
"Yo sé que mi Defensor y Vindicador vive, y que Él será mi Abogado aquí en la tierra. Y aunque la piel se me caiga a pedazos, yo, en persona, veré a Dios. Con mis propios ojos he de verlo, yo mismo y no un extraño. Las fuerzas me fallaron al oír que ustedes decían: "¿Cómo podremos perseguirlo? La raíz de sus males está en él mismo." Pero tengan miedo a la espada, la espada con que Dios castiga el mal. Sepan que hay Uno que juzga." |
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Job 19:25-29 (DHH) |
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