lunes, 16 de enero de 2012

VERDADES Y ACTITUDES





Efectivamente, leo mucho más de lo que escribo, porque la lectura es mi vicio y no mi vocación. Y me gusta leer lo que cada cual dice, porque hay mucho de verdad en lo que dicen todos. No se puede administrar la mentira de la forma que se hace, si no se apoya en una sólida verdad.


Leo en una revista de La Internet, las opiniones de unos teólogos, en la cual observo opiniones más propias del campo protestante que de unas personas que se llaman católicos. Ponen en solfa la autoridad del Papa. Así el P. Ceriani, dice entre otras muchas afirmaciones: Visto que el Superior General no exige a la Roma anticristo y modernista la rehabilitación sin ambigüedades ni condiciones de Monseñor Lefebvre y de Monseñor de Castro Mayer, 

Critican amargamente a la jerarquía, y parece ser que tienen muchas ideas (contrapuestas), de cómo conducir -mejor que la Jerarquía actual- los destinos de la Iglesia Católica. Y es posible que sea verdad. Nadie es infalible- por lo menos eso dicen ellos-.

El que más y el que menos, tiene algo que decir sobre la dirección de la lucha que libra el cristianismo en general, contra su enemigo mortal. El diablo. Considero la proclamación de Jesucristo, como la forma de mostrar a los hombres el camino de la salvación y la amistad con Dios. Pero ese anuncio ha de ir acompañado de la coherencia necesaria con lo que se predica.

Yo tengo una idea muy concreta sobre la humildad, la disciplina, -entre otras muchas cosas- de estas manifestaciones, que me ha hecho pensar mucho sobre la materia; es que la crítica se hace sin el menor respeto hacia quien es (aunque sea por el momento), su superior, mientras ellos permanezcan dentro del catolicismo. Y así en casi todo.

Tengo mucho que decir de los pastores de las innumerables iglesias protestantes (termino común para las congregaciones de la  Reforma), y muchas de ellas no me gustan, como no me agradan nada la dispersión de ellas.

Se dice, para justificar esta disgregación, que todos comulgan con la misma idea, aunque no es así, como se puede comprobar, haciendo una lista de las muy distintas denominaciones, tan dispares y a veces hasta enfrentadas entre sí.

Tengo gran simpatía por los heterodoxos, porque piensan; tienen su idea más o menos correcta de su relación con Dios, pero lo que me disgusta grandemente es que pretendan ser uno, cuando no lo son. También me hacen pensar -y no favorablemente- los católicos que, como el señor Pagola, etc. quieren ser más justos, más inteligentes, y tener más conocimiento que sus superiores de las situaciones por las que transita  su Iglesia.

Lutero, tuvo la gallardía de defender sus tesis frente al emperador Carlos . Ahora no podemos saber (sobre todo los jóvenes), el poder del emperador, y en aquel tiempo. En aquellos tiempos, hacía falta mucha convicción para defender -como lo hizo Lutero- sus tesis y su comprensión de la fe.

He ahí un camino para imitarle, y más aun cuando los papas reinantes en su tiempo, no eran ni mucho menos tan dignos de respeto como el actual.  Y desde luego, a nadie se le ocurriría amenazarles o perseguirles hoy día, -entre otros motivos porque no pueden hacerlo, como se podía en tiempo de Lutero-.

Los esfuerzos de ecumenismo hechos en todas, y desde todas  direcciones, no significa una absorción de unos por otros, ni de concesiones más o menos sospechosas de heréticas por unos y otros; pero el respeto a la conciencia de todos, es algo que Jesús practicó sin apearse un átomo de su pensamiento, y en definitiva de la verdad. Y en Él, si que se le puede confiar.

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