sábado, 18 de febrero de 2012

AMARGAS DISCREPANCIAS


Pues verá usted amigo mío: posiblemente no ha leído otros escritos míos en los que me decantaba por una sola opción;  Cristo Jesús como Estandarte de la Inmensidad de Dios. Lo demás me tiene sin cuidado, aunque naturalmente venero a María, la madre de Jesús.

Elegida por Dios para llevar en sí, y nutrir con su sangre, la vida del que era la vida de todos. Ya es obnubilación ser indiferente a ella o para más error, tenerla por poquita cosa. Hasta incluso, amarla y evocarla, es casi una blasfemia para algunos.

Es cierto que se llega a muchas exageraciones, de la misma manera que algunos de otras  observancias veneran a San Pablo, (como los antiguos paulicistas) y dan por hecho que todo lo recibió del Espíritu de Dios, por lo que se hace necesario dar por voluntad de Dios, lo que él apóstol nos dice en las Escrituras cristianas, o Nuevo Testamento.

Y eso está bien. San Pablo merece todo crédito y veneración, pero María no lo merece menos menos. Haga usted sus cuentas. Yo creo que más, pero claro está, esa es mi opinión que no creo que sea enjuiciada por usted, como herejía o suplantación de los méritos de Jesús su hijo.

Yo me la imagino a veces, hablando con su hijo adolescente, recibiendo todas sus confidencias y enseñanzas, y guardando todas esas palabras y hechos en su santo corazón. Pero no caigamos en derivaciones, aunque es ocasión para que quede bien claro lo que cada cual tendrá que presentar ante un juicio muy riguroso, por juzgarnos los unos a los otros de esa manera tan agria.

Yo lo respeto a usted como excelente persona que es, pero no espere que respete la totalidad de su creencia. Tampoco espero que usted esté milimétricamente de acuerdo con mi forma de pensar. Si en vez de ser tan atolondrados al juzgar, prestáramos atención a las Escrituras, y a los grandes hombres de Dios que nos precedieron, no habría lugar a estas polémicas.

Si yo voy a un lugar, y no puedo edificar ni me edifican, francamente no voy. Ahora la Fraternidad de los Lefevristas ataca al Papa que sigue siendo su Jefe espiritual. Lo atacan de tal manera que ni el más enfervorizado y partidista protestante lo hace.

Y como les dije que eran como Lutero, por no estar conformes con la dirección del Papa, se pusieron furiosos. Como si ellos, tal como Lutero, no estuvieran poniendo en solfa la autoridad del Papa, y lo criticaran tan ásperamente y con tan poco respeto. Es más, se atreven a decir de él que es un “anticristo”, porque dicen que tras su aparente bondad esconde un malvado corazón para destruir la Iglesia.

Pienso en que el ritual puede ser modificado por un papa después de que fue establecido  por otro papa. A mi, personalmente, me gustaba que los curas fueran con sus sotanas y su teja, porque sentirse mal por vestir así no me parece que sea propio.

Si son curas que se vistan de curas, si son monjas que se vistan de monjas, si son militares que se vistan de militares etc. aunque a veces por comodidad para circular por la sociedad moderna basta con el clergyman. Pero calificar a un concilio de satánico, ya es pasarse demasiado y no asumible.

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