? De ninguna manera. 

Pues la Escritura en numerosos pasajes dice como San Pablo: Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios. Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles;
 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo (1 Timoteo 5)  

No se trata pues de interpretar la Escritura como a cada uno le parece, porque el Señor es vengador de toda ofensa contra los padres. La comprensión, la mansedumbre y el amor es cosa de Dios que lo tiene abundantemente. Está de más decir (y sin embargo lo digo), que hay unas condiciones para seguir a Jesús. Es cierto que es propio de la naturaleza humana “meter la pata” cada día, pero el esfuerzo de la santificación diaria es necesario para este seguimiento. Y no es precisamente aborrecer a los padres. Solo amarlos menos que a Dios.

Pienso, y lo digo por responder a tu mensaje, que estas materias no son par discernir por mi pobre cultura religiosa, sino que hay personas mucho más formadas, que indican que las obras, una vez perfeccionados por el Espíritu Santo, son validadas como galardón según se dice en otro lugar:

Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.
Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.

Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.

¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  (1ª Corintios 3: 11 al 16)

Por supuesto que se puede añadir mucha materia en una discusión, pero yo me atengo a la doctrina de la Iglesia Cristiana mucho más segura, puesto que ha sido extraída de los textos por gente mucho más conocedora y sabia que yo.

AMDG        

domingo, 30 de diciembre de 2012

NO, NO ME MOLESTA




No, no me molesta que me preguntes, ni que estés en desacuerdo conmigo. 0 que me “atices” con tus formas de pensar. No soy infalible, y puedo errar. Comprende que mis escritos no está hechos para lucirme, ni para “epatar” a los que ya conocen estas materias religiosas. Sé escribir libros y no lo hago, porque considero esta tarea como algo muy, muy superior.

Hay muchos amigos que no comulgan con mis ideas, y a otros simplemente no les interesa, pero yo empujo la piedra aunque no la mueva. Eso es lo que creo mi vocación, y eso hago. Tan pronto recibo alguna variación de dirección, rechazo, o despiste del receptor, me apresuro a quitarlo de mi agenda y así no creo molestar a nadie.

El que quiera escuchar y leer lo hace, y el que no quiera lo deja pasar. Yo siembro, y la cosecha la recoge el Señor. Hago mi parte en este negocio, y lo demás está en manos de quien tiene en su mano la salvación o la perdición para los que rechazan sus amorosas leyes.

Lo contrario del cristiano es el perdido, que no tiene inconveniente en participar de los vicios modernos y antiguos: Como la ley de Dios le resulta pesada, al no tener el espíritu de verdad, se encuentra en su propia vía, y su camino está atestado de dificultades y de penas.

Al salirse, o no entrar en la senda de Dios, carece de revelación y unción, lo que le impide penetrar los misterios de Dios que le parecen desde su óptica, banales y propios de “mea pilas" o de fanáticos religiosos.

A mí, personalmente, no me afecta la opinión de la gente, porque sé a donde voy, y de donde vengo. El final de la vida del hombre perdido es como decía Espronceda el poeta:

Que es la vida del hombre y su locura
Una estrecha y hedionda sepultura.

O en el caso de que yo esté errado, y los prodigios de Jesús sean fieles, una horrenda vida en la muerte eterna espera a los refractarios, que no es ni más ni menos que estar fuera y en un estado de eterna exclusión de los que no quisieron aceptar el Evangelio: Es, simplemente, lo que se quiere ahora.

Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,  y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el Cielo con los ángeles (enviados) de su poder.

En llama "como de fuego", para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder(2ª Tesalonicenses 6 al 9 y más)

AMDG

miércoles, 26 de diciembre de 2012

BUSQUÉ TU AMOR (Poema)






¡Oh buen Jesús! ¡Como bendigo el día
Que tu nombre invocando, ajado y triste
Busqué tu amor que en gracia me reviste,
Llenando mi alma rota de alegría! 

Tú eres la llama que mis pasos guía
La luz que alumbra todo cuanto existe;
Eres amor que humilde y puro insiste
Colmándome de luz y de poesía. 

Eres mi canto, gozo y melodía;
Motivo y fin de toda vida y gloria,
Y eres Jesús, mi aliento y mi ufanía. 

¡Noble amigo! Sin huera teología
Me diste amor, siendo yo pura escoria
¡Tú eres mi rey y mi sabiduría! 

Contigo ya en franquía
Y libre de congojas y temores
Espero, en paz, morar donde tu mores




lunes, 24 de diciembre de 2012

CLAVOS DE AMOR




Colgado del madero, en agonía,
Sujeto por los clavos de su amor,
Lanzando hasta los cielos su clamor
Expira el buen Jesús por mano impía.

Redime del pecado el alma mía
Y yo me constituyo en su deudor,
Amante purifica en su dolor
Mi vida, mi pecado y mi falsía.

Mas no será el dolor interminable,
Pues su vida germina poderosa,
Y emerge de Su Padre esplendorosa.

Venciendo al enemigo, formidable,
En triunfo, resurgido de la fosa,
Todo el poder de Dios en Él reposa.

Sin miedo de la losa,
Mi espíritu se afirma en regia herencia,
Y espera su regreso con paciencia.

domingo, 23 de diciembre de 2012

RESPUESTA A UNA RECONVENCIÓN (2ª parte)



Es claro que Jesús ponía condiciones duras para los que quisieran seguirle, aunque no dijo nada contrario sobre los que, haciendo obras de Dios, no les seguían.  No sé si pecamos, cuando hacemos juicio contra los demás que, aun rústicamente, siguen con Jesús aunque sea de forma débil o casi indiferente.

Es cierto que las condiciones de Jesús son duras de seguir y más si estamos embebidos en las cosas del mundo, pero si el Espíritu nos llama y somos dóciles a su llamada, estaremos en una situación bien privilegiada y, por tanto, no estamos autorizados para juzgar y condenar a otros hermanos que, por convicción o por otro motivo, no nos siguen en nuestra manera de peregrinar por la tierra de Dios.

Termino con un ejemplo de diversidad en las misiones de cada cual: Pero de los que tenían reputación de ser algo (lo que hayan sido en otro tiempo nada me importa; Dios no hace acepción de personas, a mí, pues, los de reputación nada nuevo me comunicaron.

Antes por el contrario, como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión (los no judíos), como a Pedro el de la circuncisión (judíos) (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión, actuó también en mí para con los gentiles),

Y reconociendo la gracia que me había sido dada, Jacobo, Cefas (Pedro) y Juan, que eran considerados como columnas, nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo, para que nosotros fuésemos a los gentiles, y ellos a la circuncisión.

Solamente nos pidieron que nos acordásemos de los pobres; lo cual también procuré con diligencia hacer. (Gálatas  2: 6 al 10)
              
La profusión de textos bíblicos explica mejor que yo, el rigor de los asuntos espirituales. No estoy tratando de justificar herejías, ni que la gente ande por ahí cada uno por su cabeza y su criterio. Solo digo que está muy mal que unos a otros, y llamándose cristianos, se descalifiquen o se odien. No es esto lo que el Maestro nos dejó dicho.

             Si alguien esta equivocado tome en cuenta lo que San Pablo decía en el caso de comer o no carne: Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo. Nosotros sigamos el camino recto, y dejemos que a los demás los juzgue quien tiene potestad para hacerlo. Los demás, son cobeligerantes en la proclamación del Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo.


AMDG