
Señor ¡cuanta teología!
¡Cuanta inútil discusión!
Cuando tú, que eres la vía,
No pones nunca objeción
A la recta bonhomía.
Yo no quiero ser vigía,
Y arrogarme la misión
De hundir al que se extravía,
Por mi arrogante visión,
Mientras gime en agonía.
A ti, mi Señor, entrego
Toda ciencia y albedrío,
Y ante ti, me abajo y niego.
No admito credo baldío,
Solo anhelo, sordo y ciego,
Reposo en tu poderío.
¡Cuanta inútil discusión!
Cuando tú, que eres la vía,
No pones nunca objeción
A la recta bonhomía.
Yo no quiero ser vigía,
Y arrogarme la misión
De hundir al que se extravía,
Por mi arrogante visión,
Mientras gime en agonía.
A ti, mi Señor, entrego
Toda ciencia y albedrío,
Y ante ti, me abajo y niego.
No admito credo baldío,
Solo anhelo, sordo y ciego,
Reposo en tu poderío.
No hay comentarios:
Publicar un comentario