
Con profundo temor me así a tu guía,
No siendo sino un sucio y ruin humano,
Cuando yendo a tu lado, del pantano
Del mal, tú me sacabas en franquía.
Y fui con esperanza y alegría;
No solo por temor tomé tu mano,
Y así gané mi santo y buen hermano,
El premio por tu gracia y mi osadía.
Tiempos fueron de angustia y de contienda;
Tozudo, despreciaba tu salud,
Y al fin la he conseguido por tu ofrenda.
Y ahora que anhelo transitar tu senda,
No puedo ya ofrendarte juventud,
Sino solo una floja y parca enmienda.
Sin ceño o reprimenda
Aceptas santo Cristo, mis despojos,
Que limpias por tu amor ante tus ojos