sábado, 2 de marzo de 2013

VACILANTES Y TÍMIDOS



 

Hay una inquietud de muchos porque algunos clérigos llevan por la calle sus ropajes propios de su condición, tal vez por temor a miradas despreciativas, o a encuentros desagradables. La cosa no debe ser desestimada como si se tratara de algo sin importancia. Clérigos de todas las iglesias cristianas.

Cuando alguien se lanza a la piscina es para bañarse hasta la coronilla. No para meter un dedito y sacarlo cuando observa que el agua no es tan calentita como él esperaba. Igualmente el que se dedica a Dios y a ministrar a Cristo debe ser para él un motivo de ufanía, por el privilegio que le han concedido de servir de la mejor manera al Señor.

Esos escarceos de tratar de disimular o encubrir su condición son solo tibieza y miedo al mundo (Kosmos) y tratar de pasar desapercibidos por si reciben desprecio y hasta insolencia. Por eso el apóstol dice del bautismo que es sumergirse en Cristo, No se trata de acusar (faltaría más) sino de señalar el contraste enyre la misión y la timidez y temor de los servidores del Señor.

El agua es precisamente una señal de que somos de Él y Él es en nosotros. No es solo bañarse y esperar el prodigio. Es la sumersión de cuerpo, alma, y espíritu en el seno de Dios por medio de Cristo. De ahí que el apóstol diga a todos y mayormente a los que ofician: Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. (Romanos 6:4)

Y en otro lugar: Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. (Romanos 6:11) Podemos dejar a la Santa Escritura que hable por si sola, en la seguridad de que lo hará mucho mejor que nosotros. Y así dice en otro lugar en el que ya termina mi exposición.

Pues si habéis muerto con Cristo en cuanto a los rudimentos del mundo, ¿por qué, como si vivieseis en el mundo, os sometéis a preceptos… y usos del mundo, con sus temores como si fuésemos esclavos y no hijos del Eterno y omnipotente. (Colosenses 2:20)
AMDG

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