viernes, 21 de diciembre de 2012

HAY JUICIO


  

Hay algo que a mí me resulta espantoso y que a mi honesto juicio es una merma importante de la atracción que el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo. La animosidad existente entre las distintas confesiones, y hasta de la misma confesión entre los que en vez de ser hermanos son casi enemigos irreconciliables.

Las críticas, con el mayor interés en mejorar lo que hay (concedámosle esto), son inapropiadas la inmensa mayoría de las veces, y solo la constructiva es la que debe prevalecer entre los que se dicen hermanos

Pienso que esta situación que tanto daño hace al Evangelio es algo que se debería extirpar, y se debe a que no hemos comprendido aun la grandeza de cada ministerio que cualquier hermano desarrolla. Cada cristiano está llamado a anunciar o a proclamar el Evangelio de las Buenas Nuevas” como tabla segura de salvación eterna.

¿Y de qué tengo yo que salvarme? dirá mas de uno. San Pablo lo cuenta muy bien en la visita a Atenas, ciudad que por aquel entonces era centro de la filosofía y que presumía de espiritualidad mantenido un panteón de dioses a los que se ofrecían sacrificios.

Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos. Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres.

Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan;  por cuanto ha establecido un día en el cual juzgará al mundo con justicia, por aquel varón a quien designó, dando fe a todos con haberle levantado de los muertos. (Hechos17)

Si somos capaces de digerir esta invectiva de Pablo a los atenienses aplicándola a nosotros mismos, hemos de reconocer que nuestro cristianismo es más de pacotilla que real. No creo que haga falta que nos vistamos un sayo y andemos pidiendo limosna ni mortificándonos, ya que de eso se encarga la vida.

Creo que una actitud de espera tranquila en Dios y una obediencia a sus ordenanzas (de las caídas ya se encarga Él si las confesamos arrepentidos) es bastante, aunque si queremos ser levadura y sal, así como luminarias en este mundo tan agitado y corrupto, no tenemos más camino que el que nos proponía San Pablo: Sed imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo. (1ª Corintios 11:1)

AMDG.

domingo, 16 de diciembre de 2012

DIVAGACIONES


Juntos, aunque no revueltos


Nos juntamos en una terraza, para celebrar juntos una “fechoría” de Santi que había recibido un premio. Naturalmente ¿como no? surgió la siempre esperada pregunta sobre el fundamentalismo de cada Iglesia cristiana, y la importancia que estaba cobrando la secularización y el regreso por otra parte  a las fuentes primitivas.

Ramón que es el más sesudo y tranquilo del grupo adujo en la defensa de sus criterios- es que no se puede creer lo que no se cree; se puede aceptar tal o cual dogma, pero creerlo me parece que más de un clérigo de cualquier observancia, tendría muchos problemas para aceptar algún que otro dogma sin analizarlo y ponerlo en cuarentena por lo menos.

-El hecho de que no coincidan, aunque sea en el ritual, hace pensar que tampoco coincidan en otras materias más peliagudas- dijo Fernando Aguado -Solo creo que cada cual tiene una distinta forma de ver las cosas, y que supongo que está condicionado a la forma de vida y de comunión, y a las costumbres de cada lugar-.

-Yo no veo grandes diferencias entre unos y otros. Todos dicen lo mismo, aunque comprendo que siendo más bien indiferente a estas cosas de costumbres o de reglas, no capte bien la importancia que cada cual concede a los procedimientos-

Eso pasa porque cuando se está fuera no se aprecian las diferencias- Es normal, que los que están dentro de la vida del Evangelio presten mucha atención a los matices; las pequeñas cosas pueden alterar muchas grandes. Apuntó Juan, que es cristiano, aunque no muy comprometido.

 Martín, siempre tan taciturno y tolerante, aportó.-Tengo parientes cercanos y buenos amigos que aunque no hacen el cumplimiento dominical cristiano, no dejan de ser gente honesta en su ética y en sus formas de contemplar las relaciones humanas que al fin y al cabo son las que mayormente dirigen la actividad de una Iglesia- 

Estos corrillos eventuales, permiten comprobar que aunque todos digan lo que quieran sobre el hecho “religioso”, la mayoría tiene sus opiniones sobre todas estas cosas espirituales. No son tan indiferentes como aparentan.

De hecho se ha comprobado que cuando el 11-S con el derribo de las Torres Gemelas de N.Y., entró mucha más gente en las Iglesias a raíz del terrible atentado. El hecho espiritual está dentro de cada uno de nosotros. En unos, el Reino, en otros la inquietud espiritual. En todos trabaja Dios a su manera.

jueves, 13 de diciembre de 2012

HUMANIDAD Y CIENCIA



Sobre un estudio rigurosamente hecho por una prestigiosa universidad, reconoce Sergey Gavrilets, de la Universidad de Tennessee-Knoxville. «Nuestro estudio ha generado mucho entusiasmo al ofrecer una nueva visión a un tema muy viejo», Ahora bien, señala, «podemos estar equivocados, pero así es como funciona la ciencia. Formulamos una hipótesis y se debe probar si está bien o mal».

Pues bien sobre ello tengo algo que decir, que llevo repitiendo a todo el que me consulta... o insulta; que tanto de una "medicina" como de otra soy abundante receptor. No es importante y me dan pie para confeccionar mis pequeñas réplicas y anunciar la verdad que está en Cristo Jesús.

El misterio no ya del Universo con sus numerosas galaxias estrellas, planetas, etc. sino una explicación razonable de la vida es algo que no está al alcance de los seres humanos por más que presumamos que esto es así o que por lo menos llegará a serlo. La ciencia como dice El Dr. Gavrilets formula hipótesis generalmente bien asentadas pero que desconocen el 99 % de la realidad.

Puede darnos los “comos” pero jamás los “porqués”. Y la ciencia trabaja con los datos que puede tener o adquirir a medida que avanzan los conocimientos de las cosas. El solo sé que nada sé de Sócrates y otros genios que le han seguido da buena cuenta de la situación de la ciencia.

Es tan tupido el velo que oscurece la realidad que es muy difícil penetrarlo con los medios “científicos” de que podamos disponer. Tal vez, conforme se vayan removiendo los velos que oscurecen nuestra visión del Universo podamos saber más y más sobre alguna parte de las muchas materias y asuntos que forman parte del existir.

Podemos conocer y en nuestro propio beneficio hallar y aplicar la energía del magnetismo de la Tierra y disponer de energía inacabable y a la vez hallar medios que ahorren infinitesimalmente casi la necesidad de la tal energía. Como será el mundo en unos tres mil años, ya asomó el gran Asimov en sus novelitas, y más aun en su trilogía sobre las Fundaciones, libro que me permitirán ustedes que recomiende.

Pero al fin y al cabo seguiremos, en ese teórico tiempo, siendo una especie humana más desarrollada, aunque por mucha pátina de bondad que pongamos sobre nuestros cuerpos y espíritus, solo conseguiremos que nuestras fuerzas hayan crecido para daño propio. En esos tres mil años, puede ser que se pueda destruir un planeta por necesidad o capricho de quien posea el poder “científico” para hacerlo.

El desarrollo de la ciencia solo es un bosquejo de nuestra ineficiencia y cortedad de conocimientos que, por mucho que se quiera cambiar, solo será para nuestro mal. En las películas de anticipación o ciencia ficción, se muestran los desarrollos de unos mundos en los cuales será un infierno vivir. Cambien o no, los postulados o los parámetros con que juzguemos cada situación. 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

PERFECCIÓN PERSONAL



Obras de misericordia.- Enseñar al que no sabe.
Y con mucho amor del bueno.

Mi muy querido amigo: ante todo conoces que mis asuntos son transparentes, como siempre lo han sido. Nada tengo que no se pueda saber por todos. Cuando he hecho alguna cosa no debida no lo he ocultado. Soy así ¡y ahora no voy a cambiar! Tengo que responder a algunos mensajes que me dicen de todo. Desde hipócrita hasta apóstata, según les venga bien.

Yo sigo claramente diciendo lo que creo y siento, y si mi fe no es lo robusta que quisiera por causa de mis elucubraciones interiores, para mí lo que vale es la voluntad. Es por ello que me congratulo en hacer lo que creo que debo; de mis fallos se encarga Dios que es más poderoso y clemente.

No creo en sentimentalismos al uso, aunque me goce en ellos cuando son de buena ley. Sé claramente que soy yo el que, atendiendo a la llamada de Dios, pongo toda mi voluntad en hacer y decir lo que me parece que es parte de su voluntad.

Me siento como un hombre que en el ocaso de mi vida quiere dejar sus cuentas bien ajustadas con sus prójimos, porque en el caso de mi relación con Dios, el Creador, no tengo problema porque he obligado a mi voluntad a someterme a Él, y me va muy bien. Si esto me favorece por estar en Él es cosa suya, porque yo no tengo palabras para agradecer la felicidad con la que he hecho el camino de mi vida.

Hay veces en que mi fe, asediada constantemente por los acosos de  mi entorno, flaquea o pasa por lo que algunos hombres y mujeres de Dios decían que era el camino de la “noche oscura”, y lo que otros llaman la “travesía del desierto”. Seguir adelante, a pesar de esas llamadas a la transgresión y al desaliento.

No descarto, y me parece bien, tu reflexión de que los malos ejemplos son los que causan tanta devastación en los corazones de los que sin fe buscan la verdad, o los que poseyéndola la pueden perder por esa causa. Lo que ocurre, es que procuro hacer mis cosas adecuadamente buscando la perfección. Mi perfección es Cristo, y la perfección de Cristo es mi perfección.

La vida cristiana se basa en la voluntad, y no solo en los sentimientos de cada cual. Nada es mejor que seguir la senda de Jesucristo, porque basta con ver un telediario para conocer las perversidades más viles que se miran por casi todos con indiferencia y hasta con delectación.

No creo decir nada nuevo, si afirmo que si no hay fumadores, ni consumidores de droga, alcohol y codiciosos, la existencia sería mucho más tranquila y triunfadora que lo es ahora. Por eso, te recomiendo que aprendas más sobre Jesús. Ilústrate leyendo la Biblia, y siguiendo las sabias normas que el Espíritu Santo de Dios ha dejado a su Iglesia. Por lo demás vive en paz, y pásalo bien. Yo así lo hago. 

martes, 11 de diciembre de 2012

NO ESTAMOS SOLOS, NI ABANDONADOS



 

Soy algo altruista, y trato de comprender los problemas de los demás, porque en realidad todos compartimos la dicotomía (διχοτομία) del ser humano irredento, y la misma esquizofrenia mental que afecta a  todos los cristianos. Por una parte somos gente digna de que Dios se apiade de nosotros, porque la vida es como decía la salve antigua “un valle de lágrimas”. Por otra la congénita depravación preconizada por los calvinistas y otros.

Estoy seguro de que el Creador contempla nuestras vicisitudes con mucho amor, porque sabe que somos débiles y terriblemente soberbios, y que nos metemos en líos solo por ello, y por la curiosidad propia del que administra de forma extremadamente desacertada una libertad inmerecida.

Si obtenemos libertad, nos quejamos como el pajarillo, solo y helado de frío en lo alto de un tejado. Si nos meten en una jaula de oro, al abrigo de avatares, con todo solucionado, nos quejaremos de que carecemos de la libertad ansiada.

Y no somos felices… porque no queremos serlo. Porque nos introducimos en esferas de la vida y de la inteligencia que sobradamente nos sobrepasan. El ser humano, hecho a imagen de su Creador, tiene muchas aspiraciones que en Dios son posibles, y en nosotros completamente inalcanzables.

De ahí esa sensación de que nuestra vida se acaba, sin conseguir las metas o aspiraciones que hemos cobijado en nuestro interior. La envidia es solo una manifestación de tal decepción. Un rico que tiene un yate de 30 metros, lo pasa fatal cuando ve en el embarcadero donde aloja su magnífico barco, otro yate de cincuenta.

El pobre nunca es rico, porque siempre aspira a más: Aquí cabe la antiquísima coplilla de “el que tiene un duro quiere tener dos”… etc. Porque estamos hechos para algo que imaginamos, o lo deseamos imaginar, algo tan grande que nos trasciende y nos hace ver, a pesar de nuestro orgullo innato, lo lejos que nos hallamos por nuestras fuerzas o ingenio de cumplir nuestra sed de grandeza y de inmortalidad.

Jesús dijo que el grano de trigo si no se entierra no dará fruto. Si nosotros no somos reflexivos y no nos damos cuenta de nuestra dicotomía, en la grandeza a que aspiramos y en la flaqueza en la que nos encontramos, siempre seremos pobres de solemnidad. Y el olvido nos acecha, así como la vanidad de una vida malgastada en afanes y quimeras.

La sobriedad, la fe, la esperanza que nos lleve a hacer el bien a todos y cada uno de nuestros semejantes, es lo único que puede redimirnos de estos forcejeos, que al final terminan en la muerte, sin que gloria o fortuna nos puedan acompañar. Esto se acabó y ahora espera el gran misterio, solucionado en el creyente y en suspenso o en la desesperanza del incrédulo.

AMDG


lunes, 10 de diciembre de 2012

EL “ROBAGALLINAS”




Me lo contaba mi hermano mayor cuando fue alcalde de mi pueblo. Era notable la indiferencia con que me lo contaba, pues se había convertido en un estoico mezclado con cínico (en el buen sentido) que estuvo, creo que dos años, sin cobrar su sueldo de alcalde con la única oposición de su esposa (no me digan ustedes que sin razón).

Era el caso de un gitanillo de buena ley que al serle comunicada la percepción de una pequeña pensión emitió un solo comentario: con estos dineros y lo que yo pueda ir robando, vivo mejor que faraón.

Y es que las costumbres y las ideologías cambian significativamente la personalidad de la gente cuando cambian sus circunstancias. Este individuo ya estaba formando parte de la autoridad. Solo robaría cosas que la gente abandonaba prácticamente. Aun no he visto a nadie, cristiano o comunista, que cuando recibe premio de lotería lo dé para los necesitados. Y una golondrina no hace verano.

Este hermano alcalde, (mi Pepe) en su afán visceral de justicia, quería que la gente más pobre del pueblo tuviera algo que llevarse a la boca, y también algo que alimentase su propia importancia. A un  joven, pinturero y anárquico, le nombró guardia del parque del pueblo. Todos creían que se equivocaba ¿Cómo iba a adiestrarse alguien con costumbres tan arraigadas de independencia y libertad?

Pues lo cambió como se vuelve un calcetín. El hombre se apañó una vara majestuosa, y en el parque no piaba nadie, ni chico ni grande. Su autoridad, de la que usaba con  perfección, nunca fue puesta en solfa. De anarquista y costumbres deletéreas, pasó a ser el mejor guardián, con un celo que imponía respeto a los que usábamos de aquel paseo para estirar las piernas y contemplar los abundantes árboles que le adornaban.

Traigo esto a colación, porque con los ateos ocurre algo parecido. Tan pronto como estudian seriamente (algunos no es por afición a discutir) las cuestiones fundamentales de la vida, comprenden que el tinglado del Universo no es cuestión que obviar, como si se diera por sentado que aquello estaba allí “porque sí”. Como decía el gitano mencionado en primer lugar: “había allí una gallina “, como si la gallina se hubiera  hecho presente, sin dueño ni huevo del que nacer. Simplemente estaba allí.

Eso es válido para un “robagallinas”, pero no para una persona que se enorgullece de pensar, y de refutar toda la creación, dando por sentado que estaba allí, cosa que ni experimental, ni filosófica, ni intelectualmente, es correcta. Tienen que dar muchas cosas por sentado. Sobre ese sofisma construyen algo que, por la premisa imaginaria ha de resultar falso, aunque en sus observaciones ganen mucho para la ciencia. Continuará otro día.

sábado, 8 de diciembre de 2012

ESTUVE EN EL CALVARIO (Soneto en arte mayor con estrambote)



Estuve en el Calvario, participé en el duelo
De tu muerte infamante, de tu dolor profundo,
Del griterío del vulgo, del silencio del Cielo,
Del dolor de los tuyos, de la gloria del mundo.

No hubo palma en mis manos, te desprecié, y de hielo
Cuando a ti te azotaban yo marchaba facundo.
Tu generosa entrega, la derramé en el suelo
De mis indiferencias, hasta lo más inmundo.

Te negué como todos, no asumí tu dolor.
Tu suplicio afligido desprecié indiferente
Y en tu atroz desamparo, yo te escupí en la frente.

Sí, bien digo ¡fui yo! ¿De qué vale hoy  mi amor?
Si tu divino esfuerzo desafié insolente,
Y hasta te fui discorde, en mi espíritu y mente.

Condené al inocente
Y me duele ahora el alma pues te negué acremente,
Y a pesar de mis burlas me acogiste clemente.

Rafael Marañón  viernes 7 de diciembre de 2012