lunes, 19 de septiembre de 2011

LA CHARCA. (POEMA)


Un gorrino en su charca se bañaba
Con épico y sonoro regocijo,
Y tanto más se hundía en el amasijo,
Más a gusto el marrano se encontraba.

Pasando un corderito por el pago
Se apartó del lugar, porque temía
Manchar la blanca lana en porquería
Que hubiera su albo manto mancillado.

Tozudo el sucio cerdo le espetaba,
Con cólera y gruñido impertinente,
Que entrara en aquel charco pestilente
Y el légamo, con él, también gozara.

La tierna, limpia y blanca corderilla,
Así dijo al gorrino encenagado:
No quiero reposar ahí a tu lado
Y no voy a acercarme ni a la orilla.

Tú gozas en el lodo maloliente,
Pues eres sucio por naturaleza,
Yo retengo en mi cuerpo la limpieza,
Y no quiero ensuciarme, aun levemente.

Así también nosotros, por su ejemplo,
Debemos mantener nuestra limpieza;
Al cerdo desecharle en su impureza,
Y hacer de nuestro cuerpo a Dios, un templo.

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