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Todo lo que puede interesar a los que gustan de conocer más opiniones que las que ya aportan los blog personales
domingo, 8 de diciembre de 2013
GRANDEMENTE INTERESANTE (Antonio Gudiño de Venezuela)
EL CRISTIANO Y LAS GENTES

Es un hecho el que un
cristiano que se esfuerza en la santificación diaria mediante la oración y la
sobriedad, no va con tal comportamiento a ser muy popular. No obtiene el
reconocimiento de los demás.
Estos escucha solo a su capricho y
su egoísmo, y no pasan por la humillación y el camino de contracorriente que
llevó Jesús a lo largo de toda su vida. Es natural, porque ellos no son
cristianos de verdad, sino que llevan un designio mundano cuando entran en
contacto con los misterios de la religión.
Estas personas no es que
sean malas, sino que todos nosotros estamos bajo el estigma de la caída y la
desobediencia consiguiente. Nosotros, los que vamos tras el Cristo con nuestras
caídas y flaquezas humanas, sabemos que estamos bajo la Gracia de Dios. Tal fe en Él
es un don maravilloso del cual estamos muy ufanos.
Ahora podemos llevar una
vida correcta, con el esfuerzo propio del que practica el amor a Dios y con el
correspondiente cumplimiento de sus mandamientos. Estos son una guía
inestimable para los que andamos muchas veces en la oscuridad, y otras en la
contradicción de todos.
Cuando Jesús dijo: los “enemigos del hombre serán los de su casa”,
sabía bien lo que decía. Lamentablemente los amigos y relaciones, hacen girar nuestro
comportamiento con la regla de su conciencia o de su forma de vivir y pensar. Estos
son los que adelantan su opinión sobre cualquiera, sin querer saber que sus
reglas no son validas a la hora de valorar una situación ni una persona.
Cuando hacen una
valoración o un juicio se equivocan siempre, porque no aplican la regla de Dios
sino su propia regla. De esto se sigue que siempre andan errados, al desconocer
los móviles que nos mueven a los que estamos en la onda de Dios. Cuando aplican
sus propios reglas y designios, es cuando se equivocan invariablemente.
Y así vemos latrocinios,
injusticia y sobre todo el desconocimiento voluntario de la verdad. Es la
verdad la que aborrecen. Consecuentemente, vemos el mundo actual despojado de
cualquier valor que valga la pena, con dictaduras horrorosas y a la vez venerando la "santa
democracia", porque ellos creen que se pueden dar a sí mismos un camino distinto
del que Cristo nos señaló tan amorosa como pleno de esperanza.
Y esta es la situación general.
El cristiano vive en otra esfera de la realidad en el basamento de su fe. Fe
del que sabe que ha sido elegido para una vida eterna, en la que ya no tendrá
obstáculos para adorar y gozar de Dios y de bendito Cristo en la Paz del amor y la justicia.
AMDG
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