
El cardenal Jean Louis Tauran en la reunión en la que
participaron los representantes de otras religiones no cristianas habló de
respeto, y de no desprestigiar a las demás religiones en la escuela o en la Universidad. Hizo
además otras afirmaciones de similar
entidad. Los cristianos somos amantes como el que más, de la libertad de cada cual, y no somos
precisamente los que armamos tramoyas y disputas como no sea, y se da, entre
nosotros mismos.
En mi opinión hay que entender que cuando afirmamos que Dios al
que adoramos (no con templos ni rituales, sino con el corazón y la mente) y que el Cristo es el
único camino, la única verdad y la única vida, tal como Él nos enseñó, necesariamente
hemos de dar por falsos a todos los demás, sin
perder el respeto, pero en la certeza para nosotros y los demás de que Dios es
el único, y la Revelación Cristiana
el camino de salvación. No un camino, sino EL Camino.
Por supuesto no estamos en los tiempos medievales, pero hay que
decir que cuando que afirmamos que tenemos al Dios verdadero, necesariamente, insisto, los demás quedan necesariamente
como falsos, o la percepción de las gentes
no es la correcta y genuina que nos entregó Jesús. Si el Dios que adoramos es
el verdadero, y Cristo el único, los demás
tienen que ser falsos. Es lamentable, pero
no concibo otra opción.
No desdeñamos a
los que, como nosotros de alguna manera, son deístas y creacionistas porque en cierto modo vienen
a ser co-beligerantes en la honra y loor de Dios, el único y verdadero al que
debemos toda sujeción y alabanza. No es que tratemos con desprecio a los que tienen de Dios una concepción peculiar, o una forma distinta de adorar y someterse a su soberanía,
aunque como dice la
Escritura : A Dios nadie le vio jamás; el unigénito
Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. (Juan 1:18).
Jesús es trasunto del Padre, y con el recibe la misma adoración y gloria
por parte de los ancianos, síndicos del género humano. La salvación pertenece
a nuestro Dios que está sentado en el trono, y al Cordero. No hay más. La relación entre religiones ha de
ser pacífica como corresponde a los que profesan adoración al Dios ÚNICO, aunque
hemos de afirmar una vez más que solo a través de Jesucristo se tiene acceso a
Dios como Padre y no solo como Creador.
Así
que nada más de enemistades y rivalidades. Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre
Dios y los hombres; Jesucristo hombre. (1ª
Timoteo 2:5) Sin rebajar un ápice, ni tratar de
entonar la verdad con aproximaciones más o menos similares. Sin tratar de ofender
a nadie (a menos que él se ofenda por nuestro conocimiento de las cosas
divinas) afirmar categórica y nítidamente, que nuestra forma de alabanza y
adoración es la legítima, la que agrada a Dios, y el Camino Único de Salvación.
AMDG.