
Sacrificio de niños a Baal Moloch
Se tiraban a la bandeja que el ídolo tenía en los brazos
Mientras los esclavos ponían leña hasta poner la bandeja al rojo vivo
Eran los primogénitos. Moisés cambió esto por la
sustitución
Un animal limpio era sacrificado en su lugar.
Cristo se ofreció como sacrificio para salvarnos a todos.

Hemos visto como en el asuntillo del aborto (total son cuatro
niños que no nacerán) todos están a favor de aborto libre, o sea que se pueda
eliminar a unos niños que podrían ser almas salvas y buenos ciudadanos por el
prurito de dignidad mal entendida y que sume a los países que lo practican en
la disolución moral y el “todo va bien”.
No hay que desesperarse. Esto es un asco y los votos tienen
más fuerza que la razón. No hay pueblo, y por lo tanto no hay democracia. La
dictadura de los números produce las aberraciones más horrorosas. La decencia y
la conciencia gimen doloridas.
La sinrazón avanza y los diques de cultura y valores se
debilitan día a día. La muerte y el egoísmo vil reinan por doquier. El
cristiano sabe que la vida no es fácil si quiere avalorar su fe. Por tanto me
doy cuenta de que no hay que desesperarse. Dios sabrá.
Algunos amigos me dicen que porqué me introduzco
pertinazmente en estos asuntos que más que adhesiones, pueden ser motivo de que
algunos hasta me retiren el saludo o digan que no les envíe estos mensajes tan
estridentes. Yo les digo que manden estos o los otros, la verdad y la razón son
entes que no pueden ser despreciados en nombre de una comodidad electoral o de
unas ideas manifiestamente perversas.
Los que escriben, saben que para distinguirse han de seguir
la pauta de “viva quien vence” y la de “¿donde va Vicente; donde va la gente”?.
Se trata de no molestar a sus lectores con demasiado énfasis de sus escritos.
Yo, que no cobro nada, ni quiero cobrar por lo que escribo y tampoco me parece
que sea muy popular, puedo permitirme de momento hablar con claridad. Y sea lo
que Dios quiera.
Soy un espíritu libre con la libertad con que Cristo nos hizo
libres, para no estar ya bajo el yugo de ninguna esclavitud. Sé de lo bueno, y
sé de lo malo. Toda cuestión que no esté basada en los principios del Cristo,
la tengo por nefasta y en mis años he podido ve que realmente lo es.
Sabiendo lo que pasa cada día y el desbarajuste que reina por
todos lados, he de decir que guardo una profunda gratitud a Dios por haberme
creado, y sacarme de un mundo (cosmos) satánico que se pierde, como un avión
que cuanto más se aproxima a la tierra aumenta más y más su velocidad. Esto
estallará más o menos temprano o tarde.