lunes, 14 de noviembre de 2011

¿EXISTIÓ JESÚS EL CRISTO? A una consulta

SAN PABLO ENSEÑA EN ATENAS


Estimado señor: Le puedo recomendar varios libros, en los que puede documentarse de las cosas que me pregunta. Si tiene interés, hasta le puedo enviar alguno. No desdeño ninguna ocasión, de que alguien interesado encuentre quien le informe de la fe de Cristo.

La existencia de Cristo, viene documentada desde los evangelios y muchas fuentes más hasta el día de hoy, a lo largo de los siglos. Y las fuentes son tanto de parte cristiana como judía, romana, y de distintos autores que pasaron por la vida de Cristo en los primeros tiempos.

   De la existencia de Dios no hay ni que hablar; sus hechos lo demuestran desde el pequeño gusanillo hasta los trillones de estrellas. Basta mirar lo pequeño y lo grande para darse cuenta de la grandeza de su inteligencia y poder. Si no se quiere aceptar no se hace y tan contentos. También la libertad, es don de Dios.

Ya es filosóficamente obtuso, entender que La Creación es algo que se ha hecho solo, y todas las grandezas de las maravillas que cada día que contemplamos es algo que se ha hecho solo o por alguna “teoría” que explica todo.

Personalmente, a mí me parece que si una persona de buena fe mira las cosas con objetividad y amor a la realidad y la verdad, no tiene más remedio que desembocar invariablemente en Dios. El cristianismo habla de amor, solidaridad, esperanza, orden, liberación de los vicios y los abusos etc.

Si esto no gusta a muchos, realmente se contradicen porque todos aman a sus hijos y a sus familias, y detestan todo cuanto es obstáculo para estas maravillosas propuestas cristianas realizadas en ellos. En caso contrario luchan porque sea así, y nadie desea que sus hijos se entreguen a las drogas, bebidas, y otros vicios esclavizantes.

Así que, no tome a mal si no me esfuerzo en demasía, en aclarar las pretendidas perplejidades suyas. Para ser sincero y si usted también lo es, le remitiré a personas que conozco de su ubicación geográfica. Personas excelentes y nada intolerantes, que le podrán afirmar en la fe que compartimos; después, usted mismo puede ya dirigirse a donde pueda enfocarse adecuadamente.

No hay nadie que busque sinceramente a Dios que no le halle, como decía el apóstol Pablo a los paganos de Atenas, que era la capital de la inteligencia y la democracia en tiempos primitivos del cristianismo. Y hay que entender que nadie deja su familia y su posición social, para predicar una impostura o una fábula, a sabiendas de que tal proclamación lo es.

Es claramente obvio, que desafiar a la muerte y al desprecio, a la fatiga de la predicación y la persecución, como históricamente está probado, no es algo de gusto para nadie; algo impelía a los apóstoles y a sus discípulos de Jesús para llevar a cabo la gran Comisión Y ese algo es la convicción de la verdad de lo que decían, y la entrega de sus personas al Espíritu de Cristo.

Proclamaron las buenas noticias, de que hay  Redención y Resurrección, así como el perdón de nuestros pecados por la sangre de Jesucristo. Y no es entelequia ni teoría. Es una constatación de que se marcha por el camino que lleva a la verdadera vida, despojando la de las vicisitudes, amarguras, y zozobras. Seguridad absoluta. Eso es todo.

Un toquecillo bíblico
Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó.
Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.
Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios…

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