domingo, 23 de diciembre de 2012

RESPUESTA A LA RECONVENCIÓN DE UN AMIGO 1ª Parte



 

Como vengo diciendo, amigo mío, no es cuestión de ser de esto o aquello. Eso es sectarismo, y yo no quiero caer en semejante aberración. Obviando mi militancia ortodoxa en la que me encuentro seguro, digo llanamente lo que siento. Respeto las distintas formas de seguir al Cristo de Dios, y me baso en unas premisas bíblicas en las que abundo, y en las palabras de mismo Jesús.

En ocasión de que algunos no les seguían, los discípulos de Jesús le propusieron un apartamiento o unas represalias contra los que no participaban de sus “correrías” por la tierra de Israel. Y así les dijo ante sus inquietudes: Quién no es contra nosotros, con nosotros es. Marcos (9:40)

Jesús  no se andaba con medias tintas al tratar todos los asuntos que se le presentaban y ante las preguntas de algunos y no de los más torpes su respuesta no se hacía esperar. Enérgicamente respondía, como el que está seguro de lo que dice. Confundió a los rabinos que le preguntaban sobre las condiciones para seguirle, y convidaba a todos a que lo hicieran.

A los que no querían seguirle no los justificó sino que les dijo claramente: Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;  y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

Gloria de los hombres no recibo.  Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único?

Si no les seguían era asunto, si no irrelevante, sí de menor cuantía. Él no entró en si estaban o no errados, sino que en su amor a la humanidad a todos acogía. A los que con mala intención e inquina le buscaban el fallo, les respondía a veces hasta con agresividad; a los que iban rectamente a conocer su doctrina los recibía y les enseñaba el camino a seguir para estar de pleno en su onda.

No era seguirle lo que perdía a las gentes, sino la actitud que mostraban ante su persona y su doctrina. Era casi rudo cuando explicaba las condiciones para seguirle, y no eran cosa menor: quien no está conmigo está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama. (Mateo 12:30.- Lucas 11:23)

AMDG

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